By Brújula
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Los nadies: los hijos de nadie,
los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados,
corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos,
rejodidos.

Dice Galeano que los nadies sueñan con que algún mágico día les llueva la buena suerte, pero que aparentemente esta nunca va a llegar, ni ayer, ni hoy, ni mañana ni nunca. Y aquí en Guatemala viven y sobreviven muchos nadies, pero sin duda la niñez es su principal y más frágil rostro.  En nuestro pequeño país, el 69.4% de la población tiene menos de 30 años, y de esos, 41.2% tiene menos de 13 años de acuerdo a la Encuesta Nacional de Juventud del 2011.  La niñez forma un buen pedazo de este país que todos se quieren comer.

El país “avanza” gracias a la explotación de nuestros niños. Niños trabajando de sol a sol en los ingenios (¿recuerdan?) y más de 702,087 niños menores de 17 años trabajando en todo el país, de acuerdo a datos del INE 2014. Más de 200 niñas y adolescentes menores de 17 años quedado embarazadas diariamente, muchas de ellas derivado de una violación sexual, y 81 menores de edad detenidos diariamente por las patrullas fronterizas en Estados Unidos, en su intento y travesía por salir de este país que les cierra todas las oportunidades de querer un futuro mejor.

Y el último caso, ese del que todos hablan pero nadie se hace cargo, nadie asume la responsabilidad: la desaparición de más de 30 niñas y adolescentes del “Hogar Seguro” Virgen de la Asunción entre el 28 y 29 de septiembre, y hasta el 8 de octubre, más de 99 alertas de desaparición en ese lugar.  Casi 100 alertas de desapariciones de niñas de un hogar seguro a cargo del Estado de Guatemala, un hogar que debía resguardarlas.

Los nadies
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica.

La Secretaría de Bienestar Social decidió destituir al último director del Hogar, y el Ministerio Público junto a la Procuraduría de Derechos Humanos, han iniciado investigaciones sobre el caso.  Sin embargo, las más de 30 niñas desaparecidas hasta el día de hoy siguen sin aparecer y muchas de ellas probablemente al día de hoy, se encuentren involucradas en redes de trata de personas. Las niñas de Guatemala están siendo violadas y abusadas sexualmente a consecuencia de un Estado que no pudo y no cumplió con su responsabilidad de protegerlas.

Un Estado que condena a sus niños a ser invisibilizados y no ser prioridad, y una ciudadanía que no logra más que “preocuparse” porque sus niños y niñas están siendo desaparecidos y abusados sexual y laboralmente, únicamente puede ser reflejo de una sociedad que ha normalizado la violencia y con ella, se ha cegado la posibilidad de poder encontrar una salida a este retorcido callejón. Los nadies de Galeano se pasean y desaparecen frente a nuestros ojos, sin que muchos se atrevan a hacer algo al respecto.  La niñez y la adolescencia es el presente y futuro de nuestros países.  ¿Qué mejor Guatemala vamos a construir si las futuras generaciones son nadies en este país, si desde hoy los estamos condenando a la pobreza, violencia e indiferencia de los otros?

Fotografía: Asier Vera

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