By Axel Ovalle
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Son tantas las risas y lamentos que han tenido que ocultar, igual que la belleza e historia que conocen y portan; opacadas, enclaustradas, desamparas por las burlas que hacen de sus creencias, de su identidad y ser.

Las mujeres pertenecientes a los pueblos indígenas en Guatemala continúan viviendo en condiciones de discriminación, racismo, exclusión, pobreza extrema y machismo. Estas condiciones siguen siendo impedimentos para desarrollar plenamente sus capacidades y potencialidades.

Es por eso que considero relevante abordar temas que traten la situación de las mujeres indígenas.

Antes de iniciar el debate respecto a la situación actual de las mujeres indígenas en Guatemala, es necesario que se establezcan conceptos clave como el de “mujer” y a la vez, se reconozca cuál ha sido su papel en la sociedad para entender  el contexto bajo el cual se han desarrollado las mujeres indígenas.

Se ha dicho que la “mujer” debería de ser toda persona de sexo femenino reconocida con las mismas facultades, derechos y obligaciones que el hombre, sin hacer distinción en  edad, religión o cuestiones de carácter cultural y social. Sin embargo, a excepción de la hipótesis de que en la época prehistórica predominaba el matriarcado, la condición jurídica de la mujer y, especialmente de la casada, en todas las épocas se ha visto como inferior a la del varón.

Esto desde la pespectiva de los códigos y las leyes, porque su influjo en el hogar y en los destinos de los pueblos ha sido, es y será siempre decisivo, aún ejerciéndolo con cautela o en la intimidad, por su acto, afecto o atractivo.

En cuanto a las mujeres indígenas, a pesar de que la participación de las mujeres en la sociedad se ha conseguido por años de disputas y constantes conquistas por demostrar que son capaces de ser titulares de sus deberes y derechos, siempre se han visto vulneradas e indefensas ante los agraviantes de una situación social de particular pobreza y explotación. Es por eso que la Organización de Naciones Unidas ha establecido reiteradamente que la mujer indígena sufre doble discriminación, como mujer y como indígena.

Las distintas formas de ser mujer en el mundo indígena están conformadas por las construcciones particulares de género de los pueblos a los que pertenecen, por las diversas realidades socioterritoriales de cada uno de ellos, así como por las adecuaciones en relación con la sociedad dominante.  Por eso, las mujeres indígenas no constituyen un grupo homogéneo, sino que presentan una gran diversidad de situaciones, necesidades y demandas.

De acuerdo al Panorama General de la Mujer Indígena en Guatemala, planteado por el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia –UNICEF-, la discriminación y la exclusión por motivos de género, condición social, edad y grupo étnico, dificultan considerablemente el ejercicio de los derechos humanos, en particular para los niños, las mujeres y la población indígena.

Por lo mismo, la niña indígena puede ser cuatro veces discriminada: por ser niña, menor de edad, indígena y pobre.

Por lo tanto, se puede inferir que la situación de la mujer en Guatemala está caracterizada por múltiples muestras de inequidad y desigualdad en el libre acceso a oportunidades, que contribuyen a un desarrollo desigual entre géneros, especialmente en el área rural.

Se han aprobado y ratificado cuestiones legales que buscan reconocer los derechos de las mujeres como el Protocolo Facultativo de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer, la cual había sido aprobada y ratificada desde el año 1982 y es considerada a nivel internacional como la Carta Magna de los Derechos de las Mujeres. Sin embargo, es necesario seguir creando mecanismos institucionales para la protección de los derechos de las mujeres indígenas guatemaltecas.

Las mujeres indígenas han desempeñado un papel esencial en los procesos, demandando del Estado el cumplimiento de sus compromisos, así como han aportado con su participación y propuestas, incidiendo en la creación de instituciones promotoras del avance de las mujeres, como la Defensoría de la Mujer Indígena –DEMI- y la Secretaría Presidencial de la Mujer –SEPREM-. Pero las causas estructurales de la condición de subordinación como pueblos y como mujeres casi no se han modificado.

Es por esto que a pesar de que existe una mayor sensibilización y reconocimiento del papel de las mujeres en sus comunidades, en sus países y en los foros internacionales, estos avances siguen siendo insuficientes y limitados.

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Querido alguien: No sé cómo te llamas ni dónde paseas tus tristeza, pero sé que algún día me encontrarás.

Estudiante de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Rafael Landívar. Escritor Incauto, poeta, prisionero y fiel.

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