By Brújula
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Walter Florian/

Cuando hablamos de identidad, lo primero que se me viene a la mente es: Lo que diferencia algo simple de algo extraordinario. Siempre hay que recordar que nuestra identidad es completamente diferente de nuestra imagen, es por ello que es tan importante para no tener una mala experiencia a la hora de conocer nueva gente, empezar un nuevo empleo y demás. Hoy quiero proponer que busquemos nuestra propia identidad, algo que nos haga destacar de los demás, algo que con el hecho de mencionar nuestro nombre, las personas se recuerden inmediatamente de nosotros y lo que hacemos para marcar eso inigualable. No busquemos copiar lo que ya alguien hizo o lo que varios tratan de hacer porque eso no nos llevará a nada satisfactorio.

¿Es demasiado importante la identidad?

Algo que da miedo y es importante mencionar es que, cuando uno llega a la universidad se da cuenta que es un ambiente completamente distinto y recuerda lo que muchas personas dicen: “eso de que hacer conexiones es importante”.  Muchas veces nuestra identidad cambia con tal de llevarse bien con todos o conocer a todos, y es ahí en donde está el error, la identidad de cada persona va a marcar la diferencia.

Un día viendo un live de un fotógrafo famoso de Guatemala, él mencionó algo muy importante:  “No tratés vos de buscar a la gente, trata de hacer que la gente te busque a vos y ahí es donde vas a ver que lo que estás haciendo, lo estás haciendo bien”.

Después de eso, me quedé con ese pensamiento durante varios días y eso me hizo analizar: ¿qué estoy haciendo para marcar la diferencia? Y al decir marcar la diferencia me refiero a tener un sello de identidad, ser alguien que a pesar del tiempo la gente siga recordando.

Lo que he aprendido y no de la forma la cual hubiese querido, es que nosotros nos debemos a nosotros mismos. El hecho de cambiar por alguien o algo al paso del tiempo, no nos va a dar la satisfacción que queríamos en un principio. Tratemos de ver las habilidades y cualidades que tenemos y explotarlas, eso es lo que nos va a hacer diferente, eso nos va a hacer el punto amarrillo entre todos los negros. Al principio tal vez nos incomode que la gente se fije más en nosotros, pero después eso se va a sentir increíble, por eso aprendí que lo mejor es ser el punto amarrillo.

En una plática en el tráfico con un buen amigo, discutíamos acerca de que lo que uno hace, puede tener una reacción ya sea positiva o negativa en su identidad. Llegamos a la conclusión que no importa lo que uno haga, siempre va a haber gente que lo tache porque simplemente a eso se dedica, a tachar a las personas y a ese tipo de gente es mejor obviarla. Pero también hay otro tipo de personas que nos toman como una buena imagen y a veces hasta nos pueden llegar a tomar como un ejemplo a seguir y es ahí en donde uno sale triunfando.

Aprende a mostrar tu verdadera identidad.

Los invito a empezar con cosas pequeñas, desde un saludo de buenos días a personas que antes no saludábamos, un abrazo a nuestros padres, o simplemente empezar a realizar gestos pequeños que nazcan de uno mismo. El punto de la identidad, no es crear una imagen falsa, es destapar las cosas que tal vez por la imagen que las personas tienen de nosotros, nos da “pena” mostrarlas.  Por eso demostremos que nuestra identidad no es lo mismo que nuestra imagen.

Recordemos que la imagen la gente la puede olvidar, pero nuestra identidad es lo que los va a marcar y eso es lo que van a recordar.

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