By Brújula
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Río La Pasión

Brújula/

La luz corre desnuda por el río
huyendo sin cesar en lo movible
de la profundidad, del hondo frío
en que empieza la sombra y lo invisible.

(fragmento poema La luz corre desnuda por el río,

Miguel Ángel Asturias)

El agua generalmente se asocia a vida, pureza, vitalidad.  Ningún ser humano la pasa bien sin agua, y esta, se dice, es la fuente de la vida.  Los ríos son cuerpos de agua vivos, agua que fluye con continuidad hasta llegar a desembocar generalmente en lagos, mares, oceános, o en otros ríos, uniéndose para convertirse en ríos más fuertes.  El Río La Pasión en Guatemala es uno de los más largos del país, con una longitud de 350 km.  El río nace al norte del territorio, en las montañas de Alta Verapaz, y finalmente se une con el río Salinas, para formar el río Usumacinta, hasta desembocar en el Golfo de México.  Kilométros de fauna y flora cohabitan y comparten territorio con el afluente del río La Pasión, del cual muchas especies se alimentan y en el cual muchas otras, viven.

Lamentablemente en el país, desde hace algunos días la palabra río se ha asociado más con muerte y contaminación, que con vida y pureza. Comunitarios del municipio de Sayaxché denunciaron a inicios del mes de junio, contaminación en el río La Pasión, causada por un químico de nombre Malation, utilizado como insecticida.  Un video difundido por la página el Informante Petenero, desató la indignación ciudadana en redes sociales, al constatar la muerte de miles de peces que vivían en el río, cuyos cuerpos fluían inertes sobre este, como queriendo evidenciar con su flote, la catástrofe ecológica que se había producido.  Actualmente, 12,000 personas de 17 comunidades aledañas se encuentran afectadas por la contaminación del río, existe alerta roja en el municipio de Sayaxché y no se sabe con certeza, los efectos que este hecho pueda traer a las poblaciones más adelante, al haberse podido filtrar el químico en el subsuelo.

Y es que este ecocidio, como muchos lo llaman, también es resultado de la política de nuestro país.

Es resultado de un Estado que prioriza el desarrollo sobre todo y sobre todos, sin priorizar muchas veces las implicaciones ecológicas, de movilización humana y contaminación, que muchas empresas provocan en aras del desarrollo industrial y económico del país.   Empresas de extracción minera que, a pesar de contar con estudios de impacto ambiental y denuncias ciudadanas que afirman poder comprobar contaminación en el agua a causa del cianuro que se utiliza para desprender los materiales de las rocas, pero que a pesar de ello, continúan trabajando con aval gubernamental.   Empresas de palma africana, como la que se presume fue la causante de esta catástrofe ecológica en el río La Pasión, que utilizan químicos e insecticidas peligrosos y dañinos, sin tomar las medidas de seguridad industrial necesarias que hubieran permitido controlar los desechos, a pesar de lloviznas y lluvias, que trabajan sin preocupaciones de auditorías gubernamentales a cargo de los entes estatales que debieran velar por los recursos naturales del país, como lo es el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales.

El Estado de Guatemala también se convierte en  responsable de estas catástrofes cuando autoriza a las empresas a trabajar sin restricción alguna. 

Porque “dejar hacer” y “dejar trabajar” a las empresas que se aprovechan de los recursos naturales del país para una actividad comercial, sin ningún tipo de control gubernamental, también es querer robarnos el presente y futuro de nuestro país y su gente.  Es sobreponer y priorizar el desarrollo económico sobre el desarrollo social, priorizar ingresos sobre dignidad humana. En este momento de despertar ciudadano, dejar de ser indiferente ante las injusticias, la corrupción y los malos manejos de los recursos naturales también es un deber. No permitamos que un hecho que ha cobrado vidas en la fauna y flora del país, por encontrarse lejano a nosotros, nos deje de interpelar y cuestionar sobre la Guatemala en la que deseamos vivir y construir futuros.  El desastre ecológico del río La Pasión necesita ser conocido por todos los ciudadanos guatemaltecos, sus autores, investigados y sancionados, y la empresa responsable, cancelada. Para que esto suceda, es necesario contar con una ciudadanía fortalecida capaz de exigir resultados a las autoridades.  Porque todo desastre ecológico, pudo haber sido evitado.

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