By Daniel Monroy
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La lectura es un hábito que está estrictamente ligada al desarrollo de un país. Una población que no lee, siempre se va a encontrar sumida a la voluntad de aquellos que saben sacar ventaja de ello. En Guatemala, está estimado una persona lee menos de un libro al año, situación que resulta alarmante y que engloba una serie de problemas que afectan a las personas y al país entero.

Guatemala, junto con Chile y Bolivia, son los únicos países de la región en donde los libros no gozan de exención de impuestos. En nuestro país, los libros no están exonerados del pago del IVA, lo cual podría explicar por qué los precios de los libros tienden a ser altos y en algunos casos, inaccesibles.

Esto también podría explicar por qué son pocas las empresas existentes en el mercado que se dedican a la venta de libros.

La eliminación del impuesto podría estimular la competencia para que la oferta de libros crezca y más personas puedan adquirir obras a precios más cómodos, de acuerdo a sus gustos y preferencias.

Con una exención del impuesto al libro, tanto las autoridades como la población en general, podrían sacar provecho de ello. Se podría estimular y fomentar el hábito de la lectura en la población, con la facilidad de que adquirir una obra no representa mayor gasto que afecte el bolsillo del consumidor y lector en potencia.

Quizás esto no afecta a las personas cuyos ingresos son altos que rebasan el ingreso promedio. Sin embargo, para alguien que mensualmente es remunerado con el salario mínimo, gastar más de 100 quetzales en un libro podría representar una pérdida significativa en su presupuesto.

La población necesita incentivos para leer.

Necesita un incentivo económico que exhorte a recorrer el mundo de los libros, ya sea por placer, por obligaciones académicas o por el deseo de informarse sobre diversos temas.

Muchos dicen que el conocimiento nos hace libres, y la libertad nos hace felices. Y si el conocimiento se encuentra en los libros, el razonamiento deductivo es simple: los libros nos hacen felices.

Así que ya sabemos, si se inyectan más libros en el mercado tendremos más oportunidades para crecer como personas, como sociedad y como país.

¡Queremos más libros!

Imagen: Unsplash

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Estudiante en el día y músico por la noche. Amante de las buenas historias y las buenas conversaciones. Escribo para escaparme del bullicio del día a día.

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