By Andrea Godínez
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La  Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU), que se crea el 22 de mayo de 1920 con el propósito de aglutinar, representar y defender reclamos y necesidades de los mismos estudiantes, hoy no es más que una asociación que representa poderes e intereses de todos, menos de los propios estudiantes. Se puede decir que la Universidad de San Carlos en sus diferentes maneras en las que está conformada, es un reflejo -a lo micro-, del Estado guatemalteco, caracterizado por la corrupción y la búsqueda de intereses y favores económicos y políticos.  Años de estas prácticas, incluyendo las de la AEU, más la represión que los universitarios históricamente han vivido, especialmente en las décadas de los 70 y 80s,  han dando como resultado la apatía, poco interés y mínima o nula participación de aquellos que no tienen el “poder”, es decir el estudiante que recorre los pasillos día con día.

A pesar que actualmente algunos sancarlistas, representantes estudiantiles de once agrupaciones -Políticas, Historia, Veterinaria, Agronomía, Ingeniería, Medicina, Odontología, Farmacia, Diseño Gráfico, Arquitectura y Trabajo Social-, estén empezando a organizarse para luchar contra la estructura corrupta, antigua y clandestina que representa la AEU, tampoco significa que las cosas estén listas o vayan a cambiar de la noche a la mañana. Si el primer paso para abrir camino a tener una asociación que realmente represente los intereses y necesidades de los estudiantes, de acuerdo a varios representantes entre ellos Elliette Quiroa, Kevin Caná y Mynor Alonzo, entre otros, es el de involucrar al estudiante apático y desinformado, convocar a elecciones estudiantiles en medio de una crisis interna con la premura de que está por terminar el año académico 2016, no promete que la situación sea diferente, especialmente si en las convocatorias no se está involucrando ni al 10% de la población sancarlista.

La USAC alberga alrededor de más de 230,00 estudiantes. Las convocatorias que ha realizado el Consejo Consultivo Estudiantil Universitario (CCEU) frente a rectoría, en los auditorios y en las jornadas de los movimientos estudiantiles, no logran tener una respuesta mayor a 50 personas, a excepción de la jornada del 20 de septiembre pasado. Y los propios líderes reconocen esta debilidad: “Nosotros esperamos del movimiento tener la capacidad de adaptarnos y entender la apatía del estudiante para que el movimiento crezca”, afirma Elliette Quiroa, estudiante de la Facultad de Arquitectura.

Hasta el año 2000 cuando se tuvieron las últimas elecciones estudiantiles para la conformación de la AEU, estas se hacían a través de un proceso democrático en el cual se presentaban planillas y el estudiante elegía dentro de estas la que más le convenciera. Sin embargo, 16 años después, este proceso ha sido desvanecido permitiendo que quienes conformaban en ese momento la AEU, hoy sigan en el poder. Unos más, otros menos, pero al final, los mismos manteniendo y alimentando las prácticas de corrupción que caracterizan al poder actual en Guatemala. Un claro ejemplo fue la Comisión Reguladora y Transitoria creada en 2012 – y que sigue en la actualidad-  que tenía el fin de convocar a un nuevo proceso electoral. Este objetivo sigue ausente, y la Comisión continúa en el poder sin convocar a elecciones 16 años después.

Es por esto que casi 100 años después de su creación, hoy los estudiantes motivados tal vez por las secuelas de lo que el 2015 le dejó a Guatemala, han creado un movimiento genuino que ha iniciado desconociendo y denunciando las malas prácticas de sus primeros y más allegados representantes. Sin embargo, no cuentan con la información necesaria para poder establecer rutas claras que los lleven a alcanzar sus objetivos. Más allá del nombre de Guillermo Prera , el “Pirujo”, como un miembro importante de esta Comisión Reguladora y Transitoria, los miembros de la CCEU no cuentan con datos sobre esta y su forma de trabajo.  Incluso, información administrativa como la repartición de la cuota estudiantil, no es clara al momento de entrevistarlos.  Pareciera ser que sin información veraz, el trabajo de la Comisión se torna cuesta arriba; o simplemente es una estrategia de la misma Comisión el resguardo de la información.

 

El martes 20 de septiembre, en la Plaza de Los Mártires de la USAC, algo fuera de lo normal estaba pasando entre las bancas y cuadros de cemento de los frondosos y grises edificios de la biblioteca y la rectoría de la universidad. Muchos estudiantes con sus mochilas sobre la espalda y con marcadores en las manos, hacían pancartas y llamaban a todos los que recién llegaban o simplemente estaban saliendo de su primer período de clases, a sumarse a algo que ni siquiera los mismos estudiantes entendían. El desconocimiento de la actual Asociación de Estudiantes Universitarios. Difícil, porque ni siquiera los mismos estudiantes tienen el conocimiento de la existencia de una asociación que debe velar por sus intereses como estudiantes. Y entonces, representantes de seis asociaciones estudiantiles estaban en trabajo de hormiga: Política, Agronomía, Veterinaria, Historia, Ingeniería y Arquitectura. Todos ellos hicieron del conocimiento de sus compañeros el motivo que los reunía ahí ese martes. Luego de varias explicaciones y de lograr convocar a más compañeros, en la gran plaza el ruido empezaba a retumbar por todos los pasillos y jardines de la tricentenaria.

Entonces la marcha comenzó. Eran alrededor de las 10 de la mañana y todos los estudiantes reunidos en la Plaza de los Mártires, comenzaron a marchar hacia las instalaciones de la AEU que están ubicadas dentro de la misma universidad. Caminaron entre las ventas de varios comerciantes y pasaron frente al famoso Iglú; entre muchos puestos de comida, llegaron a una casita que está justo al frente de un edificio con el mural de antiguos estudiantes que sostienen claveles rojos y dice: “no era tras la muerte por lo que íbamos, era tras la vida”, y justo ahí, en esa casita donde hay un letrero en la pared que dice AEU, las seis asociaciones estudiantiles organizadas ese día y en compañía de otros estudiantes, hicieron público el desconocimiento de la actual asociación leyendo un comunicado en donde se refleja que la AEU puede ser todo, menos un representante real, legítimo y legal de los estudiantes sancarlistas. “Como asociaciones no estamos conformes con el trabajo del secretariado, no es representativo y desconocemos a la actual Comisión Reguladora y Transitoria. ¡Recuperemos nuestra AEU!”

— El ambiente era prometedor, el ambiente es alentador.—

Y así fue como ese día representantes de once asociaciones conformaron el Consejo Consultivo Estudiantil Universitario (CCEU). Luego de la emocionante mañana vivida el 20 de septiembre y ahora ya conformado el CCEU, este convoca (ver comunicado aquí) nuevamente a los estudiantes frente a rectoría el lunes 17 de octubre a las 9 de la mañana para que el Consejo Superior Universitario (CSU), llamado a una reunión extraordinaria, discuta la demanda principal del CCEU: que el CSU desconociera a la Comisión Reguladora y Transitoria, entre otras demandas, como la posición clara frente a los últimos acontecimientos. Esto no se logró. 

17 de octubre. Eran las 10 de la mañana y los alrededores de rectoría estaban vacíos. No se vivía el mismo ambiente al de aquel martes. Un pequeño grupo de estudiantes está frente a las puertas con ojos brillantes y volteando a ver si reconocían a alguno de los que se acercó en ese momento. Pero ya eran las 11 y nadie más se acercó. “La mayoría está en exámenes finales”, “en estas fechas del año, ya hacen falta muchos estudiantes”, explicaban los ese día presentes. 

Si en rectoría ese día había ruido y se escuchaba a algunos estudiantes gritar, era a los estudiantes de la sede en el Departamento de Escuintla, CUNSUR, que viajaron desde tempranas horas para manifestar su inconformidad con un sistema de asignaciones en el portal virtual que no les había permitido hasta el momento, poder asignarse sus cursos del semestre y de escuela de vacaciones. Demandas distintas a la recuperación de la AEU.

Lisa Bautista Estudiante de Ingeniería, CUNSUR.

— El ambiente cambió. Las redes sociales estaban saturadas apoyando la inconformidad del CCEU pero los pasillos de rectoría demostraron lo contrario.—

Fotografías por Andrea Godínez

Kevin Caná, representante de la Facultad de Arquitectura, explica que el mayor reto del CCEU es la indiferencia, apatía y miedo del estudiante a involucrarse en un movimiento que apenas acaba de iniciar a organizarse. Además, Caná agrega que el motivo de la ausencia de estudiantes ese 17 de octubre, se debió a la falta de sacrificio ya que se justifican que se interfiere períodos de clase y que la única forma en que pueden apoyar, es si se suspenden clases, haciendo un llamado a sus compañeros universitarios a hacer un compromiso verdadero con las causas en beneficio de ellos mismos. Asimismo, afirma que ellos como comisión ya están trabajando en lograr el interés y participación de los estudiantes. 

Además de la crítica hacia los estudiantes que no se involucran, también hay una crítica a la organización misma de la CCEU. “El movimiento tiene poca capacidad de participación, y nuestro mayor reto es recuperar posturas críticas o políticas que no existen. Hay una debilidad de comunicación interna”, afirmó Tommy Morales, estudiante de la Facultad de Arquitectura durante las jornadas: “Movimiento Estudiantil Universidad y Sociedad.” Los representantes de las diferentes facultades pareciera que llevan una batalla solitaria, al mismo tiempo que tampoco han logrado un impacto importante en interesar e involucrar al resto de estudiantes.

El proceso de recuperar la AEU para tener la capacidad e interés de representar a los estudiantes y defenderlos tanto adentro como afuera, no es un trabajo fácil o rápido, pero tampoco imposible. Tanto Elliette, como Kevin, representantes de Arquitectura y muchos otros representantes más, ya han dado el primer paso. 

De acuerdo a Mynor Alonzo, estudiante de Ciencias Políticas, la lucha para el estudiante se debe politizar en tres aspectos:

  1. En lo local. Es decir dentro de la misma universidad.
  2. En lo comunitario. Conformando una comunidad de estudiantes que participen y se involucren.
  3. En lo cotidiano que representa la ausencia de apoyo hacia los estudiantes.

“El impedimento más grande que detiene a los estudiantes de participar, es el miedo que se les ha infundado y es por esto que se le debe dar mayor seguridad y representatividad. Una nueva AEU, lo puede lograr”. Mynor Alonzo

Para lograr lo anteriormente mencionado es necesaria la organización, creación de bases y rutas de acción; un trabajo orgánico trabajando desde lo interno de las bases que permita involucrar y  contagiar al estudiante del valor e importancia que tiene su participación. Sin embargo, una desesperada convocatoria a elecciones estudiantiles para el próximo 3 y 4 de febrero, demuestran lo contrario. Tal y como sucedió en medio de una crisis política en Guatemala durante el 2015, el resultado de la convocatoria a elecciones presidenciales, no fue un paso positivo para todo lo que se había logrado a nivel ciudadano, ¿Le pasará lo mismo a los sancarlistas?

¿Están realmente listos los estudiantes para tener una nueva AEU? La falta de comunicación interna, organización, información veraz y clara para la creación de estrategias, la poca participación del estudiante sancarlista y la falta de compromiso de muchos, indican que no se está listo para tener una nueva AEU. La esperanza para la comisión es el próximo 3 y 4 de febrero, cuando se realicen las elecciones estudiantiles, donde esperan tener más de 15,000 votos para garantizar su legitimidad.  Sin embargo, la apatía es grande.

*El artículo fue modificado el 11 de noviembre a las 15:20 horas.

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Me cansé de definirme entre líneas porque nunca he estado dentro de ellas. Veo lo que comparto, comparto lo que veo.

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