By Brújula
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Mario García/ Colaboración/

Y pues que por aquellas decisiones medio apresuradas que decido tomar de vez en vez…en realidad muy seguido, hace ya más de tres meses que decidí no fumar (luego de más de 20 años de hacerlo). ¿La razón?…ninguna en especial, simplemente fue de aquellas cosas que se te ocurren una noche y al día siguiente ya lo estás haciendo.  ¿Qué cómo me fue? En realidad bastante bien, tuve ansiedad las primeras 24 horas…mentira, en ese primer día solo me dieron ganas de fumar una vez y recordé que ya no lo hacía y no lo hice.

¿Raro? quizá, por el trabajo estoy acostumbrado a escuchar mil razones, excusas y síntomas raros y extremos de quienes intentan dejarlo. En mi caso simplemente no fue así, ¿por qué? no tengo idea, simplemente ya no lo quise hacer, quizá solo que soy bueno para dejar las cosas. En fin, lo dejé y empecé con la idea de ir al gimnasio y cambiar esa parte de mi vida. Solo como morbo y algo cómico di la noticia de mi decisión en mis redes sociales, en realidad fue agradable ver cómo la gente que conozco me animaba y felicitaba por la decisión, aclaro que no me sentí presionado por esos comentarios, simplemente me pareció divertido contar lo que iba a hacer.

He de admitir que los primeros días del gimnasio fueron mucho más difíciles que dejar de fumar, hubo días en que en realidad el dolor del cuerpo fue bastante intenso pero a la vez que el dolor disminuyó, fue aumentando mi resistencia y de manera quizá lenta pero constante, los cambios en mí se fueron dando.

Correr fue parte de esos cambios.  Las primeras veces fue una lucha contra la banda en el gimnasio, era medio complicado hacerlo pero con la práctica le fui tomando gusto y sobre todo aprendiendo cómo hacerlo mejor. Tuve la feliz idea de ir documentando cada uno de los pequeños avances que hacía, eso me ha permitido ver los logros que he ido obteniendo en este tiempo.

¿Cómo surgió la idea de las carreras? Gracias a un colega y a uno de mis mejores estudiantes, que desde siempre han hecho deporte, eso me causó admiración y a la vez me motivó a intentar hacerlo yo también.

Recuerdo la primera carrera, fueron solo 5 kilómetros pero sentí que eran como 100. Desde esa primera vez me he sentido cada vez mejor al correr, uno siente que se escapa, quizá suene medio raro, pero en realidad y a pesar de estar rodeado de mucha gente, este deporte te permite estar solo y ver cómo rompes tus límites. Al correr se puede escuchar como late tu corazón, se escucha cómo tus pulmones hacen su trabajo, cómo los músculos de todo el cuerpo se tensionan y funcionan perfectamente; creo que esta sin duda es una muy buena forma de conocerse y apreciar la maquinaria perfecta que tenemos a nuestra disposición todos los días.

De esa primera carrera recuerdo mucho la parte final, subir un paso a desnivel que solo en carro había recorrido, ver cómo algunas de las personas que me habían rebasado al principio de la carrera ahora las rebasaba mientras ellas caminaban resoplando, fue bonito…admito que eso me gustó, llegué a la meta y solo veía sonrisas, mi cuerpo entero era una sonrisa, la sensación de terminar esa primera carrera es inolvidable y me di cuenta que mi cuerpo podía dar mucho más…Ahí mismo surgió la idea de hacer una carrera más larga, ¿por qué no?

Afortunadamente, en este país tan falto de muchas cosas, existen varias carreras en la calle, así que ya con la experiencia de mis primeros 5 kilómetros me decidí a entrenar para llegar a  los 10. La idea no parecía tan lejana, poco a poco y casi sin darme cuenta un buen día corrí 6 kilómetros, luego en cuestión de días llegué a los 8 y un buen domingo en la tarde llegué a mis primeros 10. La experiencia fue de lo mejor, no hubo una meta como en las carreras, no había gente tomando fotos, ni otros corredores que había terminado la carrera antes, quizá solos los policías de la garita de mi colonia que me veían dar vueltas y vueltas en el boulevard mientras abrían y cerraban el portón.

Pero para mí, la sensación de hacer esos 10 kilómetros fue de lo mejor, imposible de describir, una verdadera paz y un éxtasis que pocas cosas me han dado en la vida.

Obviamente, ese pequeño triunfo me dio el impulso que faltaba para lanzarme a hacer una carrera ya formal de 10 kilómetros y afortunadamente un buen colega me dio la idea de la carrera del zoológico. Seguí con mis entrenamientos, les digo así aunque haya sido solo ir tratando de correr más cada vez, seguro un plan serio de entrenamiento no es de la forma en que lo hice pero creo que igual funciona. El caso es que tuve hasta la suerte para esa carrera de tener el número 1  porque llegué primero cuando se repartieron. Fue sencillamente hermoso correr esos primeros 10K, es increíble la sensación de correr por lugares donde solo había pasado en carro y seguramente fumando.

Llegar a la meta y ver mi tiempo, lejos de cualquier récord en cualquier categoría, pero ver que había hecho mucho menos tiempo que mis primeros 10K fue de lo mejor que me ha pasado en mucho años.  Ahora ya hice otros 10K y sigo terminado las carreras siendo todo yo una sonrisa. ¿Qué sigue ahora? Seguro más carreras, y quizá 15K antes de terminar el año, los tiempos  en realidad no importan. He descubierto que más que el tiempo que hago o la distancia que recorro, disfruto mucho el escucharme mientras lo hago y ver que como en la vida poco a poco y, quizá sin darme cuenta, he ido rompiendo los límites que aparecen. Con el tiempo haré un 21K y, por qué no, alguna vez logre llegar a los 42K.

Tengo una maquinaria perfecta y a los 43 años creo que he empezado a usarla de una mejor manera.

¿Extraño fumar? es la pregunta más frecuente desde entonces, la respuesta es que no. En realidad quizá nunca me gustó fumar, quizá lo hice como un hábito, no sé en realidad, lo que sé es que no fue difícil para mí dejarlo. No conozco la razón pero sí estoy viendo los resultados de haberlo hecho. ¿Volvería fumar? Ahora creo que no. He descubierto que me la paso bien sin hacerlo, disfruto igual que antes situaciones donde necesitaba fumar, es más, me la paso mejor sin hacerlo y cada día lo disfruto más.

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