By Iván Cobos
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En los últimos años, Guatemala ha sido golpeada por una fuerte ola de violencia, como una bola de nieve que va en aumento y pareciera un cuento de nunca acabar. Las cifras son realmente impactantes: al 30 de noviembre del año 2016 por cada 100,000 habitantes, la tasa de homicidios era del 24,961 ,

Pareciera que a los delincuentes ya no les basta con robar un bolso, una billetera, un celular o un carro; hoy por hoy, estamos hablando de grupos organizados que me atrevería a llamarlos terroristas. Para muestra, hace un par de años se atentó contra un camión repartidor de aguas al que le lanzaron una granada. El año pasado, en la unidad de enfermos renales de la Cruz Roja, hombres fuertemente armados atentaron contra la vida de personas inocentes por vengar a un pandillero.

Momentos de tensión, miedo e impotencia se vivió en ese lugar.

Yo presencié los hechos, ya que trabajo a la vuelta.  Y este año nuevamente el país de luto, porque otra vez hombres fuertemente armados asesinaron a personas inocentes por liberar a un privado de libertad dentro del hospital Roosevelt. La tensión, el miedo, la impotencia fue doble. Médicos, practicantes, hasta una niña de meses fue la víctima y resultado de dicho acto atroz. Me pongo a pensar que hay una nueva era de criminales en el país,  porque ¿cómo es posible que tengan armas de alto calibre que son exclusivas del ejército? ¿Es que acaso altas autoridades están involucradas en estos actos? Yo pude visualizar dentro de las redes sociales y opiniones algunas muestras de condolencias, y por parte del gobierno, se realizó una conferencia de prensa; aunque con una simple conferencia de prensa no se tapa el sol.

No se hizo esperar que luego de este último ataque, se empezaran a buscar culpables del atentado y el primero que salió a luz como culpable principal fue el juez que autorizó el traslado del reo hacia el hospital. Pero no hay que confundir peras con manzanas, ni buscar culpables donde no las hay. Lo que sucedió ese día es el  reflejo de una pésima administración del sistema penitenciario y aunado a eso, una nula comunicación entre estos últimos y el Organismo Judicial.

Acá el Juez está cumpliendo con su deber, apegándose a derecho, cumpliendo como tal las garantías constitucionales.

Y es que parece que se está en un círculo de la doble moral: ¿qué hubiera pasado si al negarle el traslado del privado de libertad a una asistencia médica, hubiera tenido repercusiones en la salud de este? ¡Oh sorpresa! “Derechos Humanos” hubieran sido los primeros en dar el brinco y señalar de inepto, inoperante e inútil, que no cumple como debe las leyes del país, al juez. De la misma manera, está siendo señalado por lo que sucedió en el Hospital, que conste, no estoy defendiendo, ni mucho menos justificando los hechos atroces cometidos por personas sin escrúpulos.

Pareciera que los Derechos Humanos se hicieron para proteger al mal y dejar indefenso al más necesitado.  No hay duda qie  son erga omnes,  pero ¿cómo se puede vivir en una sociedad donde estos últimos se inclinan más al proteccionismo de personas criminales o terroistas? 

Debemos saber distinguir una cosa de otra, en la profesión del Derecho, sea abogado litigante o juez, se está contra la espada y la pared. Lamentablemente la institucionalidad está muy debilitada y el Estado de Derecho por los suelos.

Hacen falta políticas públicas para que ya no vuelvan a suceder este tipo de ataques terroristas. Pero mientras los mismos están en el poder y se rotan, los mismos funcionarios seguiremos teniendo. Involucrémonos más en la coyuntura del país, no dejemos que nos siga doliendo Guatemala, porque como dice nuestro himno, “…Libre al viento tu hermosa bandera a vencer o a morir llamará; que tu pueblo con ánima fiera antes muerto que esclavo será…”

Imagen: Pexels

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El gusto por escribir con el fin de expresar los sentimientos, el leer con la misión de cultura... se mi biografía innata.

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