By Carlos Muñoz
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Carlos B. Muñoz/ Brújula

El jueves 23 de febrero pasado hubo pocos taxis disponibles por la mañana. Sus conductores estaban reunidos en la calzada Roosevelt, reclamando por su seguridad. El día del cariño mataron a 5 de ellos en 3 ataques armados distintos. Según las primeras investigaciones, el ataque fue orquestado desde la cárcel con el fin de infundirle miedo a los taxistas y poder aumentar el cobro de la extorsión. Uno de los presuntos culpables ha dado de qué hablar en los últimos días: el Smurf. 

El Smurf junto al Lobo son los presuntos culpables de orquestar 4 de los 5 asesinatos de taxistas desde la cárcel Fraijanes I. Ambos son miembros de la  Rueda del Barrio, la cúpula que agrupa los principales líderes de la mara 18. Raúl Figueroa, fiscal de la Sección Adjunta de la Fiscalía contra las Extorsiones del MP estimó en 2016 que el 70% de las extorsiones se realizan desde las cárceles. Esto debido a que las maras y pandillas suelen tener el control en la mayoría de prisiones del país. En el caso de Fraijanes I, los principales miembros de la mara 18 tenían espacios privados en la cárcel, con electrodomésticos, minibares y pantallas planas incluidos, en donde podían orquestar cualquier acto delictivo sin mayor control por parte de las autoridades.

Pero eso se acabó. El 22 de febrero pasado, el Ministerio de Gobernación ordenó el traslado de 162 reos de la cárcel Fraijanes I a la cárcel de máxima seguridad El Infiernito en Escuintla. Con esto se completó el traslado de 347 reos. De estos, 164 son miembros de la mara 18 y 14 son miembros de la Rueda del Barrio. Sin duda, un duro golpe para la mara que acaba de perder su centro de operaciones y los privilegios que en ella contaban por lo que tienen sobradas razones para no estar contentos. Esto se evidencia en el video que ha circulado en las redes donde, justo antes de su traslado, el Smurf amenaza al director de presidios Nicolás García, advirtiéndole  “no se aproveche compadre, porque el día de mañana vamos a tener el control otra vez”. 

El traslado se hizo una semana después del asesinato de los taxistas y es parte de una estrategia del Ministerio de Gobernación para recuperar el control de las cárceles. En palabras del ministro Francisco Rivas: “En la medida que les podamos restar influencia, poder y control, lo vamos a hacer toda la capacidad que el Ministerio de Gobernación tiene”.

Esta no es la primera acción contundente del actual período del Ministerio de Gobernación contra las extorsiones. El primero fue el operativo masivo llamado Guate Es Nuestra en diciembre del año pasado. Durante 2 días se realizaron 389 allanamientos y 112 capturas en distintas zonas de 10 departamentos del país. Además se identificaron 91 extorsionistas en las distintas cárceles del país.

Ambas acciones le han quitado una cuota de poder importante a las maras.

Por eso mismo, la respuesta no tardó en llegar. Múltiples amenazas surgieron hacia el Ministerio de Gobernación, el Ministerio Público, instituciones del Sector Justicia y los 2 principales hospitales del país: el Hospital Roosevelt y el San Juan Dios. Aunque no sucedieron mayores percances en los últimos días que pudieran ser el resultado de la respuesta de las maras al traslado de sus líderes, lo que sí podría ser es una señal de que los operativos han logrado neutralizar a la pandilla. La única acción importante fue un intento de amotinamiento el 27 de febrero en “El Infiernito” pero que no trascendió más allá de puertas dañadas.

Esto de todas formas genera una percepción de terror y miedo no solo en las instituciones públicas sino también en los ciudadanos. Un ejemplo claro de esto, son los estudiantes de medicina de la USAC, la Marro, la Mariano y la Landívar. Estudiantes como nosotros, que recibieron la orden de llegar al hospital de particular ante las amenazas contra el personal médico. Protegerlos no es tan fácil, la seguridad en los hospitales es limitada y sin estudiantes el sistema de atención hospitalaria colapsa. Así como ellos, nosotros podemos estar expuestos al salir de la universidad, al recibir una llamada o al tener un pequeño negocio, de ser víctimas de las pandillas.

La mara 18 se encuentra neutralizada pero no erradicada.

Los operativos llevados acabo por el Ministerio de Gobernación son efectivos a corto plazo para retomar cierto control en las cárceles del país pero no asegura el mantenimiento de este. La amenaza del Smurf es una realidad: ellos pueden retomar el control. Para que esto no suceda hay que conocer el fenómeno de las pandillas e indagar sobre las posibles soluciones.

Las maras representan un problema estructural que se explica por factores psicológicos y sociales que afectan la vida de los pandilleros y que los motiva a ingresar a una pandilla. Así como sus miembros suelen pertenecer a la clase media-baja, sus víctimas también suelen ser personas con recursos reducidos. Poco sirven las soluciones mediatas como la captura de los presuntos culpables e incluso traslado de reos si no hay una estrategia de rehabilitación de los reos y de apoyo a los barrios y colonias donde surgen las pandillas. Por eso es que tampoco la aplicación de la pena de muerte es la solución del problema, porque puede eliminar al pandillero e infundir miedo pero no  elimina las condiciones que permiten el surgimiento de las pandillas.

Guate es Nuestra, el nombre del operativo masivo refleja la actitud con la que se debe de afrontar el problema de las pandillas. Guate nos pertenece y la seguridad es un derecho para todos.  Exijamos un abordaje efectivo al problema de las pandillas.

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