By Hábitat para la Humanidad Guatemala
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Algo tiene que andar mal cuando escuchas al presidente de la nación más industrializada del mundo decir que la lucha contra el cambio climático es un obstáculo para la economía. Aunque no es tan extraño escucharlo de la misma persona que en el 2012 tuiteó desde su cuenta personal que el calentamiento global era un cuento de los chinos creado para hacer no competitiva la manufactura estadounidense. Lo cierto es que, pretender que el cambio climático no es un peligro no hará que esta amenaza desaparezca.
Respirar es la primera necesidad básica de todo ser humano. Y no nos damos cuenta de lo que supone respirar cuando estamos sanos, simplemente lo damos por sentado porque lo hacemos de forma automática; es una reacción vegetativa. Para mantenernos con vida a horas de la mañana nuestro cuerpo ya inhaló y exhaló más de 10,000 veces. Lamentablemente, sólo lo valoramos cuando nos hace falta el aire, nos asfixiamos, nos ahogamos, tenemos problemas para respirar, no podemos subir las escaleras… o cuando el aire tiene un olor extraño, desagradable y, al inhalarlo, éste nos provoca toser, y nos hace sentirnos mal de salud.En América Latina y el Caribe, por lo menos 100 millones de personas están expuestas a niveles de contaminación del aire por encima de los recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El grupo más vulnerable a los efectos dañinos de una mala calidad del aire son los niños.

La OMS afirma, en un comunicado de prensa que “para 2018, la mortalidad estimada, atribuible a la contaminación del aire ambiental en las grandes metrópolis de América Latina y el Caribe, ascenderá a 1.34 millones de muertes prematura”. Las ciudades más afectadas a la fecha se encuentran en Brasil, Argentina y México, donde en ciertos días del año realizar actividad física por más de 60 minutos al aire libre puede ser altamente dañino para el ser humano. Se prevée que la contaminación del aire se convertirá en la causa ambiental principal de fallecimiento temprano, por encima de aguas insalubres y falta de saneamiento, con una proyección que duplique el número de muertes derivadas de la exposición a material particulado, pasando de más de 1 millón hoy en día, a aproximadamente 3.6 millones al año, para el 2050, según informes del observatorio de salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS)
En Guatemala, de acuerdo con las cifras del Ministerio de Salud en 2016, el 13% de las muertes registradas en hospitales nacionales (unos 5,000 casos) derivaron de enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Es muy triste decir que de este alto porcentaje el 70% son menores de edad.

Nuestro país, está llegando a los altos número de casos mortales por enfermedades respiratorias comparados con las grandes ciudades con la peor calidad de aire en China y la India. Sin embargo, la gran diferencia es que para nuestra gente el problema no está al aire libre de las grandes ciudades, sino peor aún, dentro de las viviendas más pobres en el área rural del país.
Principalmente casos neumonía y otras enfermedades pulmonares se registran a diario en los centros hospitalarios nacionales, más de 24 al día según datos del Ministerio de Salud. Las comunidades más afectadas se encuentran en los departamentos de Huehuetenango, Totonicapán y Chimaltenango en donde las principales causas son el clima debido a las bajas temperaturas y la inhalación de humo negro de leña al cocinar.

Ambas causas tienen como factor común una vivienda que no ofrece las condiciones de salud, seguridad y bienestar.

Una vivienda en malas condiciones por lo general tiene piso de tierra donde los niños caminan descalzos, agujeros en el techo  que dejan que agua de lluvia ingrese al interior generando humedad, las paredes están hechas de materiales alternos de construcción como madera, nylon, lámina de aluzinc, mantas de vinil, bambú no tratado, ramas de árboles y block en el mejor de los casos. Sin embargo, al no cumplir con los estándares mínimos de construcción, estas paredes y muros permiten el paso del aire hacia el interior, que en regiones con clima frío puede resultar hasta mortal en época de invierno.
Para cocinar y mantener calor dentro de las viviendas, más del 50% de las familias en áreas rurales utilizan madera y basura (como nylon y papel) como su combustible principal, estos son colocados sobre piedras para formar lo que comúnmente conocemos como fuego abierto, de esta manera se obtiene el menor rendimiento de la leña, y se genera niveles tan altos de contaminación que en ciertas cocinas es imposible permanecer más de 5 minutos expuestos a este tipo de aire. En mi paso por Habitat he comprobado que estas prácticas son la causa de enfermedades respiratorias y hasta ceguera parcial principalmente en mujeres y niños. Conozco muy de cerca a una persona, mi abuela, que después de cocinar más de 60 años a fuego abierto, hoy está luchando entre la vida y la muerte por una grave enfermedad en sus pulmones.
Como ambientalistas o personas con conciencia ambiental nos puede resultar larga la espera para la puesta en vigor a partir del 2020 del Acuerdo de París en virtud de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático firmado en 2015. Sin embargo, en nuestro país tenemos la oportunidad de hacer cambios tangibles casi inmediatos, capaces de mejorar la calidad del aire no solamente en nuestras ciudades, sino mejor aún, el aire que una familia respira dentro de su propio hogar.
Existe una alternativa para propiciar estos cambios: las estufas mejoradas o también llamadas estufas limpias. La construcción de una estufa mejorada toma entre 4 y 6 horas dentro de una vivienda, y los modelos de fabricación en serie, se instalan en unos 40 minutos. Si apoyas la lucha contra el cambio climático como yo, te invito a que pruebes esta fabulosa solución, que además de mejorar la salud de las familias, ayuda a reducir hasta en un 40% la tala de árboles para combustible, menos leña quemada, menos humo en el ambiente y más salud para todos.
Formar parte es muy sencillo, ser voluntario en una de las más de 12 organizaciones que en el país que construyen e instalan estufas, y más sencillo aún, donar el equivalente a una estufa ¡Estarás cambiando el mundo y el medio ambiente de una familia!

Imagen: Iván Palma

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Hábitat para la Humanidad Guatemala es una organización sin fines de lucro, la cual facilita el acceso a la vivienda a las familias guatemaltecas.
Construimos viviendas nuevas y realizamos mejoras, brindamos filtros de agua, estufas mejoradas y letrinas.

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