By Daysi Caal
Posted: Updated:
0 Comments

Suplicio, lágrimas, dolor, tristeza, rabia y la popular pregunta: ¿Por qué? ¿Cómo fue posible? Y así, de repente se van apagando sueños, ilusiones, metas y algo que aportar al país. Así como cuando se apaga una vela y solo que queda a flote el humo ¡Se apagan las esperanzas de quienes dejaron de existir!

Hoy a dos meses de la muerte de las niñas en el “Hogar Seguro” y a unas semanas del incidente de Brenda, la estudiante atropellada en la San Juan que perdió la vida, pareciera que todo ocurre con normalidad. Ya nadie habla, ya nadie dice. ¿Será acaso que estamos acostumbrados a vivir en un país violento, en donde solo decimos que el sistema de justicia es pésimo y que el Estado es fallido? —Así tan inhumanos, tanta falta de culpabilidad.—

Sí, usted y yo somos culpables porque el Gobierno que tenemos, la mayoría lo eligió.

El que usted salga tarde de casa e insulte al piloto por no avanzar. El que pasemos al lado de otro sin saludar. El que ignoremos lo malo porque estamos bien. En esos detalles, está que somos parte de un corrompido y fallido Estado. Hemos dejado cerrar los ojos, porque es lo más simple.

Siendo cuerdos, diría que hemos pasado a convertirnos en máquinas robotizadas, sin sentimiento alguno. Hoy y mañana estaremos como locos recurriendo a tiendas y floristerías para comprar un sentimiento por ser 10 de mayo el “Día de la madre”.

Si somos congruentes, no pensemos en que es obligatorio tener un regalo de cientos de quetzales para ellas. En efecto tengamos presente a quienes han sido olvidados, aquellas mujeres que estarán llorando a sus seres queridos a quienes les truncaron una vida por delante. Reflexionemos en que hubiera sido si fuera la hermana, la hija, la prima o la novia. La mamá de ellas, de quienes han fallecido porque salieron a exigir lo que muchos callamos, hoy están sufriendo. Recordando el tiempo en que dieron a luz y trajeron al mundo a un ser  a pesar de no estar preparadas y de no contar con un manual para saber cómo educarlas. La sociedad nos enmarca en que solo existe lo bueno y malo —la mujer debe callar, la mujer debe ser de casa— con estereotipos y prejuicios y diciendo ¡Fui culpable! En todas ellas tengamos presente el cautiverio que están viviendo.

Entonces es imprescindible que usted y yo seamos solidarios.

No es una idealización, más bien, recurro a llamarle cambios sociales que con pequeños detalles diarios y estos sean convertidos en hábitos titulándole como el uso de los valores, estaremos promoviendo resarcir la memoria de quienes han fallecido violentamente. El hecho de ser pacientes en el tráfico, de ser pacientes y bondadosos puede surtir sus consecuencias de buena manera.

Y citando a Eduardo Galeano no olvidemos que:

“Aunque estamos mal hechos, no estamos terminados; y es la aventura de cambiar y de cambiarnos la que hace que valga la pena este parpadeo en la historia del universo, este fugaz calorcito entre dos hielos, que nosotros somos”.

Imagen

About the Author

Soy mujer maya-poqomchi', amante del café, vinos, chocolates y libros.
Sueño con una Guate diferente, pero creo que eso depende de la conciencia social de cada uno de nosotros. Soy decidida y día a día lucho por eliminar barreras por doquier; docente, universitaria, hija, esposa, madre, amiga y sobretodo Homo Sapiens. Soy pro LGBT y feminista sin descartar que la dualidad parte desde mis cosmovisiones.

Related Posts

Actualmente, el tema de la violencia hacia la mujer y el machismo se ha expandido en todos los...

Parte 2: Partidos Políticos La #LEPP se está moviendo. En la Comisión de Asuntos  Electorales del...

Juan José Pinzón/ Arrasadas quedaron las casas, Arrasadas quedaron las milpas, Y mi hermano ya no...

Leave a Reply