By Katherine Rivera
Posted: Updated:
0 Comments

 

“La cultura es lo único que puede salvar un pueblo, lo único, porque la cultura permite ver la miseria y combatirla. La cultura permite distinguir lo que hay que cambiar y lo que se debe dejar, como la bondad de la gente…”

Mercedes Sosa

Como menciona la autora, “la cultura es lo único que puede salvar un pueblo”. Hoy más que nunca, me siento identificada con esa cita. Hace tres meses me mudé a Estados Unidos, justo a la capital de la nación, Washington, D.C. Un lugar tan diverso como los copos de nieve, son tantas culturas, personas que proceden de diferentes países, diversidad de idiomas y colores de piel. Tantas diferencias en comparación a Guatemala, que me sentía como extraterrestre en tierras desconocidas. Y justo en medio de este contexto, conozco a Flori López, quien me hizo sentir como en casa.

Flori, es una mujer guatemalteca de raíces mayas. Originaria de Concepción Chiquirichapa, Quetzaltenango. Emigró a los Estados Unidos hace 18 años, como ella comenta, muchas mujeres indígenas dejan parte de su cultura al venir al país norteamericano. Sin embargo, ella decidió no hacerlo, al contrario, ella comparte de sus conocimientos como tejedora y representa firmemente a Guatemala.

Foto: Katherine Rivera

Tras una plática con Flori, me cuenta que muchas mujeres al llegar a este país ven la oportunidad de dejar de vestir sus trajes. Con ella estamos de acuerdo a la idea que posiblemente es porque en Guatemala la comunidad indígena ha sido oprimida y marginada durante años.

La fuerte discriminación hace que las personas de origen maya sientan en algún momento que sus trajes puedan regresarlas a esa marginación.

Sin embargo, ella me comenta que lo percibió de forma contraria. En este país con tanta diversidad cultural no hay de qué temer o avergonzarse. “Cuando estoy en la calle las personas me preguntan si se pueden tomar una foto conmigo”, dice con mucho orgullo. Me contó varias anécdotas positivas por usar su traje, además de dar muchas fotos, personas la siguen, se le quedan viendo. “¿Tu eres de Guate verdad? ¡Qué bonito siento ver que uses tu traje. Yo también soy de Guatemala!”, le dijo un día una persona.

Ella es una guatemalteca ejemplar. Al llegar a Estados Unidos la transición fue muy difícil, pasó a vivir otro tipo de discriminación por el idioma, la adaptación fue complicada y arrancar sus raíces no fue nada fácil. Sin embargo, a pesar de todos esos conflictos, Flori López es una mujer tejedora, madre y guatemalteca ejemplar. El sueño junto a su esposo, era que sus hijos salieran adelante y tuvieran mejores oportunidades. Actualmente, sus dos hijos mayores se graduaron de la universidad con honores y planean seguir estudiando.

Además de eso, Flori ha estado en múltiples presentaciones, eventos y museos enseñando a tejer. El talento aprendido por su madre y el cual ella sigue transmitiendo a sus hijas.

Flori llena de hermosos colores los caminos por donde se encuentre, en cualquier rincón de Virginia, Estados Unidos, hace brillar a Guatemala.

Sin duda, sin importar en donde nos encontremos, Guatemala es nuestra raíz. Aunque las situaciones difíciles y las faltas de oportunidades, hacen que salgamos de nuestro país. Dentro de nuestros corazones, Guatemala siempre está tan viva y tan cerca como antes. Lo que nos queda es brillar y poner a nuestra patria en alto, como Flori lo ha hecho.

Related Posts

No sé cómo se sentirán ustedes hoy, pero para mí es uno de esos días en los que me gana el...

El acceso a la información a través de la tecnología, es un avance enorme para el desarrollo del...

Actualmente, el tema de la violencia hacia la mujer y el machismo se ha expandido en todos los...

Leave a Reply