By Luisa Mirón
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Cuando era pequeña, recuerdo que me encantaba ir a la tienda de la esquina de mi casa y comprar unos Nachos Diana para comer con mucho limón. Bueno, todavía lo hago y no solamente con nachos. Recuerdo que cuando estaba en el colegio las señoras que vendían ahí, siempre tenían cosas con limón y era lo mejor para la refa con mis amigos.

Hay muchas palabras, como Chucherías que son muy representativas de nuestra infancia y en nuestra Guatemala. Es gracioso ver cómo es que usamos este término para todo lo que tenga que ver con las bolsitas de la tienda de barrio y lo que venden en carretas en la mayoría de los pueblos ya que siempre llevan algo para galguear, un término muy chapín cuando nos referimos acerca de nuestra refacción o algo para comer en el momento.

“Chucherito”

El emprendimiento arrancó el pasado 28 de abril dentro de Paseo Cayalá a cargo de dos diseñadoras gráficas guatemaltecas (Paola Sosa de Sandoval y Sandy Calzia de Juarez) y se originó con el fin de darle a nuestro país, algo de nuestra infancia y un poco de nuestro pueblo. Con el deseo de iniciar una empresa en la cual se reflejara todo lo que nos identifica como chapines: esas chucherías de la tienda, esas galguerías con mucho limón que siempre nos han gustado a muchos.

Paola y Sandy, iniciaron con la idea de crear un foodtruck que se viera representado como un bus urbano que identificara totalmente al transporte del área rural de nuestro país.

Poco a poco, fueron surgiendo las ideas de cómo emprender algo totalmente diferente a lo que estamos acostumbrados, ya que siempre nos da miedo probar la comida de las carretas en las calles o simplemente no hay algún lugar limpio y rico en donde se pueda comer alguna chuchería que no sea de la tienda de barrio.

“Chucherito” es un concepto totalmente nuevo y refrescante a la mirada de cada chapín, ya que a nuestra simple vista nos hace viajar a nuestra niñez y, para los que son un poco más grandes, definitivamente trae mucho más recuerdos con tan solo ver los colores representados y el contexto que se ve reflejado.

La mecánica es totalmente fácil, uno puede llegar y pedir la chuchería que uno quiera, la cantidad que uno quiera y los complementos son totalmente ilimitados (Sí, así es, la cantidad de limón que querrás). Lo mejor de todo, es que uno paga, lo que consume, entonces el precio varia por las ganas que lleves en ese momento ya que te cobran por gramo.

Esté tuc-tuc en forma de camioneta rural, está sumamente genial, ¿no? Actualmente, se encuentran por donde está la bandera de Guatemala, pero están variando su posición dentro de Cayalá. Así que.. ¿Qué esperan para ir a quitarse el antojo de la chuchería?

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