By Aubrey Arsenio Guillén
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Pasados ya más de 20 años de la Firma de la Paz en Guatemala, aún existe la pugna ideológica entre quiénes se denominan de izquierda y los de derecha. Esta competencia de quién tiene la razón o culpa, lejos de contribuir a un desarrollo cualitativo, nos enfrasca en una eterna discusión obsoleta y sin sentido.

Durante las últimas semanas, acontecimientos como el discurso enérgico del presidente Morales, los motines en los correccionales las Gaviotas y más aún el polémico fallo de la Corte Suprema de Justicia, que suspendían las operaciones para una empresa minera, han provocado cierto tipo debates en la ciudadanía 2.0 (usuarios de redes sociales). Al parecer, toda la problemática del país se reduce a quién tiene la razón.

Lastimosamente hoy en día, existe una guerra ideológica y psicológica que busca imponer ideas a diestra y siniestra, en donde pensar de forma diferente es un error ya sea si alguien tenga argumentos de izquierda o de derecha, como comúnmente se le llama.

Este debate de nunca acabar, está orquestado por diferentes grupos de poder fáctico que muchas veces en nombre del pueblo, buscan revivir el antagonismo del pasado, —uno muy oscuro y lamentable por cierto,— esto ha generado que hoy en día, ya pasados 20 años de la firma de la aparente paz, nos topemos con jóvenes y colectivos radicalizados que se vuelven miopes a la realidad nacional.

En donde se celebra el cierre de una empresa pero a la vez se le exige al Estado que genere empleo —cosa que no le compete al Estado— y que la economía crezca siendo más inclusiva para la población. Al final del día, se satanizan sectores. Por un lado al sector privado y por otro al Estado, enfrascándose en la absurda y eterna discusión.

En la medida en que comprendamos que no se trata de quién tiene la razón y que como sociedad, todos necesitamos de todos, no lograremos salir adelante.

Es momento que salgamos de la burbuja de conflictividad y que como guatemaltecos nos pongamos de acuerdo hacía dónde queremos ir como país.

Es momento de dejar la indiferencia, las luchas ideológicas, las etiquetas, el odio, el rencor y que como ciudadanos responsables, trabajemos de forma conjunta para sacar adelante a este gran país. No podemos seguir como estamos, Guatemala nos necesita a todos.

No se trata de quién gana, sino de quién pierde. Hoy en día, los grandes  perdedores de esta pugna ideológica somos todos nosotros, la población. Con esto no estoy diciendo que no pensemos de forma crítica pero es necesario que este pensamiento, no nos convierta en miopes de la realidad.

Simplemente, no podemos seguir enfrascados en ese discursito de quién tiene la razón o la culpa, aprendamos del pasado, sí, vivamos en el pasado, no. Construyamos un mejor futuro, uno que procure el desarrollo integral de toda la población, uno sin desnutrición, sin violencia y sin falta de oportunidades. No se trata de quién tiene la razón, sino quién pierde; dejemos los comentarios destructivos por un lado y busquemos propuestas que procuren un mejor país.

Imagen: Unsplash

 

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Ordoliberal. Internacionalista. Jurista en formación. Estudiante de Escuela de Gobierno. Aprendiz de analista. Amante de la Política. Creyente de una Guatemala mejor para todos. -Tz’ikin-

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