By Brújula
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Imagen del libro Mothership: Tales from Afrofuturism and Beyond

Gabriela Maldonado / Opinión /

Tu silencio no te protegerá…

  • porque vivimos en una sociedad que les enseña a las mujeres como evitar ser violadas, pero no les enseña a los hombres cómo controlarse a sí mismos…
  • porque los hombres no se mandan mensajes de texto para avisarle a otros que llegaron bien a su casa…
  • porque cuando un hombre dice ‘no’ en esta cultura, es el fin de la discusión; pero cuando una mujer dice ‘no’ es el comienzo de una negociación…
  • porque estoy cansada de contender y demostrar que no odio a los hombres. ¿Qué hay de más pruebas que indiquen que los hombres no odian a las mujeres?…
  • porque una mujer no debería de sentirse menos segura que un hombre al caminar de regreso a casa en las noches…
  • porque se nos dice que “así son los hombres”, como si ellos no pudieran ni debieran ser responsables por sus acciones…
  • porque se les dice a las mujeres que no deben dejar que los hombres las traten como objetos, pero nadie le enseña a los hombres que las mujeres no son juguetes…
  • porque cuando las mujeres salen tienen que comprar spray de gas pimienta, mientras los hombres compran condones…
  • porque decir “tengo un novio” es la forma más fácil que un hombre te deje en paz, porque respeta más a otro hombre que a ti como mujer…
  • porque después de ser atacada, la policía me sugirió que me escondiera en lugar de presentar una denuncia porque “Eso lo podría enojar a él y podría llegar a matarme”…
  • porque desde pequeña se me instruyó a cargar instintivamente las llaves entre mis dedos en caso de que tuviera que defenderme de un atacante…
  • porque a las mujeres se nos instruye a no “enseñar tanta piel” para no llamar la atención de hombres, en lugar de enseñarle a los hombres que los cuerpos de las mujeres no son propiedad pública para que ellos hagan comentarios sobre sus cuerpos…
  • porque si nos quejamos por el acoso de sus palabras, nos responden que solo son “bromas”, que no lo tomemos tan en serio…
  • porque “hay mujeres que a la vuelta de la presentación de un informe que recogía su testimonio, volvieron a ser violadas por los mismos” (1)…
  • porque a las mujeres que se defienden de sus agresores se les tilda de “putas resentidas” y se justifica la violencia diciendo que “ellas lo estaban pidiendo”…
  • porque la cultura pop ha ayudado a crear una conciencia colectiva en la que el sexo se ve como una interacción de posesión y no de intimidad consensuada…

“Porque hemos sido socializadas a respetar más al miedo que a nuestras necesidades de tener un lenguaje y una definición, y mientras esperamos en silencio por el lujo definitivo de ‘estar sin miedo’, el peso de ese silencio nos va a asfixiar.”
~Audre Lorde

Como mujeres hemos comenzado a nombrar ese mal que nos asedia en cada acera y que al año toma la vida de alrededor de 600 mujeres en el país. Sin embargo, me parece que nuestro lenguaje y análisis no logra capturar la gravedad del problema: nos enfrentamos a algo de proporciones estructurales, y no solamente a incidencias particulares. Por lo tanto, nuestra respuesta ante esta violencia debe ser de igual peso; no podemos contentarnos solo con plantear soluciones individuales porque no son suficientes, aunque sí necesarias.

Nuestro silencio alrededor de esta violencia no nos protegerá porque vivimos dentro de una sociedad que ve el acoso y la violencia hacia la mujer como algo normal e inevitable, es decir donde la cultura de la violación es dominante. Y cada vez que volteamos la mirada y pasivamente nos sometemos a palabras acosadoras y acciones denigrantes, los hombres confirman tener poder sobre las mujeres y el mundo sigue girando igual (es decir, un mundo en el que la sociedad permite que las mujeres mueran con impunidad solo por ser mujeres).

Por eso debemos de romper el silencio, denunciar y apoyar a otras mujeres y personas femeninas víctimas de violencia.

La cultura de la violación se refiere a ideas y acciones promovidas a nivel social, que justifican todo tipo de acoso verbal y físico en contra de mujeres, lo minimiza o excusa, lo hace chistes y burlas y tiende a defender al abusador mientras que culpa a la víctima por haber sido atacada. Tanto hombres como mujeres son responsables por perpetuar la cultura de la violación; las frases anteriores son ejemplos de cómo afecta la vida de cualquiera y cada una de las mujeres.

El acoso verbal callejero que se ha comenzado a evidenciar en espacios electrónicos como este, es parte de la cultura de la violación porque es una forma en que los hombres muestran dominación sobre las mujeres y sus cuerpos. Además, a través de las interacciones de acoso se le enseña a las mujeres que nuestra voz es irrelevante y que estamos subordinadas a la voluntad de los hombres. En Guatemala, la violencia sexual llega al punto de ser utilizada como arma de guerra, para controlar los cuerpos femeninos, prevenir que las mujeres actúen y para la destrucción de comunidades.

Sin embargo, no es el imperativo biológico de los hombres el ser violentos hacia las mujeres, ni el de las mujeres el ser sumisas al maltrato de los hombres. Es necesario, entonces, desnaturalizar la violencia en contra de las mujeres y afirmar que otra forma de relacionarnos es posible, partiendo del respeto, el entendimiento y la compasión. No es normal el acosar, intimidar y maltratar a las mujeres sexualmente; eso es violencia, debe ser nombrado por lo que es y debe de terminar.

Al leer los ejemplos y la explicación anterior pueden darse cuenta de que la cultura de la violación es algo real y común, pero no normal, y que cuenta con el respaldo de la sociedad patriarcal  que busca la subordinación de las mujeres.

Ante ello, las mujeres debemos de organizamos. Sigamos exponiendo cada instancia de acoso y violencia que nos afecta, escuchándonos (poniendo énfasis en cómo la clase social, la raza, la orientación sexual y la identidad de género afectan las probabilidades de ser atacada y hasta asesinada), por sobre todo, apoyémonos en nuestras luchas. Es hora de que la idea de “si lastiman a una, se meten con todas” comience a resonar en Guatemala. Debemos de recordar que nuestra libertad depende de la libertad de las demás. Puede ser que algunas de nosotras tengamos el privilegio de no vernos tan afectadas por el acoso callejero ni que nuestras vidas estén en peligro, pero mientras hayan mujeres que corran el riesgo de ser asesinadas por el simple hecho de existir, nosotras tampoco estaremos a salvo.

Por otro lado, los hombres que se consideren aliados de nuestra causa también deben tomar responsabilidad por sus actos y por los de los hombres con quienes interactúan. Ni nuestro silencio como mujeres, ni el suyo como hombres nos protege.

Estas palabras las dijo Audre Lorde en un contexto distinto, pero su mensaje es tan imperativo en esta situación como en cualquier otra en la que las mujeres callan por miedo: Debemos de transformar nuestro silencio en lenguaje y acción – y debemos hacerlo juntas.
—–

La mayoría de frases al incio del artículo fueron tomadas de la etiqueta #YesAllWomen, que fue utilizada por activistas feministas luego de una matanza misógina en California. El fin era  evidenciar la violencia en contra de las mujeres, en respuesta a memes que descartaban la violencia estructural en contra de las mujeres con la explicación de que “no todos los hombres son así”. Un proyecto similar en el que se puede “exponer y catalogar las instancias de sexismo que vivimos las mujeres día a día” en español es el blog Sexismo Cotidiano.

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One Comment
 
  1. zaira / 31/10/2014 at 15:05 /Responder

    Hola Gabriela! Gracias por tu comentario en el otro texto y por continuar con este debate y lucha que es tan importante visibilizar. Ciertamente da cólera hacer ese recuento de todo lo que estamos condicionadas y limitadas, pero sobre todo, en riesgo, “sólo” por ser mujeres. Sin embargo, no me gusta mucho entenderlo desde la “cultura” porque ello se limita al nivel conductual, actitudes y valores, y aunque sí es parte, me parece que ayuda más verlo como un problema estructural, un sistema patriarcal que está profundamente vinculado con el sistema capitalista más otros componentes como el racismo y el clacismo en Guatemala. Saludos!

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