By Brújula
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Oscar Eduardo Ramirez Soto/

El racismo y la discriminación, han sido parte de la sociedad guatemalteca a lo largo del tiempo. Cada vez que los mencionamos en las calles, escuelas e incluso universidades, las personas saltan y se ponen incomodas. Escapar del racismo no fue fácil para muchas personas de las distintas etnias mayas, su persecución y su separación por parte del poderoso monstruo estatal y ciudadano les han creado una barrera institucional.

Irma Alicia Velásquez , es un ejemplo del porque el racismo llega a todas las clases sociales de los denominados “mestizos” y “ladinos”. Su expulsión de un bar de la zona 10 capitalina deja en claro que los guatemaltecos hacemos lo que las élites nos dicen. Dejamos que el ideario de estas “razas” non gratas guatemaltecas quebraran el respeto y la igualdad que debemos tener con nuestros mismos compatriotas indígenas.

Somos una ciudad, un pueblo, una sola nación; lamentablemente los que se hacen llamar “superiores” no lo comprendieron del todo bien.

Criticar y clasificar de vagos y ociosos a los indígenas mayas guatemaltecos se volvió algo rutinario, la Doctora Velázquez aún siendo una persona connotada, fue expulsada y afectada por el racismo, la valentía que posee la Doctora es admirable, cuando los juicios contra el terrorífico general Efraín Ríos Montt estaban en curso, ella escribió y se expresó públicamente denunciando amenazas, intimidaciones y toda clase de terror hacia su persona por parte del “valiente” presidente de la Fundación contra el Terrorismo.

Los casos de racismo y discriminación en la sociedad guatemalteca suceden a diario, los guatemaltecos atentamos contra otros compatriotas. Hay una comparación del siglo XX acorde a este caso, la cual sale de una película llamada: Talentos Ocultos. Tres mujeres de raza negra estadunidenses trabajan para la NASA con sede en Houston, Texas; ellas poseen increíbles talentos en números y ciencias físicas y astronómicas, son de vital importancia para la institución y el pequeño gran detalle que afecta a las tres mujeres es el racismo y la discriminación que sufren.

Estados Unidos, vivió la década de los años 60’s con una xenofobia tremenda, las personas de raza negra eran, al igual que los indígenas guatemaltecos, acorralados y apartados de la sociedad; al tener la oportunidad de trabajar, estas personas eran sometidas a un vestigio de esclavitud e intimidación. Las jovencitas que inspiraron la película sabían que sus talentos podían ayudar al lanzamiento del primer cohete estadounidense al espacio. Una persona de raza blanca confió en ellas y les motivo a seguir sus sueños a buscar sus oportunidades y así fue; lograron el despegue y la admiración de todos sus compañeros de trabajo.

En toda sociedad hay personas que no se han dejado llevar por los imaginarios colectivos y obtiene una conciencia racional de igualdad, de respeto y de admiración por las personas de diferente etnia, pero de igual nacionalidad.

Todos somos guatemaltecos, todos somos hermanos; además somos un solo país, nuestros compañeros indígenas buscan por sus fuerzas ser insertados en una sociedad podrida por las élites, políticos y ciudadanos adoctrinados en racismo y discriminación. Luchemos con ellos, estemos con ellos, hagamos que esas personas atroces salgan de los poderes y control de la sociedad, para de verdad construir una Guatemala Justa, Digna y Equitativa.

Termino este pequeño articulo con una frase muy importante para la lucha y justicia:

“Que todos se levanten, que se llame a todos, que no haya un grupo, ni dos grupos de entre nosotros que se quede atrás de los demás”-Popol Vuh

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