By Brújula
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Eduardo Conde Fión/

Desde aquel Agosto del 2015, el país se ha visto envuelto en un verdadero barco a la deriva. Puede que se malinterprete lo anterior, pero es necesario abordarlo desde distintas aristas.

Es cierto que se logró algo increíble y sin precedentes, exigir y lograr la renuncia de un presidente sin derramar una gota de sangre y en completa atmósfera de armonía y paz. Sin embargo, somos una nación con amnesia, quitamos a un presidente y pusimos un circo; y no quiero que esto se mal interprete, no estoy a favor de ninguno de los dos últimos gobiernos.

El problema es que no existe capacidad para gobernar al país, se cambió de figura presidencial, pero no se renovó el congreso, no se renovaron los ministerios; son los de siempre pero con caras nuevas.

Se renovaron caras, pero no se renovaron ideales.

Veo el país actualmente, y no sé sí estamos peor o igual que antes. Cada vez este aparato estatal, se debilita más y como la ley de la vida, llegará a un punto de inflexión donde se volverá más crítico de lo que ya se encuentra en estos momentos. Esto sin duda, es un problema institucional y un problema de identidad de los partidos que llevan a los funcionarios al poder.

Necesitamos un país con partidos políticos representativos, con raíces y con convicciones. No necesitamos más partidos de papel que solo aparecen cada 4 años cantando la misma canción, regalando lo mismo y prometiendo que en 4 años van a solucionar los problemas que venimos acarreando desde hace más de 50 años.

Se necesita un gobierno renovado que sea capaz de fundar las bases para cambios que veremos en 10 o 20 años. Pero lo más importante, sí se logra estas bases para un cambio, se necesita continuidad y constante renovación. Si un programa está funcionando, dejarlo, y si un programa está mostrando problemas para funcionar, se debe cambiar.

Debemos pensar que todas las acciones buenas y malas que se realizan en el aparato estatal, nos afectarán a nosotros y a nuestros descendientes, quitémonos la venda del egoísmo y pensemos: ¿Será este el país que queremos para nuestros hijos?

¿Queremos seguir pagando la falta de capacidad con vidas humanas?

Lo más importante, y esto es una invitación a todos, es que participemos en la política del país; no solo la ejerzamos cada 4 años con ir a votar. Informémonos de que está pasando con las instituciones, leamos más, dejemos un rato las redes sociales y comencemos a imaginar y materializar posibles ideas que hagan que el rumbo de este país vaya a un mejor camino.

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