By Brújula
Posted: Updated:
0 Comments

Andrea Nava/ Colaboración/

El día 8 de Mayo de cada año se conmemora el Día Internacional de la Mujer.

Guatemala estuvo de luto. El 8 de marzo 40 niñas fallecieron calcinadas en el hogar seguro Virgen de la Asunción a cargo de la Secretaría de Bienestar Social.

El gobierno y la sociedad actual se ha enfrentado a las consecuencias de una mala administración y acciones corruptas de gobiernos anteriores, que han dado como resultado una sociedad desorganizada y un estado fallido. Es entonces cuando nos ponemos a buscar culpables de la tragedia ocurrida el 8 de marzo, ¿pero cómo encontrar “la punta de la madeja”?

¿De donde salieron estas niñas?, ¿quiénes son sus padres?, o ¿quiénes fueron?, ¿por qué razones llegaron al hogar? En primer lugar no hay una causa en común en la población que albergaba el hogar seguro. Ahí habían niñas con capacidades diferentes, niñas que eran entregadas al hogar por sus padres o familia por temor a ser obligadas a pertenecer a una mara o un grupo delincuencial, niñas que habían sido víctimas de violencia intrafamiliar, en la mayoría de los casos habían sido violadas por algún familiar y el juzgado determinó que debían estar en un hogar “seguro” , niñas que eran llevadas por su familia porque eran etiquetadas como “rebeldes” o “malcriadas” o porque la madre no tenía dinero para darles de comer. Había también algunas otras, que cometieron actos ilícitos y terminaron su condena en el correccional, pero sus familias se negaban a recibirlas, para que el hogar se encargara de ellas.

Si bien es cierto que la Constitución de la República de Guatemala, establece en su artículo 2 que es deber del estado garantizar a los habitantes la vida, la libertad, la justicia, la seguridad, la paz y el desarrollo integral de las personas, también hay que cuestionarse: ¿dónde está la responsabilidad de los padres? La responsabilidad de brindar seguridad, educación, alimentación y afecto.

Cuando hablamos de que las niñas de este hogar eran niñas rebeldes, debemos analizar también cuál era la causa de su rebeldía y cuál era la situación en que ellas vivían.

Desde el año 2015 se presentaron denuncias de maltrato en este lugar.

¿Por qué estas denuncias no fueron atendidas?, ¿en dónde estaban los padres que fueron avisados?, ¿en dónde estaban las organizaciones que hoy defienden los derechos de estas niñas?, ¿habrá otro tipo de intereses en la búsqueda del esclarecimiento de este caso?

¿En donde estaban los representantes de la iniciativa privada que brindan recursos para ayudar a los necesitados o las organizaciones internacionales?, ¿en dónde estaban todos los que hoy aparecen “pidiendo justicia”?
Ante las denuncias que se habían puesto con anterioridad queda la pregunta ¿Era necesaria la muerte de estas 40 niñas para que todos pusieran sus ojos en este caso? ¿Cuándo y dónde empezaron a quemarse sus sueños, sus ideales, sus deseos de vivir? Muchos de los padres que hoy piden justicia, fueron los mismos verdugos de las víctimas y hoy aparecen culpando al estado por la muerte de sus hijas.

Es necesario ver la responsabilidad desde distintas aristas, porque es responsabilidad de los padres velar por el bienestar de sus hijos, responsabilidad de los juzgados el tener un control de las personas que envían a estos hogares, de la Secretaría de Bienestar Social de mantener en buena condiciones los centros de refugio así como la selección del personal idóneo para laborar en estos centros.

Todos somos responsables, no podemos culpar solamente al estado. Desde que ignoramos cuando vemos muy de cerca casos de violencia intrafamiliar y nos quedamos callados hasta cuando no nos manifestamos ante todo aquello que es injusto.

Muchos ahora salen a manifestar por lo sucedido, pero cuantos  sabemos que en nuestras vecindades,  nuestras amigas o conocidas, siendo violentadas y no decimos nada, nos quedamos callados y solo sentimos lástima.
Nos hemos vuelto tan insensibles, leemos el periódico, vemos las noticias de muertes  como algo normal, solo pasamos la página y seguimos tomando nuestro café.

Hombres y mujeres necesitamos ser educados, las instituciones y las entidades de gobierno deben volcarse en el fortalecimiento de las familias como núcleo fundamental de la sociedad.

Esto es un llamado de atención para partir desde el principio y reestructurar nuestra sociedad, educar a las personas y no esperar a que más niñas mueran. Y entonces salir a manifestar.

Imagen

About the Author
Related Posts

El adolescente Esvin García fue juzgado por el Gran Consejo Nacional de Autoridades Ancestrales...

Sussan Andrea Munguia Navarro/ Guatemala en su momento, fue “el país de la eterna primavera” por su...

Declaración de Johannesburgo sobre el Desarrollo Sustentable Juan José Mejía Hernández/...

Leave a Reply