By Ximena Lainfiesta
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Ximena Lainfiesta/ Brújula/

La tarde del 26 de febrero del 2012 en el estado de Florida, Trayvon Martin, un joven de 17 años, decidió ir a la tienda a comprar algunos dulces y una bebida enlatada. De regreso, mientras caminaba por el vecindario con su suéter y capucha, un vecino, George Zimmerman, llamó a la policía porque le pareció sospechoso su comportamiento. Antes de que llegaran, ambos entraron en  un altercado y Zimmerman le disparó en el pecho, matándolo. Luego del juicio, Zimmerman fue declarado inocente.

A raíz de la muerte de Trayvon Martin nace el movimiento #BlackLivesMatter, o en español “Las vidas negras importan”, como un llamado a la acción y a la respuesta al racismo enraizado en el sistema de justicia y en la sociedad estadounidense.

Dos años más tarde, el 17 de julio del 2014, Eric Garner fue acorralado por varios oficiales de la policía de Nueva York bajo la sospecha de vender cigarros sin impuestos. Después de discutir por varios minutos alegando que estaba cansado de ser acosado, los policías lo intentaron arrestar, pero lo ahorcaron hasta la muerte. Sus últimas palabras fueron: “no puedo respirar”, once veces.

Un mes después, el 09 de agosto del 2014, Michael Brown, un joven de 18 años muere en manos de Darren Wilson, un policía blanco en el pueblo de Ferguson, Missouri. Las circunstancias de su muerte encendieron tensiones raciales que existían en una ciudad predominantemente negra. Los vecinos consternados salieron a protestar, ocasionando disturbios civiles, a los cuales la policía respondió militarizando el área y poniendo toque de queda.

A partir de estos hechos, el movimiento #BlackLivesMatter, fue reconocido nacionalmente por las movilizaciones realizadas en las calles pidiendo justicia para Eric y Michael, donde más de 500 personas viajaron a Ferguson para una protesta pacífica. Fue aquí donde emergió como uno de los movimientos mejor organizados y más visibles del país. Especialmente porque las últimas dos muertes se realizaron a manos de autoridades gubernamentales.

Los afrodescendientes han estado expuestos continuamente a experiencias deshumanizadoras desde el siglo 16 con la invasión europea y el traslado de esclavos negros desde África para el trabajo forzado. El actual sistema capitalista de Estados Unidos se fundamenta a partir de la explotación de estos esclavos negros en las plantaciones de los siglos 18 y 19. Este proceso de colonización se basó en el despojo y la exclusión de la minorías. Así como en otras partes de la región americana, la explotación se basó, como en el caso de Guatemala, en las poblaciones indígenas.

Según sus fundadoras, #BlackLivesMatter no solo busca enjuiciar a los responsables, sino reconstruir todo el movimiento liberal negro. Cuando dicen que las vidas negras importan, están ampliando la conversación acerca de la violencia y todas las formas en que las vidas de las personas afroamericanas están siendo dejadas a la deriva en manos del Estado estadounidense. Por esto, el movimiento se centra en los individuos marginalizados dentro de los movimientos de liberación.

Estas son las formas de violencia estatal en que las vidas de los afroamericanos están siendo privadas de sus derechos humanos básicos y dignidad, de acuerdo al movimiento #BLM:

  • La pobreza y el genocidio de baja intensidad: se le conoce así a la continua privación de salud, alimentación, educación, vivienda, y condiciones dignas que a largo plazo van desplazando y terminando con los grupos. Los afroamericanos, los latinos y las poblaciones más pobres experimentan peor acceso a los servicios de salud, que los estadounidenses blancos. En la mayoría de los casos, la brecha está aumentando. La raza y etnicidad siguen siendo de gran influencia. La raza y la etnicidad siguen influyendo las posibilidades de recibir tratamientos de cuidado de la salud específicas de un paciente, según el informe de la fundación Robert Wood Johnson en un reporte del 2014.
  • El racismo en el sistema de justicia: actualmente hay 2.8 millones de personas negras encarceladas, y a pesar de ser minoría, son el grupo más abundante, constituyendo el 37% de la población total en las cárceles, de acuerdo a las estadísticas de la Oficina de Justicia en el 2013 . Además, dentro de los perfiles de detención, el 83% de los que detienen, el 92% de las búsquedas policíacas y el 93% de los arrestados son negros. (Fuente: Oficina del juez general de Missouri)
  • La carga de las mujeres negras: al detener a una gran población de hombres y jóvenes afroamericanos, la carga económica y del hogar recae en las mujeres negras. Entre todas las minorías, ellas son las más vulnerables, al no ser hombres ni blancas. Siendo relegadas a trabajos de bajos salarios y pocas oportunidades.

  • El peso en los grupos LGBT: por no ir de la mano con la heteronormatividad estatal, estos grupos son doblemente vulnerables a la hora de conseguir oportunidades tanto laborales como de acceso a salud y educación.
  • La invisibilización de los inmigrantes y personas con discapacidad: existen 500,000 inmigrantes indocumentados negros de los cuales nadie habla y se desconoce, obligándolos a vivir en las sombras, junto con todas las personas con alguna discapacidad o habilidad especiales que intentan comprimir en la “normalidad” establecida.

Marta Casaús, en su libro “¡Por una cultura de igualdad y pluralismo, contra el racismo y la discriminación!” afirma que el racismo se manifiesta de diferentes formas y todas sus expresiones sirven para desvalorizar y excluir a los otros, a partir de unas diferencias, ya sean biológicas o culturales, reales o imaginarias. La “raza” solamente es una construcción social, no biológica, eso quiere decir que nacer blanco o negro no otorga un gusto específico por la comida, la música o la vestimenta. Tampoco altera la forma de hablar o los pensamientos.

Para muchas personas en Estados Unidos, ser negro es sinónimo de ser vago, delincuente y violento. Sin embargo este estereotipo ha sido construido bajo un sistema que vulnera a muchos de ellos.  Es el contexto y las relaciones sociales que rodearon a la persona toda su existencia las que la construyen como un ser humano. Esto quiere decir que si desde el momento en el que nacemos, el Estado nos está violentando, nos impide tener oportunidades, y la única conexión que tenemos con él, es violenta; probablemente el resultado sea un reflejo de estas condiciones.

Según Jeff Nesbit, periodista del medio digital usnews.com, no nacemos con prejuicios sobre la raza, no es algo que heredamos por medio de nuestro ADN, sino que todo está basado en percepción. Es algo que aprendemos a lo largo del tiempo por medio de la repetición en los medios, en conversaciones, en diálogos y en cómo interactuamos socialmente en nuestra vidas. Lo extraordinario es que si los prejuicios raciales se pueden aprender, también se pueden desaprender.

Pero como todos los movimientos, este tiene contradicciones. Debido a que aglutina tantas personas y tantas causas, es imposible homogeneizar a los sujetos y creer que todos lo asumen de la misma forma.  La mayor de las críticas que ha surgido es el movimiento #AllLivesMatter, o “Todas las vidas importan”. Los seguidores de este, afirman que #BLM es un movimiento que promueve el racismo y la segregación.

De acuerdo de Karen Ponciano, investigadora del Instituto de Investigación y Proyección sobre diversidad sociocultural e interculturalidad (ILI) de la Universidad Rafael Landívar, el problema del movimiento #AllLivesMatter, es que despolitiza y anula el movimiento al intentar “integrar” las causas. Por ser #BLM un movimiento contrahegemónico, va en contra de lo establecido, de la jerarquía del hombre blanco, sobre la cual se construyó la identidad de Estados Unidos. Todas las demás personas que no sean hombres y blancos, son “los otros”, osea, minoría.

#BlackLivesMatter es importante por la burbuja de privilegios que evidencia, en un país que para muchos es sinónimo de progreso, futuro y completa equidad. En donde los prejuicios acerca del color de piel de otra persona tienen impactos reales en su estabilidad y futuro. Pero el hecho de nacer blanco y con privilegios, no es malo, el problema es el sistema que privilegia nacer blanco y hombre.

Más allá de desaprender estereotipos de forma individual, es importante que el Estado asuma su responsabilidad de cuidar la vida de todos los ciudadanos, garantizando a todos una vida digna. Además de ello, reconocer y darnos cuenta que como ciudadanos somos parte del sistema que junto al Estado, se encuentra segregando y vedando oportunidades a grupos determinados de personas, es un paso esencial para su transformación.  Esencial porque al estar dentro, tenemos que aprender a identificar los elementos del sistema que se deben cambiar para tener una vida mejor para todos. Darse cuenta de donde están los fallos del sistema en el que vivimos, donde se privilegia una forma de vida, más que otra, puede ser el inicio de algo grande.

Foto de portada: Jonathan Bachman / Reuters

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Robaba papel toilette de pequeña, curiosa del mundo y fiel seguidora de la ternura en internet.

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