By Ana Raquel Aquino Smith
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iglesia

Ana Raquel Aquino/ Opinión/

Mi relación con la religión ha sido complicada. Digo complicada por no decir que fue, en su momento, un duelo a muerte; una de las dos debía ceder para que la otra pudiese existir y sobrevivir. Con su muerte vino mi resurrección, por decirlo así.

Y antes de que me tache de hereje, le cuento. Todo empezó, supongo, desde antes que naciera (todavía no entiendo las ganas de imponer las creencias propias a los hijos que ni siquiera pueden hablar) y explotó cuando tenía doce años. Nací dentro de una familia católica. Somos de esas familias con más de la mitad de sus miembros cristianos pero que la mayoría no tienen mucha idea del por qué lo son y no importa, solo lo son. A mis cuatro años empecé a estudiar en un colegio católico feminista al que le debo mi fe inicial, mi razonamiento crítico y también mi agnosticismo.

Es raro, la mayoría de gente piensa que los “colegios de monjas” gradúan el mismo prototipo de mujer: súper creyentes, con letra estilizada y la medalla de la virgen María en el pecho (sin ánimo de ofender). En el colegio fui un poco diferente al resto. Tenía compañeras católicas y otras menos, evangélicas. Recuerdo que éramos 4 (de 90) las que pensábamos abismalmente distinto y nos hicimos muy amigas, aunque de las 4 probablemente era la única que pasó la adolescencia entera peleando con la religión -casi odiándola- y diciendo a los cuatro vientos en un colegio católico, que era atea.

A los doce años, un par de años después del divorcio de mis papás, mi papá decidió cambiarse de religión. Yo ni sabía que eso era posible. Me enteré por shute, revisando unas gavetas de su nuevo apartamento de soltero. Encontré un formulario completado a medias a la par de un librito con letras –ahora sé- hebreas. Supuse que era para entrar a una “iglesia” nueva. Recuerdo haber sentido que algo dentro de mí se hizo pequeño y se quedó del tamaño de una pasa. Estaba atónita y empezó la película mental, esa que sale cuando estamos en momentos de estrés y la que dicen vuelve a proyectarse antes de morir. Volví en recuerdos, a pensar en cuántas veces me había persignado en las lecturas del colegio en la clase de religión, en las misas que odiaba por estar tanto tiempo parada o sentada solo escuchando, las clases de catecismo en la casa de una señora que hablaba lentísimo y los dibujos amorfos del libro que me obligó a comprar que ilustraban los sacramentos.

Fue una verborrea del momento y entonces, llegó la lluvia de ideas que lo cambió todo. Sí, era posible cambiarse de religión, de creencias así por así, significaba que ninguna tenía la razón porque se podía escoger; si era como cambiarse de blusa, no había UNA religión con UNA verdad sino que había varias con diferentes verdades, al gusto del cliente. Todas y ninguna tenían la razón, ¿entonces ese dios padre, hijo y espíritu santo era el mismo en todas o cambiaba? ¿Por qué yo había asistido siempre a la misma iglesia si había varias opciones? ¿Por qué mi papá quería dejar la fe que me habían enseñado? ¿Qué había de malo en ella? Si él me había enseñado esta religión y ahora quería cambiarse, ¿el catolicismo no era la correcta? o es que al final, ¿ninguna es correcta?

Finalmente arribaron las más importantes de todas: ¿Para qué servía dios? ¿Quién era? ¿Era él o ella? ¿Era quién o qué? ¿Estaba allí desde antes de las religiones, de los humanos o era puro invento nuestro?

Digamos que de las crisis existenciales que he tenido, esta ha sido una de las más grandes. A la fecha, lo veo en retrospectiva y ni sé cómo es que una niña empieza a dudar de manera tan radical sobre todo lo que la rodea. Esa experiencia no solo se trataba sobre religión, se trataba sobre mi existencia, sobre mi mundo y lo que a la fecha conocía como “verdad” sobre las bases. Era pura filosofía.

Intenté entender a mi papá cuando me decía que habían muchas religiones y que todas, a la larga, enseñaban lo mismo: amor. Que el mundo estaba basado en esto, que no había respuesta correcta, solo maneras de acercarse a la verdad pero mi mente se hacía pedacitos cada vez que me hablaba y terminaba enojándome con él. Estaba furiosa. Me sentía “estafada”, era como que me habían vendido parte de la historia y me faltaba un gran pedazo. Las personas más cercanas a mí me habían mentido. No podía creer que él me hubiese enseñado algo en lo que él ni creía ¡era ilógico!

Decidí, entonces, hacer voto de silencio -ignorarlo, pues- como por 6 meses. Yo no le dirigía la palabra y mucho menos para hablar de mi “crisis”. Ni hablar de la manera que cambió mi forma de ver las ceremonias en el colegio y las clases de catequesis, las odiaba. Odiaba todo y -en parte- era la edad.

Después vino lo que yo considero la revolución. El momento de rebelión pura, de agotamiento por seguir -sin razón aparente- a la “manada,” empecinada con una idea que lo ha cambiado todo en mi forma de pensar. Para mí fue en una misa de esas conmemorativas de algo, ya no me acuerdo. Había que persignarse y decir unas oraciones, no lo hice. La maestra de lejos me observaba. Ya sabía del “mal” que padecía. La misa siguió y vino el “por mi culpa”. Yo no había hecho nada malo así que no me disculparía de gratis. Me quedé quieta. La maestra se acercaba a mi lugar. Después el Padre dijo algo y todas se pararon y yo me quedé sentada. La maestra me llamó la atención y al oído me dijo: párese ahorita, Ana Raquel. Yo le contesté: no.

Para qué contar los detalles de las “pláticas” con la maestra, solo voy a decir que después de un par, me envió a “orientación”. La psicóloga del colegio me terminaba contando sus problemas a mí. Fabuloso. Había encontrado cómo darle la vuelta al sistema. Lo mejor era que habían maestras que se quejaban en las juntas de padres y le decían a mi mamá: “Ana es buena alumna, hay maestras a las que intimida porque no quiere hacer las cosas como se le indican y es desafiante.” Mi mamá se reía. Nunca me regañó por algo así y lo agradezco.

Con el tiempo pasé de la “actitud desafiante” a una actitud más crítica y tolerante.

La relación con mi papá mejoró, platicábamos acerca de su nueva religión aunque el tema no dejó de ser sensible. Compré mi primer libro acerca de la historia de todas las religiones, me abrió la mente y pude ver, no solo a lo malo de las religiones (y eso que es bastante): guerras, genocidios y odio, sino también a un dios que, en todas sus envolturas, se interpretaba (o eso intentaba) como el sinónimo de amor. Leí Siddharta de Hesse y dejé de odiar la religión y a impulsar mis dudas. Ahora sabía: está bien dudar de lo enseñado. Desaprender.

El budismo me atrapó con su filosofía no teísta de ver la naturaleza humana. Despertó mi admiración por el cosmos, así que me volví adicta a saber más sobre física, química, matemática y en especial, de astronomía. Le debo mucho a Carl Sagan pero nunca será un dios para mí. Medité un tiempo hasta que por algún motivo “dejó de hacer efecto” y pensé que solo era más de lo mismo el asunto de meditar no sé cuántas veces, por no sé cuánto tiempo, para llegar a no sé qué estado. Era más de lo mismo con mejor fundamentación y entendimiento del mundo, con eso no quiero dejar a un lado que meditar es uno de los ejercicios más relajantes y de autoconocimiento que existen.

Regresé al lugar original, a la duda. Tenía 19 y después de mucho analizar, decidí que no era necesario tener una religión para ser feliz ni para ser buena persona, que la ética y las buenas acciones no están atadas a una creencia ni debiesen estarlo; hacer el bien por hacerlo, no porque alguien lo haya escrito en algún libro. Mi postura desde entonces no ha cambiado tanto, no tengo una religión puesto que me parecen todas tradiciones heredadas de tiempos donde la religión era el método para mantener a las masas calmadas y sin pensar (sigue siéndolo), con la esperanza en que si se “portan bien” aquí en la Tierra, tendrán una recompensa mayor -y vida eterna- allá en el cielo. Nunca entendí dónde quedaba el cielo después de saber que las galaxias más próximas a la Tierra, son la Enana del Can Mayor y la Elíptica de Sagitario.

El título de esta nota dice que soy atea, pero es más complicado que eso. También soy agnóstica porque pienso que no se puede saber a ciencia cierta –todavía- si existe o no dios. Un dios que, de existir, está lejos de ser un ente controlador que sabe, ve y castiga todo lo que es en contra de su voluntad. Agnosticismo, proviene del griego “sin conocimiento” y fue el británico Thomas Huxley quien finalmente acuñó el término en 1869, aunque desde antes había referencia sobre la postura. Muchos autores han comentado sobre esta postura y su perspectiva: Hume, Kant, Kierkegaard, Russell, Darwin, por decir algunos. Tanto en el ateísmo como en el agnosticismo hay escalas de gris.

Se podría decir que mi postura es un ateísmo agnóstico: soy atea en un 99.99% y el restante 0.1%, es la posibilidad de que exista un dios más acercado a lo que define el panteísmo: una energía, fuerza natural, “chispazo inicial” espontáneo de las cosas o como quiera decirle, que en un inicio y mucho -muchísimo- antes del Big Bang “creó” el universo. No creo en la existencia de ninguna deidad y por eso no practico ninguna religión; pero al final nadie puede afirmar que dios existe o que no existe, en mi opinión. Nadie en realidad lo sabe.

En público digo que soy atea. Me encantan las caras de quienes no entienden qué es eso o, mejor aún, de los que juzgan y me dirán que me voy al infierno por negar a dios y no temerle. Tampoco entiendo por qué tenerle miedo a alguien que “con amor” y con sus propias manos “te hizo”. En fin, digo que soy atea un poco por rebelión, un poco por pereza de explicar -una y otra vez- qué es el agnosticismo; el ateísmo, por alguna razón, suena más crudo y menos complicado; y por qué no decirlo, también lo digo a veces por diversión, cuando es un grupo bastante conservador. En este país decir que se es no creyente es un acto de fe, en la tolerancia ajena y ¡vaya que esa es poca!

En el país del “Dios la bendiga” para todo, yo decido contestar: “gracias, cuídese mucho”. 

Porque respeto sus creencias pero no creo en ellas; porque coincido y comparto en desearles lo mejor en su porvenir; porque lo agradezco mas nunca entenderé cómo un dios que todo lo ve -y controla- puede bendecirme a mí (selectivamente) y no a mucha gente que aquí mismo sufre de hambre y muere con el rosario en la mano. 

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Defensora de la rebeldía justificada en principios éticos universales.
@ana_cosmica

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151 Comments
 
  1. Ana Castillo / 08/08/2016 at 16:25 /Responder

    Increíble artículo!!!

  2. Alejandro Segura / 08/08/2016 at 23:03 /Responder

    Pésimo ¿artículo?. Me recuerda a una adolescente que no tiene ni idea de qué creer, o a quien creerle. Sólo hay que ponerle palabras rebuscadas a un “ensayo” hecho por una “patoja rebelde” que se quiere creer muy única , y sale este pésimo intento de columna, o no sé como llamarle.

    • Ana Raquel Aquino / 09/08/2016 at 15:57 /Responder

      Yo no entiendo su comentario, ¿no fue adolescente? ¿no tenía (tiene) dudas? ¿para qué más es la adolescencia sino un período de transición -de crisis existenciales- hacia la adultez temprana?
      O tal vez usted nunca dudó de lo aprendido…

    • Lbatres / 09/08/2016 at 23:49 /Responder

      Interesante que el argumento para opinar que el artículo le parece pésimo sea decir que la autora no tiene idea qué o a quién creerle… claramente describe el por qué de su decisión de llamarse agnóstica .. todo el proceso de cuestionar y estar en la búsqueda de respuestas y no conformarse con lo que le dicen porque sí… para ser una “adokescente” ya sabe de Sagan.. de la filosofía budista.. de Hesse y de estrellas como la Enana y Elíptica… temas por demás interesantes y que en nuestro medio es poco común conversar.. no encuentro en qué parte se puede interpretar que la autora no tiene claras sus ideas…

      Ana Raquel, no la conozco ni había leído antes.. le felicito, es gratificante saber que hay personas que se cuestionan y tienen ese espíritu de libertad para decirlo!

    • Bárbara SG / 11/08/2016 at 21:48 /Responder

      No se si notó que al pie del título dice: “opinión”

      Según el diccionario significa: Idea, juicio o concepto que una persona tiene o se forma acerca de algo o alguien.

      Si a ud le parece pésimo, aburrido, rebelde, falso y demás, es porque su opinión difiere de la de la escritora, no hay porqué ofender, en fín me alegra que el artículo lo haya molestado, seguramente le despertó sus dudas existenciales.

    • Efraín Mendoza / 11/08/2016 at 22:54 /Responder

      Alejandra Segura: Primero, no creo que ella (Ana Raquel) haya llamado «artículo» a una opinión, en el blog está como «artículo» pero no lo es (obviamente por lo que conlleva a ser un artículo), segundo «¿patoja rebelde?» el hecho de no creer en algo que usted crea, no significa rebeldía, todos pensamos diferente, creemos en cosas distintas, si la opinión escrita previamente no es de su agrado o no entra en el grupo de lo que usted cree, no es rebeldía, no es llevar la contraria a nadie, es tener criterio propio.

      En lo personal, tu opinión Ana, me pareció excelente, gracias por escribir algo así, mi vida fue parecida, crecí en una familia católica, estudié en un colegio católico, me dormía, aburría, enojaba, cada vez que iba a misa, catequesis, etc. Agradezco que mis padres nunca me obligaran a ir a una iglesia o que tomara parte de una religión, es difícil, mas que todo en Guatemala, ser agnóstico o ateo, eso me ha traído problemas así como muchas cosas buenas, poder investigar muchas cosas, poder ver cosas que otros no, es simplemente genial, no tengo que creer en seres supremos, dioses, etc para ser feliz, creo en la ciencia y con eso soy feliz, comprendo a las personas que practican una religión, respeto su decisión y opinión, mas no la comparto, entiendo que todo ser humano tiene la patológica necesidad de creer en algo para «comprender» y darle significado a la vida, es por eso que yo creo en la ciencia.

    • Marvin / 12/08/2016 at 09:17 /Responder

      me parece un muy buen relato de su experiencia en un país donde, como usted ya lo demostró es intolerante a las ideologías revolucionistas que solo tratan de fomentar las dudas para ayudar a los demás a salir de los dogmas que hasta la fecha solo traen mal y enriquecimiento a costilla de las ovejitas.

    • Emiliano Manuel / 12/08/2016 at 11:41 /Responder

      ¿Cómo es posible que hayan tantas falacias, en un parrafo tan corto?

    • Rafa / 13/08/2016 at 00:41 /Responder

      Nunca falta un retrógrado que sale con argumentos baratos para descalificar.

  3. Hugo / 09/08/2016 at 15:36 /Responder

    En que colegio estudió?

    • Ana Raquel Aquino / 09/08/2016 at 15:54 /Responder

      Monte María

  4. Rene / 09/08/2016 at 18:27 /Responder

    Me encanto!
    Si todos los ateos fueran como tu,
    No creyentes pero tampoco resentidos, desatando su ira a lo tonto y sin visión de hacer bien alguno.
    Como cristiano (no religioso) no te dejo un Dios
    te bendiga!
    Te digo, si el creador tiene algo contigo, que te encuentre en el camino, personalmente.
    Porque la religión, esa ya le fallo a millones.
    Saludos.

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 12:02 /Responder

      Gracias por leer… Veo en tu comentario un poco de parcialidad acerca de algunos ateos y su manera de ver la religión. En ambos grupos hay gente desatando su ira a lo tonto y sin visión de hacer el bien. Qué bueno que no pertenecemos a ese grupo (creyente o no). Saludos!!

  5. Pingback: Ser Dominico en el país del “Dios te perdone” |

  6. Javier / 11/08/2016 at 21:11 /Responder

    Brillante artículo, creo que muchas de las situaciones que usted planteó son la constante de nosotros, los que dudamos un poco más, me identifiqué con sus inicios pues mi colegio, coincidentemente el vecino del monte maría. La filosofía jesuita me enseñó a dudar hasta de lo que me decían los religiosos del colegio, creo que en un momento, todos los adolescentes dudan, pero ante la falta de respuestas básicas unos solo regresan a su zona de confort. Otros vamos más allá. Me encantó su artículo. Felicidades

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 12:22 /Responder

      hey, gracias por leer. Interesante cómo esas filosofías como la jesuita pueden resultar el motor para las dudas. He estado en instituciones católicas toda mi vida y los jesuitas son impresionantes, saben muchísimo y hay tal amplitud de pensamiento que hasta dudo -algunas veces- de que ellos mismos sean creyentes… jaja

  7. Julio R. Gámez / 12/08/2016 at 00:36 /Responder

    A ver. Las dudas existenciales no vienen solamente de la edad, de la adolescencia. Yo ya tengo casi los 40 y la misma duda me ha rondado desde hace unos años. Ahora recién me siento más seguro de mis dudas, si es que cabe el término. ¿Que seriamos sin la capacidad de cuestionarnos y desaprender? afortunadamente hacer uso de esas capacidades no requiere más que la voluntad de querer hacerlo y perder el miedo a derribar creencias.
    Buena lectura, gracias por compartirla Ana Raquel, un saludo.

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 12:27 /Responder

      Hola Julio, sí las dudas vienen siempre no importando la edad. Esto fue lo que pasó hace un par de años y ahora las dudas siguen… Supongo que eso nunca termina.
      Gracias por leer 🙂

  8. María J. / 12/08/2016 at 03:55 /Responder

    Brillante!!! Casi se me salen las lágrimas de la emoción de leer esto en voz alta. Me encanta tu sinceridad, que hayas compartido experiencias personales y que al mismo tiempo eduques dando datos, fechas y nombres de figuras que a mi en lo personal me han guiado y liberado. Super like!!

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 12:27 /Responder

      hey! me hace feliz que te haya alegrado, muchos saludos y gracias por leer.

  9. Ronald Caracun / 12/08/2016 at 06:41 /Responder

    Muy buen artículo. Describe muchos de los aspectos que nos hicieron quitar esa atadura mental heredada, deformada que nos impuso esta sociedad.

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 12:28 /Responder

      Gracias por leer, Ronald. Hay que quitar esas ataduras mentales heredadas, se puede abrir la mente.

  10. Oscar Aquino / 12/08/2016 at 07:04 /Responder

    Lo más lindo tuyo ( que sí eres linda) es ese cerebro increible y único que no está quieto nunca. Felicitaciones.

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 12:29 /Responder

      Gracias por leer 🙂 Abrazos

  11. Mynor / 12/08/2016 at 07:13 /Responder

    Que bueno Ana Raquel! Felicidades.

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 12:28 /Responder

      Gracias por leer, Mynor 🙂 abrazo

  12. Erick / 12/08/2016 at 07:14 /Responder

    Muy bueno tu. No le hagas caso a los idiotas, son muchos…

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 12:30 /Responder

      jaja gracias por leer 😉

  13. Edgar / 12/08/2016 at 07:18 /Responder

    Muy buen articulo, me gusto mucho la manera en que cuenta los motivos que le llevaron a ser agnóstica, ahora yo personalmente soy ateo 100% no dejo ese 0.01% de posibilidad abierta, aunque es cierto lo que menciona que nadie puede asegurar el si o no de la existencia, pero yo si no creo que haya ni un 0.01% de posibilidades que si. La felicito mucho por su trabajo. Yo NO le diré “Dios la Bendiga” así que le digo Cuídese mucho.

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 12:31 /Responder

      jaja Cuídese mucho usted también y respeto mucho la postura del ateísmo al 100%, solo que hay una pizca de escepticismo en mí que no me deja afirmarlo al cien por cien.

  14. Anonimo / 12/08/2016 at 07:38 /Responder

    Me gustó mucho leer tu artículo Ana Raquel, para mi fue un conjunto de sucesos y un profundo análisis lo que me hizo concluir ‘Dios no existe’, siguo escribiendolo con D por respeto, pero me cuesta muchísimo tolerar a los religiosos, me cuesta cada vez más escuchar a la gente hablar de Dios y tolerarlos, percibo muy ansurdas e incongruentes las cosas que la mayoría de religiosos dicen… Y a mis 32 años soy atea de closet desde hace 1 año, decirle a mi familia que no creo en Dios sería un motivo de profunda y sincera preocupación, en este pais del ‘Dios te bendiga’ no tener religión y no creer en Dios ni en cielo ni en infierno es lo mismo que decir ‘spy una mala persona’ … En fin, me gustó mucho tu artículo, gracias 🙂

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 12:33 /Responder

      Hola Anónimo, gracias por leer el artículo. Me alegra tu comentario, hasta hace poco que dejé de escribir dios con D mayúscula. Salir del clóset en este sentido es difícil si las circunstancias de tu entorno son cerradas y conservadoras, sin embargo, nunca vas a sentirte bien contigo misma si no lo haces. Al final, el amor es el que mueve a la familia y debiesen apoyarte. Tu sabrás el momento pero el mundo no se acaba por decir que eres no creyente… ánimo.

    • Lisa / 15/08/2016 at 23:03 /Responder

      Te entiendo porque toda mi familia es súper católica, pero te digo algo, es tan fácil como entender que cualquiera en este libre juego del espacio puede tener la razón. Al fin, nadie sabe a ciencia cierta qué sucede en verdad, nada está comprobado o refutado al 100% (en términos de dios o no dios). En este contexto, sabrás, que lo que dicen de dios puede ser o no ser cierto, y así, nace el respeto y la tolerancia 🙂 Amm pero digamos que es como una de las fases de la transición. Cuando uno está desarrollando su propio criterio hace mucho ruido las opiniones de afuera, yo pasé por lo mismo hace dos años pero créeme que llegas al punto de encontrar muy interesantes cuántas formas de pensar y tanto en lo que se puede creer o dejar de creer. Suerte.

  15. David Pérez / 12/08/2016 at 08:06 /Responder

    Yo me reía al leer el artículo porque justamente me pasa lo mismo cuando digo que soy ateo. Malas caras, condenaciones y en ocasiones hasta insultos. Uno no llega a las conclusiones que llega solo porque alguien más vino a convencerlo de convertirse al ateísmo. Uno usa la duda, la curiosidad, el simple sentido común para ir dándose cuenta que la vida no puede limitarse a historias y condicionamientos que a veces se contradicen. Su artículo me parece genial. Felicidades.

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 12:43 /Responder

      Muchas gracias por leer, David. Es cierto lo de las caras hasta suele ser divertido jaja Saludos!

  16. Pablo / 12/08/2016 at 08:43 /Responder

    Excelente opinion, me recordó a mi etapa de curiosidad y rebeldía, yo no busque solo en libros, preferí experimentar (nací y crecí en una familia muy católica), así que fui a varias iglesias de diferentes religiones (adventista, evangelica, mormona, testigos de Jehova) al final me di cuenta que cada una tenia su punto de vista y que ninguna tenia una verdad absoluta, fue donde decidí que para llegar al mismo punto no necesitaba cambiar la religion con la que había nacido y crecido, pero esa experiencia me ayudo a abrir mi mente y a ser mas tolerante con las creencias de los demás y me ayuda hoy, a tratar de cultivar (no imponer) esa tolerancia en las personas que me rodean.

    Me quedo con su ultima frase para hacerle un comentario: “nunca entenderé cómo un dios que todo lo ve -y controla- puede bendecirme a mí (selectivamente) y no a mucha gente que aquí mismo sufre de hambre y muere con el rosario en la mano.”, simplemente no lo entienda, actúe!! sea usted la bendición para otros, no los deje que sufran y mueran del hambre, enseñe, eduque, porque soy fiel creyente que la educación es la única via que nos hará mejorar este país que tanto lo necesita.

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 12:45 /Responder

      Hola Pablo, qué interesante que usted lo llevó más allá y buscó experiencias en diferentes religiones. Yo no tuve más que de un par de ellas y aún así siento que me ayudó para definirme. Me encanta saber de otras formas de pensar y culturas así que supongo que compartimos eso.

      Saludos y gracias por leer!

      • Amilcar Fajardo / 13/08/2016 at 15:53 /Responder

        Hola Ana Raquel!
        Yo tuve una experiencia muy similar a la de Pablo. Y para ahorrarle tiempo, problemas y por que no decirlo, tambien dinero. Pues lo que más me ayudo es primero leer mucho y luego experimentar en aquellas opciones que de algún modo me parecían una posible luz en el túnel. Por el hecho de que somos una especie, todos somos iguales pero no parecidos y viceversa. Yo creo que a personas como Ud, Pablo yo y otras muchas más; estas etapas o crisis que usted están experimentando, hay que vivirlas. Ninguna persona, teoría, practica o libro va a sacarla de esa inconformidad con la experiencia de su vida y del medio que la rodea. Al igual que Pablo, yo nací y crecí dentro del catolicismo. Tuve los mismo conflictos que Uds y tuve que experimentar en carne propia las dificultades que conllevaron a perderme y luego encontrarme con mi Dios. Luego de de esto mi búsqueda termino y me quede con mi religion y con una mayor certeza de porque lo hice. Ojalá me entienda lo que le voy a decir a continuación: La Medicina como ciencia, se defiende sola por si misma. No se desprestigiara por causa de la mala practica y pocos escrúpulos de algunos médicos. Sus verdades continúan siendo verdades. Lo mismo pasa con la religion. Es decir, una verdad no deja de ser verdad solo por el mal uso que le de una persona. Espero encuentre la luz de su camino. Saludos

  17. Marvin / 12/08/2016 at 09:19 /Responder

    esta estupendo me parece que de cierta manera las personas que no estamos atadas a un dogma siempre vamos a encontrar resistencia y opresión por parte de nuestros catedráticos y familiares, y decir lo que uno piensa en este país es un verdadero acto de valor.

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 12:46 /Responder

      Hola Marvin, gracias por leer y por tu opinión. No siento que necesariamente sea así, no siempre se encuentran personas que oprimen a los no creyentes, al contrario, encuentras personas con pensamientos tan distintos que puede llegar a ser gratificante compartir tu experiencia. Sí es un acto de valor y más en este país. Saludos!

  18. Luis Godoy / 12/08/2016 at 09:22 /Responder

    Un facinante recorrido donde a algunos nos inquieta la abundancia de las contradicciones en las religiones..

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 12:46 /Responder

      Gracias por leer, Luis.

  19. Victor / 12/08/2016 at 09:39 /Responder

    Excelente articulo y al leer el comentario conservador anterior juzgando a la autora, solo me recuerda inicialmente a la razon de porque soy agnostico; los prejuicios de la gran mayoria de religiosos respecto a las personas que pensamos diferente.

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 12:47 /Responder

      Gracias por leer, Victor y sí… los prejuicios son un problema. Nos dejan sin conocer a los demás solo porque tenemos trabada una verdad en la frente.

      Saludos!

  20. Rocío / 12/08/2016 at 09:50 /Responder

    Excelente artículo, mi despertar no fue tan temprano, porque al contrario que tú, durante mi adolescencia tuve el mayor acercamiento a la religión posible, a través de un grupo juvenil. Pero fue ese acercamiento el que mas cuestionamientos me provocó. Aún no llego a declarar abiertamente mi postura, pero no es mas que por la falta de comprensión de una sociedad “temerosa de dios”. Recibo los dios te bendiga como lo que son, buenos deseos de las personas para mí, pero en definitiva de mi parte solo recibirán deseos de éxitos en todo lo que se propongan en su vida. Porque creo igual que tú que no se necesita de religión para actuar correctamente con los demás.

    Saludos y éxitos! 😉

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 12:49 /Responder

      Hola Rocío, gracias por leer. Con el tiempo se me ha facilitado decir que soy no creyente pero es porque he leído del tema y sé mi postura. En este sociedad, si bien es casi por completo, creyente he encontrado escapes y personas que me han alentado a seguir cuestionando. Me encanta cuando eso pasa.

      Saludos y éxitos para ti también!

  21. Orange / 12/08/2016 at 10:04 /Responder

    Muy sencilla y clara explicación del porqué no creer en deidades y tener amigos imaginarios para justificar muchos comportamientos errados.

    Esa cara de los que te escuchan decir soy ateo es genial, no entienden como se puede ser feliz sin temor a que el imaginario nos envíe al infierno por aceptar el “libre albedrío” sin hacer lo que se ordena.

    “Decidí que no era necesario tener una religión para ser feliz ni para ser buena persona, que la ética y las buenas acciones no están atadas a una creencia ni debiesen estarlo” ésta es la mejor conclusión de todas.

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 12:49 /Responder

      jaja amigos imaginarios, esa es mi explicación favorita 😛 Gracias por leer!

  22. Nicholas Virzi / 12/08/2016 at 10:04 /Responder

    Buen articulo. Felicito a la autora, y a la Universidad Rafael Landívar, institución Católica que demuestra apertura y tolerancia en dejar que se publiquen en sus revistas mensajes contrarios a su mensaje Cristiano.

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 10:39 /Responder

      Gracias por su comentario. Sin embargo, creo que mi opinión no es contraria al mensaje de la Universidad, solo distinta en cuanto a la creencia pero en valores éticos no, los comparto y pongo en práctica 🙂

  23. Marina / 12/08/2016 at 10:13 /Responder

    Que interesante artículo, hace poco declare esto y bueno la familia completa me ha dado la espalda…..pero aún así me siento en paz……y si coincido con usted es muy pero muy difícil en este país hacer tales declaraciones….cuñado me dicen Dios te bendiga…..hago una pausa y contestó..Que este bien…..no puedo dar ni gracias…..y porque tengo que.agradecer….

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 12:50 /Responder

      Hola Marina, gracias por leer. Al principio, sí es algo difícil pero conforme pasa el tiempo ves que a la gente que en verdad le importas y la que te quiere, deja eso a un lado y pueden convivir. No todo es perfecto y existen distintos tipos de familias pero si logras abrir tu mente y aceptar que ellos no van a cambiar su manera de pensar, la tolerancia será la base para que se supere esa etapa. Yo así lo viví.. me gustaría saber cómo te irá a ti.

      Saludos!

  24. Carlos Herrera / 12/08/2016 at 10:13 /Responder

    Muy buen articulo

    Me parece muy bien contado la historia de su Niñez y mientras iba leyendo tengo que admitir que me sentí muy identificado, primero por venir de una familia creyente y luego por haber estudiado en un colegio católico.

    No puedo dejar de lamentar que en la gran mayoría de centros educativos existe la idea de intentar imponer las creencia religiosas y lo peor es que lo hacen contando las historias a medias como usted muy bien dice.

    Nuevamente que buen articulo

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 12:51 /Responder

      Gracias por leer, Carlos… y sí lo de los colegios católicos es todo un tema. Me costó mucho empezar a cuestionar porque pues era el pan diario eso de los dogmas. “Gracias a dios” que me di cuenta que no era verdad absoluta jaja

      Saludos!

  25. Pablo / 12/08/2016 at 10:15 /Responder

    Buen artículo. Y te lo dice un católico por convicción.

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 12:52 /Responder

      Gracias por leer, Pablo 🙂

  26. Jorge Gonzalez / 12/08/2016 at 10:22 /Responder

    Excelente artículo.
    Creo que en este país, muchos de los que nos hacemos llamar ateos (aunque -coincidentemente- nos consideremos agnósticos) hemos venido de hogares cristianos “pirujos”, de aquellos que son católicos o protestantes por herencia mas que por creencia. En estos casos hemos atravesado un proceso de desaprender aquellas doctrinas que nuestros padres y familiares nos han enseñado, ese proceso es complicado debido a que la sociedad nos dice que debemos tener una creencia sagrada, de lo contrario seremos herejes y fieles adoradores de satán. Lamentablemente nuestra cultura es firme y aún estamos muy aferrados a (como dijo Silvio Rodríguez) “todos los siglos de colonialismo español que no en balde te han hecho cobarde”.
    Gracias por tan amena lectura y por hacernos saber a algunos de los no creyentes de este país que no estamos solos en este sentimiento del “gracias, cuídese mucho”

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 12:55 /Responder

      Así es, desaprender es clave en este proceso. Gracias por leer 🙂

  27. José / 12/08/2016 at 10:27 /Responder

    Interesante.
    La verdad que nos hace falta a todos “en el país del Que Dios te Bendiga” es mucha tolerancia y respeto hacia todos los demás.
    Además educación.
    Si esas dos, será difícil que podamos convivir entre nosotros.
    Con tolerancia, educación y respeto, podríamos aceptar todas las verdades de cada uno en este estrecho mundo y poder alcanzar una convivencia como ciudadanos de verdad

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 12:56 /Responder

      La educación y aprender a desaprender es básico para poder tolerar. Muchos de los prejuicios y su conservadurismo provienen de la ignorancia.

      Gracias por leer, José.

  28. Juan / 12/08/2016 at 10:44 /Responder

    Brillante articulo Ana Raquel. No hagas caso a los fanaticos religiosos que quieren poner en mal tu razonamiento. Yo al igual que tu soy 99.9% ateo agnostico hasta que se demuestre que pueda existir la posibilidad de algun tipo de creacion. Cosa que al son de hoy la fisica pone en duda. Soy de Honduras y te puedo decir que la revolucion silenciosa de la verdad comenzo a partir del internet.

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 12:55 /Responder

      Hola Juan, gracias por leer! El internet ayuda muchísimo hasta para eso de no creer que somos los únicos en estos países súper cristianos pensando diferente.
      Saludos!

  29. Ricardo H / 12/08/2016 at 10:49 /Responder

    Enhorabuena. ¡Muy bien!

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 12:57 /Responder

      Gracias por leer, Ricardo 🙂

  30. Gilda Acevedo / 12/08/2016 at 11:03 /Responder

    Me encanto tu Opinión. Me hizo recordar cada paso que diste y que dimos juntas en todo este proceso. Logras ponerlo en palabras de una manera tan única y sincera. Gracias Colocha

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 12:54 /Responder

      Besos, Colocha… y gracias por llevarme donde el colocho jaja

  31. Thelma / 12/08/2016 at 11:30 /Responder

    Guauuu en serio me encanto el artículo, porque no me siento sola en este mundo llebo de prejuicios y sobre todo de religiones, puffff excelente te felicito, me gustaría leer en una próxima mas artículos elaborados a través de tus experiencias y fundamentaciones.

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 12:54 /Responder

      Gracias por leer, Thelma 🙂 No estas sola en este mundo! jaja Intentaré seguir publicando al respecto, hay mucho de qué hablar y ya me di cuenta que al público sí le interesa el tema.

      Saludos!

  32. veronica / 12/08/2016 at 11:58 /Responder

    No lo termine de leer…pero si asi eres feliz pues q bueno, yo he pasado por cosas y te digo q sin Dios yo no habria resistido de igual forma. No soy extremista pero si he visto sus respuestas y sus bendiciones en mi vida.

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 12:53 /Responder

      Hola Verónica, hubiese sido bueno que terminaras de leer el artículo (para no juzgar antes). Todos vemos lo que queremos ver… Eso es así siempre.

      Saludos!

  33. Jesús de Nazaret / 12/08/2016 at 13:16 /Responder

    La autora afirma ser 99.99% atea y 0.1% abierta a la existencia de Dios. O sea, la suma de las partes de la autora da un 100.09%. Es más que humana, pues. ¿Qué más prueba de la intervención divina y del amor de Nuestro Señor?

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 14:16 /Responder

      Jaja tal vez si esta mal la suma pero, ¿es en serio? Esa es la manera en la que ud afirma que dios existe… Wow

  34. Luigi Mike / 12/08/2016 at 13:54 /Responder

    Ana, ha sido un increíble artículo, sigue adelante 😊😊

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 14:17 /Responder

      Gracias por leer, Luigi. Saludos!

  35. Paola / 12/08/2016 at 14:28 /Responder

    Hola Ana Raquel…excelente punto de vista. Desde hace unos años ando cuestionándome las mismas cosas. Crecí en colegio súper católico, familia creyente, abuela practicante (mi madre no tanto) y un padre que igual q tú, abrió el abanico de opciones y posibilidades para conocer, analizar y reconocer que existen cosas que no me “llenaban” o convencian. Tengo un punto de vista diferente a muchos pero que argumento con tranquilidad y convencimiento. Respeto las creencias y convicciones de quienes me rodean y me alegra que existan personas como tú que abiertamente manifiestan su sentir. Uso el “cuidese mucho” es una frase q va conmigo hace tiempo….así que un Cuídate y espero ver más cosas tuyas. Un abrazo.

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 11:47 /Responder

      Hola Paola, me alegra que te haya gustado la lectura. No hay que parar de cuestionar, es el punto del por qué estamos aquí. Un abrazo de vuelta.

  36. Randy Aroch / 12/08/2016 at 14:49 /Responder

    Mi mamá me dijo: ‘vos naciste catolico y catolico te vas a morir’ así que no hay discusión, seré catolico hasta la hora que me vaya de este mundo. Un catolico no creyente por supuesto.
    Y es que la imposición de la religión es algo tan común en nuestro hermoso país que para muchos es un acto verdadero de valentía el tan solo cuestionarse las creencias populares.
    Yo no me declaro ateo abiertamente y siempre uso la broma de las palabras de mi madre, sé que la gente se pone en plan de batalla al escuchar esas declaraciones y muchos ni siquiera entienden de que hablan, solo repiten lo que les han enseñado a repetir. Soy feliz no creyendo y con quienes tengo confianza hablamos durante horas del tema, amigos que creen, otros que no, otros que creen por miedo, otros que no saben si van o bien. La tolerancia y el respeto es fundamental.
    No considero ser portador de la verdad, pero a mi criterio, nadie puede presumir de eso, cada una de las ideas que tengamos pueden ser tan posibles como no.

    Excelente Ana Raquel, muy buen aporte. Saludos!

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 11:48 /Responder

      Hola! No me queda claro… ¿por qué si tu mamá te dijo que ibas a ser católico y tu no quieres, por qué te vas a morir católico? Estoy segura que tu mamá lo único que quiere para ti es que estés feliz. Lo mejor sería ser honesto contigo mismo, solo digo.

      Saludos y gracias por leer!

  37. Sofía / 12/08/2016 at 15:03 /Responder

    Muy interesante su experiencia, gracias por compartirla ya que me identifico con muchas de las situaciones por las que pasó.

    Saludos

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 11:49 /Responder

      Gracias a ti por leer 🙂

  38. Elmer Mosher / 12/08/2016 at 15:49 /Responder

    Gracias por tu escrito. Muy fluido, muy personal. Soy ateo (en Nicaragua) y conozco la experiencia de intolerancia y segregación que sufre todo aquel que piensa diferente a la mayoría. En mi opinión, y parafraseando a nuestro poeta Rubén Darío, el ateísmo no es para las masas, pero indefectiblemente llegará hasta ellas. Gracias Ana Raquel por la lectura vaporosa y perfumada, por abrir las puertas a muchos que no logran abrirlas por sí mismos.

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 11:50 /Responder

      Gracias por leer Elmer y sí, la idea del artículo era precisamente esa, dar un punto de vista diferente -y no muy sonado- en este tipo de sociedades tan cerradas.

  39. Juan Carlos / 12/08/2016 at 16:06 /Responder

    Muy valiente de tu parte. Pienso que no se puede opinar de algo que no se conoce, te mostraron una religión pero no te presentaron a ese amigo fiel, lleno de amor y de perdón que entregó su vida por amor a tí y a mí, que aunque todos te fallen él siempre está a tu lado, tu bien lo dices no se necesita de una religión para ser feliz, Jesús no es religión, Jesus es la verdad y la vida. No me considero ningún religioso pero al igual que tú desde muy pequeño crecí en un ambiente cristiano y eso a marcado mi vida, ahora ya soy un adulto, médico, casado y con toda seguridad te puedo decir que conocer a Jesús es lo mejor que me ha pasado en mi vida. Como médico a diario veo morir muchas personas y para mí es de gran gozo poder compartir de Jesús en los últimos momentos de vida de mis pacientes.

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 11:54 /Responder

      Hola Juan Carlos, gracias por tu comentario y por leer el artículo; además de tu honestidad. Me llama la atención que siendo doctor puedas mantener tu fe intacta ya que la mayoría de médicos (más en este tipo de países donde las muertes son tan “tontas” por falta de insumos en hospitales) dejan de creer que pueda existir una deidad que controla todo. Lo explico así, ¿cómo puede alguien avalar que existan niños y niñas con enfermedades congénitas que nunca podrán llegar a sanar y que deben padecer toda su vida? ¿Cómo alguien puede decir que el dios amoroso, que te creó, quiere asimismo que sufras en un hospital como el San Juan de Dios, donde la gente muere en la entrada del hospital?

      Respeto tu punto de vista, sin embargo, no comprendo lo que te mencioné y muchas cosas más… Entiendo que haya gente que confíe en su relación con dios o con Jesús -que al final viene siendo lo mismo, según ustedes- pero yo más creo que es una relación con ustedes mismos, meditando para ustedes mismos y creyéndose lo que ustedes mismos quieren creer.

      Saludos.

  40. Mario Luque Diaz / 12/08/2016 at 16:45 /Responder

    Efectivamente tienes toda la razón en lo que dices y veo que el agnostisismo es con lo que más me identifico, aunque he oído hablar de él, no he leído exactamente de que se trata pero si sé que su idea principal es precisamente eso que dices en el articulo ser ateo en un 99,9 por ciento pero dejar ese 0.1 por ciento de posibilidad de que si exista un Dios que de una u otra forma contribuyó a nuestra existencia…. Es como dice Socrates ( si no me equivoco): solo sé que nada sé. Y a todas estas de que país hablas en el titulo de tu articulo.

    • Ana Raquel Aquino / 12/08/2016 at 17:31 /Responder

      Hola Mario, gracias por leer 🙂 Soy de Guatemala.

  41. Marco Antonio Pascual / 12/08/2016 at 17:09 /Responder

    hay dos cosas que quisiera darte mi opinión como Creyente de Dios, una es de que la fe la tenes que vivir y si no tenes fe en que el existe nunca veras como el se revela en tu vida en cosas que no te imaginas, y Dos que cosa que si comparto contigo las llamadas religiones solo vienen a separar y a destruir las religiones las invento el hombre.

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 11:56 /Responder

      Respeto su opinión Marco, lo único es que yo veo problemas con la fe, puesto que se convierte en ceguera y para muchos, en fanatismo y es allí donde tu y yo coincidimos que las religiones solo vienen a separar.
      No estoy en contra de la espiritualidad pero para cada quien significa algo distinto.

      Saludos y gracias por leer.

  42. Diego / 12/08/2016 at 17:41 /Responder

    He de decir que aunque me considero creyente y católico prácticante, disfruto mucho más los planteamientos y pláticas con ateos, y agnosticos.

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 11:56 /Responder

      Gracias por tu comentario, Diego. Un abrazo.

  43. Victoria / 12/08/2016 at 18:49 /Responder

    Me sentí tan identificada con tu 99% atea y 1% agnóstica, así exactamente es como me siento y también vengo de una familia extremadamente católica… me toco vestirme de blanco todos los meses de mayo desde que nací hasta que cumplí 15, por una promesa que mi mama le hizo a la virgen María… ya te imaginas mi crisis existencial… me encanto tu opinión en serio

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 11:58 /Responder

      jaja es en serio? Yo a los 8 le dije al padre que hizo mi primera comunión que no quería comerme la hostia y casi se le salen los ojos. Era buena onda así que no pasó a más.
      Gracias por leer Victoria 🙂

  44. maurcio acevedo / 12/08/2016 at 18:52 /Responder

    Mira pues te lei y sin saber quien eras me encanto tu columna. Tampoco sabia que estudiaste en el montemaria, tan cercanos y tan lejos vaa…jijiji felicidades en tu columna prima

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 11:58 /Responder

      jajaja algo así… Gracias por leer Mauricio 😉

  45. Luisa Fernanda / 12/08/2016 at 19:25 /Responder

    Me identifico con tu experiencia, a pesar de no ser una adolescente de igual manera he experimentado mucho de lo que leí en tu artículo. Las religiones han sido durante miles de años perfectas para manipular a las masas. Respeto las diferentes creencias, pero no comparto las doctrinas que éstos religiosos imponen. Desde muy pequeños anulan la libertad de pensamiento de los creyentes, les dicen que cuestionar está mal y como resultado tenemos sociedades completas incapacitadas para cuestionar, analizar y resolver, dejándonos sumidos en la ignorancia y pobreza tercermundista.

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 11:59 /Responder

      Muy atinado tu comentario, Luisa. Gracias por leerme! 🙂

  46. Gerardo Rodas / 12/08/2016 at 20:29 /Responder

    Quizá Dios nació cuando nació la auto conciencia, y por eso nos hizo ” a su imagen y semejanza” o quiza lo hicimos semejante a nosotros y no es más que la conciencia colectiva actuando en pro del bienestar colectivo, quizá no. Me gustó mucho tu artículo, hay que usar lo que nos distingue, cuestionar es parte de nuestra naturaleza y es lo que nos ha llevado a donde estamos.

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 11:59 /Responder

      Yo más creo que dios nunca nació hasta que nosotros pensamos en él. Saludos y gracias por leer, Gerardo.

  47. Pol Tarott Ponce / 12/08/2016 at 21:46 /Responder

    Hola Raquel:
    Cuando leí tu artículo creí que me estabas de ideando, a mí me pasó lo mismísimo que a ti, con un ingrediente adicional, tenía 23 años cuando murió mi mamá, y todos mis familiares y amigos me decían que ella seguro iría derechito al cielo por era muy noble, el vacío dejado por mi mamá trate de llenarlo estudiando la Biblia con catolicos, evangélicos, testigos de Jehova, mormones, etc. Y nadie pudo responderme coherentemente que si como dicen dios es amor porque tanta maldad, y la típica respuesta, no es día es satanas quien hace el mal, entonces les replicaba, si todo cuanto existe en la tierra no se mueve sin la aprobación de dios, entonces el mal existe con su anuencia. Por supuesto que las polémicas llegaban muy lejos pero nunca con alguna conclusión, ahora digo que soy deista porque suena más digerible, felicidades, excelente articulo

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 12:01 /Responder

      Gracias!! Qué difícil esa situación. La muerte es uno de los temas más controversiales y en no creyentes es un tema muy debatible. Yo por lo menos pienso que cuando se acaba se acaba y la energía se transforma. Es un tema complejo.

      Gracias por leer, saludos!

  48. Karina Agustin / 12/08/2016 at 22:37 /Responder

    Quiero extender mis felicitaciones porque en muchas cosas me he sentido identificada.
    El relato de la misa es muy parecido a la experiencia que tuve al asistir a misa la última vez, hace ya 3 años.

    No crecí en un hogar religioso, mis padres jamás presionaron a nosotros sus hijos, se puede decir que son bastante relajados en cuanto a ese tema. Paulatinamente cada uno fue llegando a las preguntas que bien mencionas.
    Te cuestionas todo en cuanto a religión y buscas el mejor camino que se adapte a ti, siempre con el respeto hacia las creencias de los demás, así muchos de ellos no respeten estas formas diferentes de pensar y creer que tenemos.

    Especialmente me gustó el párrafo final.

    Paz y buenas vibras para todos.

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 12:02 /Responder

      Gracias por tu comentario, Karina. Me alegra que hayan papás como los tuyos, que jamás presionen para tener una religión y dejen la puerta abierta para la duda.

      Saludos!

  49. Byron González / 13/08/2016 at 00:23 /Responder

    Me gustó mucho la sinceridad y valentía de exponer sin pretensiones, partiendo de la propia experiencia y búsquedas internas. Qué bien que haya lucidez todavía para reconocer el cúmulo de desconocidos abismos que nos rodean, de la belleza intrínseca en el misterio por sí solo. Me gustó mucho.

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 12:03 /Responder

      Me alegra que te haya gustado, Byron. Gracias por leer.

  50. Alejandra / 13/08/2016 at 08:11 /Responder

    Toda la descripción de la época del colegio es igual a la mía, misma institución (sólo que un par de años abajo) y misma forma de rebeldía. Fue hasta en secundaria que decidí que estaba cansada de pretender ser algo que nunca había sido. Me crié en una familia atea, así que cuando llegué al MM a los 5 años no tenía la menor idea de qué era eso que hacían cada mañana antes de empezar clases. Ahora cuando miro para atrás me da risa, pero en su momento era un dolor de cabeza la persecución de las maestras de religión y las visitas a orientación. En fin, buen artículo. Gacias por compartir tu historia y recordarnos la importancia de cuestionar lo que se nos enseña y no sólo obedecer.

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 12:05 /Responder

      ja! y yo pensaba que no habían niñas criadas ateas en el monte maría… qué gusto me da leer esto! Saludos y gracias por leer 🙂

  51. Eugenia / 13/08/2016 at 08:49 /Responder

    Me encantó tu artículo. Me identifico totalmente con él. Te felicito. Yo también escribí uno y coincidimos en muchísimas cosas. Gracias, por el valor que tuviste. Yo no lo tengo o todavía no estoy preparada 🙂

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 12:07 /Responder

      Gracias 🙂 Espero que te animes, es una buena experiencia.

  52. Ignacio / 13/08/2016 at 08:56 /Responder

    Hola Ana: Un cordial saludo desde Costa Rica. Tu historia es realmente bella y cautivadora. Es increible como desde que eras práctiamente una niña ya tenías cuestionamientos profundos sobre las “verdades absolutas” que, como latinoamericanos que somos, nos heredan generación tras generación desde hace más de quinientos años. Con respecto al budismo, yo también me he visto cautivado por sus enseñanzas tan humanas y razonables. Y con respecto a la meditación, no la practico tanto como quisiera pero si la practico, básicamente porque me he informado de los importantes beneficios que conllevan para la salud mental. Todo el movimiento actual del mindfulness pretende inculcar esta práctica como algo biológico y no en el sentido espiritual. Aunque básicamente, el estado de iluminación que predica el budismo, es el estado de conciencia plena, que a mi parecer tampoco tiene connotación espiritual, si no mas bien, humanista. Te envío un fraternal saludo y muchos deseos de éxito. Hasta pronto!!

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 12:07 /Responder

      Hola Ignacio, gracias por leer. Es cierto lo que comentas acerca de los países latinoamericanos y las costumbres heredadas, a veces son ataduras.

      Un saludo.

  53. LaGadi Delcompare / 13/08/2016 at 08:57 /Responder

    “adolescente rebelde” jajaja exactamente eso me dijo mi mama, ante mis preguntas sobre el porque tenía que pertenecer a una religion años atrás, en países tomados por la religión como el nuestro, es un acto de valentía y muy arriesgado además de ser mujer, llevas el accesorio de “no creo en tu dios” inmediatamente se crean una imagen negativa de ti, aprendí a no comentar mi ateísmo con nadie que no estuviese en mi círculo cercano, esto por seguridad.
    Que religión eres? Esta pregunta absurda para clasificarte, y si tu respuesta es ninguna, la siguiente pregunta es: Pero si crees en Dios? Y si tu respuesta es no, las expresiones de las personas son de espanto total, por eso al leer este artículo me he sentido descrita por la autora, gracias por tus letras hacia una realidad que también es parte de esta sociedad y no necesariamente somos personas “confundidas” que necesitamos de su una experiencia negativa para por fin aceptar a un dios “bipolar” en su vida, ahora a la pregunta si hay o no hay un ser supremo, un dios, es irrelevante para mi.

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 12:11 /Responder

      Hola! Gracias por leer y comentar. Es chistoso lo que dices, en mi actual trabajo cuando me entrevistaron por primera vez tuve que llenar un formulario donde no había ni siquiera una categoría para dejar en blanco el espacio de “religión” solo podía escoger entre: católica, evangélica u otras.

  54. Lis / 13/08/2016 at 10:47 /Responder

    Solo pregunto y la Fe …. No existe para tí? (No es juzgar, solo quiero entender)

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 12:10 /Responder

      Hola Lis, si es fe como experiencia o creencia religiosa o en un ser superior… no.

  55. Juan Manuel Velasquez E. / 13/08/2016 at 11:15 /Responder

    Buenísimo el articulo, me identifiqué en muchos aspectos, sobre todo de tu postura ahora, el interes por el budismo, la ciencia, etc… estamos exactamente en la misma página incluso con el 99% ateismo y 1% agnostisismo.

    La única diferencia es que yo si me creí todo hasta por lo menos los 27 años… fue allí donde inició mi revolución, sobre todo contra un Dios tan sangriento como el del antiguo testamento.

    Creo que debemos hablar mas de estos temas y dar nuestro “Testimonio” por que como dicen, el que calla otorga y si nadie da una opinión contraria, todo el mundo seguirá pensando que la religión es infalible y sobre todo absuluta.

    Gracias por tu articulo, lo disfrute mucho!

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 12:12 /Responder

      🙂 me alegra que te haya gustado, gracias por leer.

  56. Efra / 13/08/2016 at 11:46 /Responder

    Me alegra que haya voces (y principalmente femeninas) que se atrevan a llevar la contraria a la fanática tradición de someter, oprimir y humillar a las personas por medio de la religión, que es su principal función, aparte del inmenso negocio que representa.
    La felicito Ana Raquel y la invito a seguir ampliando y aclarando el panorama para aquellos que siguen con la vista nublada por la costumbre de seguir como corderos al matadero, mitos, y creencias, totalmente alejadas de la realidad.

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 12:12 /Responder

      Gracias Efra, este artículo me motivó a escribir más sobre el tema (hay mucho de qué hablar). Gracias también por tu comentario.

  57. Matia / 13/08/2016 at 11:49 /Responder

    Gracias por compartir sus cuestionamientos, gracias por no ser hipócrita y pretender ser creyente como la mayoría… No se si logra algo pero al menos le da la idea a otros a otras que existen otras maneras de vivir y creer.! A mi me toco un camino un poco mas complicado pase de ser el demonio en un colegio católico a jesusito en un colegio laico. Y nunca han respetado mi agnosticismo en el país de “Primero Dios”. Eso y muchas cosas mas me exiliaron primero mentalmente y luego físicamente.

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 12:14 /Responder

      Gracias a ti por leer 🙂 Es complicado decir exactamente lo que se piensa si se sabe que hay 3% de toda la población que tiene otra religión o ninguna en el país y que la mayoría de ese 97% no son tan tolerantes…

      Saludos.

  58. Max seijas / 13/08/2016 at 14:56 /Responder

    Mira Ana Raquel , creo que t llovera muchos malos comentarios jajaaj yo soy una persona Religiosa , pero me encanto tu articulo , creo que el asunto pasa por ser tolerante si tu crees o no esa es tu verdad sea correcta o no, moralmente tenemos que respetar tu forma de pensar como tu la de los que creemos digo si ponemos ese punto en practica todo seria mas facil para todos

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 12:15 /Responder

      Gracias, Max. Y sí, es la tolerancia la que nos llevará lejos. Saludos.

  59. Daisy / 13/08/2016 at 18:05 /Responder

    Hola el camino es largo y es sana la duda que lleva a la Verdad. Como sana es la duda de tu fe. Dios te bendiga en el camino

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 12:18 /Responder

      Hola Daisy, la verdad es subjetiva y gracias por leer. Cuidate mucho.

      Saludos!

  60. Ildefonso Hernández Cervantes / 14/08/2016 at 00:27 /Responder

    ¡Hermoso artículo, amiguita Ana Raquel Aquino! Yo, por mi edad, podría ser tu abuelo. Lo que has escrito aquí es de lo mejor que he leído en cuestiones de creencias religiosas. Te felicito efusivamente porque para personas de mi edad es lógico que al reflexionar, profundamente, lleguemos a tener las conclusiones que tú has tenido. Yo estoy plenamente seguro de que así como es científicamente comprobado que todo en absoluto evoluciona y nada se queda como está; además de que todos moriremos porque sencillamente la naturaleza nos lo demuestra de manera exacta y precisa, lo mejor que podemos hacer para que valga la pena haber existido es transmitir nuestras buenas ideas, y sanos hábitos, a cuantos nos rodean. De esta forma estaremos en la mente de ellos y quizá algo o mucho de esto se aprovechará por parte de nuestros descendientes. ¡La eternidad no existe! Todas las evidencias científicas nos lo señalan. ¡Morir es excelente y natural! Nadie es eterno, ni podrá existir en la mente de todos los que vienen atrás, como para recordarlo.

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 12:22 /Responder

      Hola Ildefonso, muchas gracias por leer y por su comentario. Me alegró el día y me encantó lo que dice (porque es cierto): la eternidad no existe, solo el cambio. Tal vez eso sea lo único eterno.

      Saludos.

  61. Geordie / 14/08/2016 at 11:54 /Responder

    Realmente tus dudas son producto de la capacidad que tenés por comprender holísticamente la situación por la que has pasado. No terminé de leer el artículo, pues no me interesa leer los cuestionamientos de una persona a raíz de algo subjetivo como lo son los conflictos ideológicos personales. Yo no soy agnóstico, mucho menos ateo. Pero si sé el porqué de ser un creyente. Saludos,

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 12:24 /Responder

      Hola Geordie, lástima que no terminó de leer el artículo. Me alegra por usted que piense que sabe por qué es creyente. Si nos cegamos a pensar solo en una cosa es muy probable que estemos allí por las razones incorrectas.

      Saludos.

  62. jeannette / 14/08/2016 at 19:51 /Responder

    Hola Raquel:
    Felicidades por escribir este tema en una sociedad radicalmente conservadora… Además de ayudarme en mis propias reflexiones personales (me interesé en investigar más sobre la Gnosis, le cuento que en un trabajo Universitario estoy leyendo “Sociología de la religión” de E. Durkheim, así que me ayuda mucho su escrito.
    Felicidades! y a seguir “rompiendo esquemas”.
    PD. Ah! gracias por el tip de qué contestar ante el típico y diario: “Dios le bendiga”…

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 12:25 /Responder

      Hola Jeannette, gracias por tu comentario 🙂 ¿está bueno el libro?

  63. CBendfeldt / 15/08/2016 at 19:42 /Responder

    Wow!!! Bienvenida al club! y hermoso el viaje que describes. Sin duda “San Sagan” ha influido en todos los que entendemos que somos “polvo de estrellas” como bien lo profesaba el. 6000 año de cultura escrita es un nanosegundo en el tiempo del universo, y como dice el Sr. Aquino arriba podriamos ser tus abuelitos. Te dejo con las palabras de Brian Cox que espero poner en mi epitafio.. “life is just a temporary home for the inmortal elements that build up the universe”…

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 12:25 /Responder

      jaja San Sagan… Un saludo para ti 🙂 y gracias por leer.

  64. Manuel, otro ateo mas :) / 16/08/2016 at 10:49 /Responder

    Excelente articulo, conozco el sentimiento cuando le dicen a uno “dios le bendiga”, saludos.

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 12:26 /Responder

      jaja ese sentimiento es bastante raro las primeras veces pero bueno.. ¿qué se puede hacer con más del 90% de la población creyente?

      Gracias por leer, Manuel.

  65. Candy Veliz / 16/08/2016 at 14:11 /Responder

    Totalmente identificada, excelente articulo! Me invitas a escribir mi experiencia de como desde niña me cuestione de la existencia de ese dios y sus incongruencias! Crecí en una familia que no practicaba ninguna religión y no me impusieron ninguna creencia, pero todo cambio en mi adolescencia cuando mi papa fue invitado a un grupo y lo “convirtieron”. En mi libertad de adolescente y esa rebeldía que nos caracteriza, esa misma que nos invita a descubrir el mundo, sus verdades y sus prohibiciones llegue a la música metal. Misma que me abrió otros mundos ocultos en letras, literatura, filosofía, arte, entre otros mas y que hasta ahora forma parte de mi vida.
    No soy una mala persona, no busco tampoco que se me santifique, pero trato de hacer el bien por convicción y no necesito tenerlo escrito en ningún libro, ni ser condenado por ninguna religión! Me choca terrible cuando alguien menciona esa frase “dios le bendiga” hipotéticamente cuando sus acciones dicen todo lo contrario de lo que profesan! detesto esa doble moral escondida muy a flor de piel entre sus contradicciones y sus cegadoras ideas incuestionable.
    Gracias por saber que somos mas los que cuestionamos, los que buscamos constantemente el sentido de nuestro estar acá sin acomodarnos a creer en un supremo creador que todo lo ve, todo lo sabe, todo lo puede… pero vemos como cada vez nos sucumbimos mas en la mierda, en este mundo violento que llora sangre de inocentes, hundido en la avaricia, en el hambre de poder tras la agonía de los desposeídos.
    Abrazos!

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 12:26 /Responder

      Hola Candy, gracias por leer el escrito y sí… creo que deberías escribir tu historia. Todos debiesen, es un excelente ejercicio de autoconocimiento.

      Saludos.

  66. Hector Najera / 17/08/2016 at 06:34 /Responder

    Wow sabe me dejo sin palabras yo pienso igual, a diferencia que me ha tocado que seguir la corriente, es triste que no nos demos cuenta que somos un pais tan pobre por que nos enseñaron a pedir de rodillas lo que debemos de ganar en pie. Saludos.

    • Ana Raquel Aquino / 19/08/2016 at 12:27 /Responder

      Hola Héctor, gracias por leer. Déjame decirte que a nadie le toca seguir la corriente, podés hacer muchas cosas para ser y hacer las cosas que tú pensás.
      Saludos.

  67. Pingback: Nómada .::. Ser atea en el país de las bendiciones

  68. Luis Lewis / 19/08/2016 at 19:57 /Responder

    Hola Ana,
    Te saluda Luis Lewis desde Nueva York – leí tu ensayo en nomada.gt donde he comentado algunos de mis puntos de vista. Ahorita me enteré de este sitio (gracias a ti) y me agrada ver que aquí hay más intercambio entre escritor y lectores. Nomada lo descubrí hace unos meses pero me indigna un cacho que ya me han borrado varios comentarios… A lo mejor me pasa a leer o aportar aquí también como escritor.
    Sé que no dije nada profundo pero me alegra saludarte directamente aquí y desearte que sigas adelante. Este tema existencial sigue y sigue con el pasar de los años!
    Saludos!
    Luis

  69. Manuel C. / 19/08/2016 at 22:03 /Responder

    Me acabo de dar cuenta que a veces me hace falta hablar con usted sobre estos y muchos otros temas más.

    ¡Qué esté bien y siga escribiendo!

  70. patricia / 20/08/2016 at 22:21 /Responder

    Es muy común en latinoamérica que los Ateos seamos producto de Rebeldía y resentimiento, eso porque nuestros padres creen en Dios así que si dejamos de creer fue porque algo ocurrió en la niñez, no como en otros países que ser ateo es lo normal.
    Y cuando decidimos ser ateos por las razones que sean, en mi caso mi familia nunca fue muy devota traté de acercarme a Dios solita, leí la biblia, leí las partes feas (antiguo testamento) y listo, esa fue la gota que terminó de derramar el vaso.

    Me gustó mucho tu opinión, me identifiqué en la parte de que cada quién escoge la religión que más se adapte al gusto del cliente es muy cierto y también comprendo el hecho que no te sientas Atea 100%.
    Uno no se hace ateo de la noche a la mañana, hay que pasar por una serie de eventos en la vida los cuales moldearán tus convicciones, o regresas o te haces atea, agnóstico es posible un estado pasagero.
    Créame lo que digo, aún no te considero atea, soy madre y no hay mayor momento de humildad, incompetencia y desamparo que es el estar al pie de la cama de tu hijo ardiendo en fiebre, estar embarazada y empezar a sangrar, estar tu en emergencias y que te digan que te tienen que operar ya mismo.

    Ocurren muchas cosas en la vida, es como dicen los religiosos ” el momento que el avión empieza a caer” he pasado por muchas cosas que me hacen caer de rodillas pero no para pedirle a Dios nada, ni pienso en eso ya, caigo y mi familia me levanta o me levanto sola por ellos, muchos dirán que Dios actúa en ellos, que crean lo que quieran creer, no me afecta, ya no me afecta, si me va bien me dicen que me bendijo Dios, si me va mal es porque me castiga en fin, nunca pierden. Qué es vivir en un lugar de “Dios te bendiga”? Es como nadar contra la corriente.

  71. Rene / 23/08/2016 at 17:12 /Responder

    Después de pasar por la experiencia a temprana de edad de cambios de religión y también por actitudes hipócritas, creo que su posición es la que muchos tendrían.

    Yo soy Cristiano Evangélico, pero si alguien no cree en Dios como yo lo hago lo respeto, en primer lugar todas las opiniones son respetables y en religión hay tantas que es realmente difícil decir yo tengo la verdad, porque hay otras seis mil personas diciendo lo mismo con seis mil razones diferentes.

    Seguir a Jesús no es religión, es un estilo de vida, usted ha escogido otro y es respetable, si la “religión” es amor no veo porque atacar a las personas que tienen una distinta.

    En el marco legal aquí hay libertad de culto y creer o no creer en algo es opcional no obligatorio. En fin, esto da para hablar de mucho.

    Como alguien dijo en otra opinión cuando a uno le toca encontrarse con Jesús, tarde o temprano le sucederá

    Saludos!!!

  72. Ricardo Hernández / 24/08/2016 at 11:07 /Responder

    Excelente articulo Raquel, te felicito.

    Me sentí tan identificado con tantos detalles de tu travesía hacia el ateísmo, desde el colegio estrictamente religioso, pasando por el no entender por qué necesariamente se tiene que decir el típico “dios te bendiga”, cuando un “Que te vaya muy bien” es mas que suficiente desde mi punto de vista, hasta mi gusto y admiración por la ciencia y la infinidad del cosmos.

    Mis dudas comenzaron al igual que las tuyas desde muy joven, ahora tengo 23 años, y después de varios años de investigar, leer, tratar de entender lo inentendible y finalmente convencerme cada vez mas de que realmente soy un no creyente, de repente, después de leer tu articulo me surgió un interés inesperado por escribir mi historia, tal vez como un ejercicio para hacer una retrospectiva de todo el camino que he transitado hasta este punto, donde hoy por hoy puedo decir que estoy plenamente convencido de lo que creo y lo que no, o quien sabe, tal vez incluso para inspirar a otros a hacer lo mismo, como me sucedió con el tuyo.

    Gracias por el articulo, un abrazo y muchos éxitos.

  73. Alejandro Azurdia / 26/08/2016 at 10:43 /Responder

    El articulo me deja pensando sobre el los terminos tolerancia, agnosticismo y ateismo. No me gusta determinarme como ateo, por que hace sentir a los creyentes como que ellos tienen razon y yo soy el rebelde (al final, como les voy a negar lo que ellos “saben” que existe)

    Pienso que el agnosticismo es un riesgo, como menciona un comentario arriba, les deja la puerta abierta a los creyentes para no perder sin necesidad de argumentar, solo repetir dogmas.

    La tolerencia, no se que tan cierta sea, yo no tengo fe en la tolerancia de los creyentes al decirles que no creo, ellos no realmente te toleran si te sonrien a la cara pero internamente se lamentan que iras al infierno. Creo que respetaría más a quien te trate de convertir, al final es lo que su religión le manda para “salvarte” mientras los demás “tolerantes” realmente solo pasan juicio y siguen sin cambiar. Creo que es más dañino dado que nos estanca en el mismo status quo.

  74. Manuel / 19/09/2016 at 11:39 /Responder

    Suena como que buscaste a diferentes mecánicos para reparar tu carro, todos llegaban con la promesa que funcionaría para siempre y a ninguno le diste la llave para repararlo.

    Honestamente muy dentro de nosotros en lo mas profundo de nuestro ser, dudamos que hay un Dios, entonces ¿porque no darle la llave del vehículo y dejarlo llegar hasta el motor? Muchas veces le damos la llave pero no lo dejamos que toque las piezas, solo lo dejamos que vea y después cerramos el capó. En este caso el motor como tu alma, corazón y escancia al 100%.

    Muchas personas al rededor del mundo han estado en tu posición y cuando realmente están derrotados y cargados con todo, logran dar la llave incluso antes de morir. ¿Que pasa después de realmente creer y vivir una vida con Dios? cosas sobrenaturales inexplicables comienzan a pasar y eso sucede si uno entrega todo y logras ver y entender que no es algo material, es algo intangible. Al final, esto es como intentar explicar porque la gente se enamora en un noviazgo, simplemente no lo puedes explicar, solo lo sientes. Te lo digo por experiencia, por muchos años no creí hasta que lo viví en carne propia y ahora comprendo porque Dios es Dios.

    Saludos.

  75. Sonia / 19/09/2016 at 21:01 /Responder

    Creo en la tolerancia y el respeto por las creencias de los demás, y me parece un poco falta de respeto ir a una iglesia y hacer lo contrario de lo que te dicen, por ejemplo he asistido a muchos servicios religiosos, evangelicos, catolicos, mormones, testigos de Jehova etc, etc, y como decía mi abuelita a donde vayas has lo que veas, no me parece atinado ir a una iglesia y tratar de ser rebelde y mostrar mi rebeldia frente a todos y que vean que soy ateo o agnostico simplemente no parandome o no sentandome cuando me lo dicen, si estoy en misa por respeto a las personas que están allí si se sientan pués me siento, si se paran pues me paro, eso no quiere decir que crea todo lo que dicen. Yo se en que creo y en que no creo.
    Saludos y cuidese mucho.

  76. Cecilia / 19/10/2016 at 18:08 /Responder

    Me encantó leerte! Muy similar a la historia de mi vida.
    Aunque, a mi me tomó más tiempo decir públicamente que no creo en las religiones y que creo en un Dios, pero no ese del que hablan las religiones.
    Que te vaya muy bien!

  77. JD / 20/10/2016 at 17:04 /Responder

    me gradue de la del valle,con varios ateos de por cierto, mucha ciencia, mucho cientifico, muchas ganas de estudiar pero tambien muchas ganas de respetar al projimo, mi universidad no es ni jesuita ni nada, simplemente somos seres humanos con ganas de sacar lo mejor de nosotros para este pais. Lo mejor de mi ambiente en mi uvg es que los ateos les valia un soberano pepino lo que los demas creian, y los religiosos les valia un soberano pepino lo que los ateos rehusaban a creer, no se si siguen entrando ese tipo de estudiantes en mi antigua casa de estudios, pero la vdd da weba los ateos hoy en dia que crean que por ser ateos pueden mentirse al creerse mas intelectuales q otros (obviamente no los de mi generacion de la grandiosa uvg), todavia comparto cervezas cada vz q puedo con uno q otros, los considero mis amigos no basados en lo que creen sino en lo q son, y lo q mas admiro es pues eso, que mas q fijarnos en nuestras diferencias disfrutamos de una simple cerveza sin tanto drama ni filosofia existencial, respetando lo q se le ronque la gana creer o dejar de creer al otro, pena ajena saber q hoy en dia la mayoria de ateos quieren ser como la narcisista de gloria alvarez, en fin la weba de leer (o mas q leer encontrarse con) y lidiar con tant@ egolatra q se cree superior por ser distinto a los q somos creyentes (por cierto si algun dia tengo hijas, las metere en el monte maria, excelente colegio, forman muy buenas estudiantes y seres humanos)

  78. Karla / 04/01/2017 at 20:00 /Responder

    ¡Hola! 😀
    Me alegra saber que hay más personas que se cuestionan y no siguen todo como borregos, por tradición o solo porque les dicen que así es.
    Soy abiertamente agnóstica, mi familia (Toda católica) y todas las personas que me rodean lo saben, siempre existen esas “malas caras” jaja, pero da igual, mi vida cambio mucho desde que deje de ser creyente, vivo cada día como si fuera el ultimo y nada, intento ser feliz.

    ¡Excelente artículo! ¡Bravo!
    Saludos:).

  79. Miranda R. / 12/01/2017 at 21:22 /Responder

    ¡Me encantó tu artículo!
    Entiendo perfectamente el sentimiento de cuestionar un tema tan delicado como lo es dios, sobre todo cuando has crecido en un entorno que te enseña que ese ser es la única verdad (creo que compartimos alma mater), y no puedes dudar de ello. Me pareció una forma sincera y sencilla de exponer tu postura al igual que la crisis por la cual pasamos muchas personas tratando de encontrar la explicación razonable a ese dios tan controversial. En fin, me parecieron enriquecedoras tus palabras.

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