By Alanon
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¡Hola hola!

Soy un joven que todo lo tomaba a la ligera, pensaba que nada me lastimaba, que ninguna cosa era importante, creía que poseía un corazón de piedra, pues solía no mostrar ninguna emoción. Era una persona controlada, no podía literalmente sentir nada con respecto a  los acontecimientos que sucedían en mi familia y de igual forma lo que pasaba en la de mis amigos.

Sentía que era una persona que no tenía empatía con nada ni con nadie  y,  para colmo de males, sin ningún recuerdo de mi pasado… ni bueno ni malo. Cuando mi familia platicaba de algún evento me sentía marciano pues no lograba recordarlo y fingía hacerlo, ya que estaba muy apenado por no poder recordarlo y quería, como dije anteriormente, que las personas pensaran que yo era una persona muy “fuerte” en lo relacionado a mis sentimientos. En realidad manejaba mucha angustia y desesperación porque no podía encontrar la procedencia de la falta de recuerdos.

Todos podían recordar…excepto yo.

Un día tuve un chispazo, por así decirlo, ví la figura de una persona mucho más grande que yo, que se tambaleaba, gritaba y tiraba las cosas con mucha violencia… mi corazón latía con mucha fuerza, sentía miedo y no sabía hacia dónde ir, sólo sabía que debía esconderme, ponerme a salvo, pues había pateado con fuerza y maldad al chucho. Por un momento pensé que, si no encontraba refugio yo era el siguiente, por lo que se me ocurrió meterme debajo de la cama y así lo hice. Esta figura pasó de largo y no me hizo ningún daño, ¡ufffffffff!

¿Y ahora? ¿Qué voy a hacer? Ese horrendo recuerdo comenzó a aparecer en mis sueños, ese y muchos más. También recordé cuando esa persona horrenda que se tambaleaba, se acercó a mi habitación oyéndose de fondo una música a muy alto volumen, entraba y luego ponía sobre mi cara una almohada por unos segundos, cosa que me hacía despertar lleno de miedo, pues me faltaba el aire, ¡me sobresaltaba!.  Al día siguiente me la pasaba convenciéndome de que todo eso había sido un sueño, solamente eso: un mal sueño.

Descubrí que se habían activado  emociones que no conocía, así como otros sentimientos, como el miedo y la tristeza.

Platicando con mi mejor amigo acerca de esas pesadillas y de todos estos sentimientos que me lastimaban demasiado, y que no sabía cómo sacarlos de mi pecho, él me comentó que había tenido ese tipo dolor, que me comprendía muy bien, que no me juzgaba porque no tenía derecho de hacerlo. Me dijo que lo acompañara a un lugar donde había jóvenes adultos, que se sentían igual que yo; con mucha desconfianza fui.  En efecto, habían muchos jóvenes y  otros  adultos que no eran tan jóvenes;  en mi desesperación traté de abrir los oídos del alma, me di cuenta de que cuando alguien relataba un incidente era muy parecido a lo que yo había vivido…  ¡no estaba solo!. Decidí darme la oportunidad de seguir asistiendo aunque yo creía que mi problema no tenía que ver con el alcoholismo.

Interesante pasada la que el Poder Superior me estaba jugando…Él sabía que ese era mi lugar, después de varias reuniones comencé a sentir que esa venda, que por tanto tiempo había tenido en mis ojos, comenzaba a caer (negación) y en pocos días comencé a llorar y llorar. Tenía dolor acumulado de unos veinte años y este hizo su aparición.

Por fin podía ver con claridad: mi padre, sí, mi padre era un alcohólico violento que me había lastimado físicamente pero más emocionalmente; esas heridas no se veían y hoy me estaban doliendo demasiado.

Por esta razón mi cerebro había borrado estos hechos para que yo pudiera sobrevivir.

Hoy con Al-Anon me he dado cuenta que es bueno destapar esta olla de grillos (como le llamo yo) porque sólo de esta manera podemos empezar un proceso de recuperación.

Sé que me encuentro en un lugar seguro, donde nadie me llama chillón o cuenta las cosas que yo vengo a expresar ya que lo que digo en las reuniones es considerado como confidencial.  Ahora tengo amigos y amigas muy sinceras, es como contar con una segunda familia, ¡qué tranquilidad!

Agradezco a mi amigo que me condujo hasta acá, no tiene la idea del bien que me hizo. Fue la herramienta de mi Poder Superior.

Julio

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Somos una hermandad formada por parientes y amigos de alcohólicos, que sentimos que nuestras vidas han sido afectadas por la forma de beber del o de los alcohólicos, que comparten experiencia, fortaleza y esperanza.
En Al-Anon perseguimos un único propósito ayudar a los familiares y amigos de los alcohólicos.
Información a los teléfonos: 2251-8949 y 2253-9637 ó alanondeguatemal@gmail.com

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2 Comments
 
  1. Katty / 01/10/2017 at 21:28 /Responder

    Cuándo leí este artículo, pensé que era horrendo lo que le estaba sucediendo a Julio, no tener recuerdos y luego que aparecieran…ufff ¡qué pena! Pero lo bueno es que ya encontró solución a su situación y eso da tranquilidad, porque muchas veces tenemos similares problemas o peores y los ignoramos, y tarde o temprano ellos nos alcanzarán…así como le pasó a Julio.

  2. Joaquín / 02/10/2017 at 19:32 /Responder

    Leyendo el artículo sobre Julio (el ligero) quiero comentar lo interesante que me pareció su lectura porque me hizo recordar y hacer un ejercicio sobre mi pasado ya por negación y otras veces por dolor uno lo guarda y es un peso que uno lleva y que en el transcurso del tiempo es increíble pero llega uno a olvidar de donde proviene ese peso. Agradezco en lo personal este tipo de artículos que nos muestran que podemos obtener ayuda siempre y cuándo la busquemos…y estemos dispuestos a recibirla.

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