By Aubrey Arsenio Guillén
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“No te preguntes qué puede hacer tu país por ti,

 pregúntate qué puedes hacer por tu país.” John F. Kennedy

Guatemala es el país del eterno caos, de la eterna incertidumbre y contradicción –al menos eso nos han vendido-  esto lejos de plantear un buen futuro del país, nos hace preguntarnos ¿hacia dónde vamos?  Mucho se critica hoy en día la falta de liderazgos políticos en el país y la mala actuación de algunos funcionarios, pero muy pocas personas se atreven a cuestionarse ¿qué estamos aportando a la sociedad?

Estamos acostumbrados a extender la mano y recibir; ya es normal que todos sepamos que debemos hacer algo –es evidente que no podemos seguir así- pero que nadie haga nada. Somos espectadores y  críticos de todo lo que nos rodea, pero no actores clave en el proceso de construir nación. Para dividir y señalar todos nos apuntamos, pero muy pocos se encargan de unir y construir. Todo esto, plantea un escenario cuesta arriba para nuestro país, que día a día grita y clama porque la ciudanía despierte y cumpla con su función.

Basta ver las noticias llenas de sucesos poco o nada agradables, secuestros por un lado, extorsiones por otro, asesinatos a diestra y siniestra, esto se ha convertido en nuestro pan diario. Todo parece que se ha salido de las manos, parece no haber otra opción que “seguir esperando a que algo cambie”  o que llegue ese político “salvador” que haga que nuestro país se levante.

Einstein decía “no esperes resultados distintos, si siempre haces lo mismo”.

No podemos seguir indiferentes a nuestros problemas, debemos cambiar la lógica de “mientras no me afecte a mí, no me importa” esa mentalidad que nos tiene condenados al fracaso como nación y al eterno subdesarrollo.

El Dr. François Vallaeys, recientemente en un evento en Guatemala, mencionaba la necesidad de abordar la ética en tres dimensiones, para lograr una transformación en el país, siendo estas:

  • Ética personal;
  • Ética pública, y
  • Ética global.

La ética personal, se centra en distinguir entre el bien y el mal, esta es una idea que viene de los griegos, en donde el  individuo actúa lejos de cualquier extremo vicioso y actuando de forma virtuosa.  Por otra parte, se encuentra la ética pública, la cual, va relacionada al concepto de justicia para el entorno en que nos desenvolvemos, en cada acción que llevemos a cabo cuestionémonos ¿estoy siendo justo con mi entorno? Finalmente, la ética global, la cual, va orientada a la idea de sostenibilidad y busca garantizar el buen uso del recurso para asegurar el mismo con el tiempo.

Mientras el país tenga más ciudadanos éticos y probos, se construirá un mejor país para todos, pero esto requiere de gran compromiso y valor, yo estoy comprometido con la transformación de mi país,   pero te pregunto ¿te apuntas a marcar la diferencia?

Este es un trabajo de todos y se trata de ir sumando, no te quedes indiferente, Guatemala te necesita.  

Imagen: Soy502

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Ordoliberal. Internacionalista. Jurista en formación. Estudiante de Escuela de Gobierno. Aprendiz de analista. Amante de la Política. Creyente de una Guatemala mejor para todos. -Tz’ikin-

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