By Brújula
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Claudia Aj Hernández/ 

Hola, me llamo Claudia, tengo 20 años, soy guatemalteca y diariamente lucho por romper los estereotipos sociales que todo el mundo intenta meter en mi cabeza.

Trabajo ocho horas diarias y durante la noche estudio otras tres en la universidad, vivo con mis papás y no gasto en almuerzos diarios, pero eso no significa que despilfarre todo mi salario en cosas banales. También tengo deudas, metas y obligaciones. Tengo amigas y amigos, tal vez la mayoría sean hombres y salir con ellos no me resta valor ni me convierte en una “mujer fácil”. Me gusta divertirme, salir a bailar y tomar cerveza o una copa de vino, sin embargo por eso no merezco menos respeto ni me encasillo como una “tipa loca”. Tengo muchas dates con alguien que no es mi novio y eso tampoco me vuelve “puta”. Estoy soltera porque así lo he decidido, no creo que el matrimonio sea un requisito esencial para compartir la vida con una persona ni que tener hijos sea el objetivo principal de la unión con alguien más. Uso faldas y vestidos porque me gusta, no para que me desvistan con la mirada y me griten vulgaridades ni para que me acosen con frases que lejos de ser piropos, resultan ofensivas y denigrantes. En fin, soy mujer, soy auténtica, soy segura, soy autosuficiente y soy libre.

Me encanta experimentar nuevas cosas, conocer gente nueva y sobretodo, me encanta ser mujer a mí manera.

Hay personas que coincidirán conmigo, otras que no y con esto no vengo a imponer ideologías como muchos creen, este es mi punto de vista y respeto a quienes piensan distinto. ¿Pero qué pasa con los que no respetan el mío? ¿Qué pasa con los que a puro huevo intentan meter ideas en mi cabeza que yo no comparto? Con aquellos que recriminan mi estilo de vida porque actúo en contra de la moralidad femenina. Por absurdo y ridículo que parezca, existe gente que aún cree que la mujer debe ser inferior, sumisa, casta y de casa, que debe conseguir marido, ir a misa, tener lista la cena y satisfacer las necesidades del hogar. Que nos critican y censuran por hablar de sexo, por practicarlo, por no actuar como ellos quieren que actuemos, por ser liberales, por tener una mentalidad abierta y por independientes.

Vivimos en una sociedad donde ser diferente y actuar fuera de los estándares socialmente impuestos, es pecado.

Hoy decidí compartir esto para crear un poquito de conciencia, para exigir un poquito de respeto y no para mí sino para todas las mujeres, para todos los que te rodean, para todos los que piensan distinto a vos, los que son diferentes. Cada una de nosotras es libre de pensar, decidir y actuar, sin límites, sin barreras, sin prejuicios.

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