By Auxiliares de Investigación
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Ana Lucía Cumes/ 

Cuando somos jóvenes y nos vemos en la tarea de elegir una carrera universitaria, muchos tendemos a seguir aquello que nos apasiona, ¿Pero qué sucede cuando lo que te apasiona es el conocimiento en sí? ¿De qué manera yo como estudiante de Letras y Filosofía puedo contribuir con mi país al igual que todos los demás? Este pequeño artículo es un intento de responder a esas dos preguntas a partir de mi sentir al formar parte del programa de alumnos auxiliares de investigación de la Universidad Rafael Landívar.

Considero que el ser humano tiene una necesidad intrínseca, casi instintiva, de buscar comprender y conocer a profundidad lo que conforma su mundo, su realidad. Las ciencias, tanto naturales como humanísticas, se ven movidas por este querer acercarse a lo que nos rodea. En lo personal, esto lo veo ejemplificado con la filosofía. Si bien su traducción literal quiere decir amor por la sabiduría y su definición puede resumirse en la búsqueda de la verdad, considero que más que un amor o querer alcanzar la verdad, lo que motiva al filósofo es el ser consiente; que está parado en un tiempo y lugar específico, los cuales despiertan el instinto de curiosidad que todo individuo posee. Novalis, escritor y filósofo alemán, en un intento de definir la filosofía proponía que “la filosofía es en realidad nostalgia, un impulso de estar en todas partes… en casa”. El hombre, cuando se siente ajeno a su realidad, comienza su búsqueda por la comprensión. Sin embargo, al ser estudiante de una carrera como lo es Letras y Filosofía, he caído en cuenta que, si bien el conocimiento y la sabiduría juegan un papel de gran importancia en el desarrollo de una cultura, estos no valen nada si no son aplicados. Toda manifestación intelectual es resultado de un contexto que no puede ser dejado de lado.

El pensador cubano Fornet Betancourt, con su filosofía intercultural, proponía el bajar a la filosofía a una realidad mucho más concreta, logrando así ponerla al servicio de aquellos que más la necesitan.

Debido a esto es que cuando se me presentó la oportunidad de formar parte del Programa de Alumnos Auxiliares de Investigación, organizado por la Vicerrectoría de Investigación y Proyección, no dudé en tomarla. El hecho de formar parte de ese programa me abre una puerta, no solo para complementar mi formación académica de la mano de investigadores comprometidos con su realidad, sino también de encontrar una forma para poder aplicar el conocimiento que tanto amo y aprecio a mi realidad como una joven mujer guatemalteca y poder aportar más que solo pensamiento. En el Instituto de Investigación y Proyección sobre Diversidad Sociocultural e Interculturalidad -ILI-,  he encontrado una plataforma desde la que puedo tanto aprender y formarme en temas importantes para la sociedad actual, como lo es el feminismo y la equidad de género, puesto que me parece importante que se produzca una reflexión acerca de cómo se concibe a la figura del hombre y la mujer dentro de nuestro contexto, y de qué manera el ser consciente de estos aspectos nos permite llevar una convivencia más amena.

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