By Daysi Caal
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Nunca experimenté algo similar. Siempre dije que la muerte es un proceso del  que nadie está exento, un proceso natural de la vida; pero cuando sucede con personas cercanas, igual solemos pensar lo injusta que es la vida.

El dolor, la angustia y el arrepentimiento forman parte de la pérdida de un ser querido. Es cuando nos damos cuenta que en tan solo minutos cambia lo que es habitual . Hace unos días creí que todo estaba bien, y de pronto una llamada cambió mi semblante. A través de mi perplejidad, lo único que se me ocurrió fue llorar sin cesar, aunque luego entendí que no quedaba más que apoyar en lo que se pudiera.

Ahora que han pasado los días, tengo otra perspectiva del acontecimiento. Y es que todos reaccionamos de forma diferente a la muerte y echamos mano de nuestros propios mecanismos para sobrellevar con el dolor que esta causa. Aceptar la muerte de alguien cercano puede tomar desde meses hasta años.

No hay una duración normal de duelo, como tampoco podemos anticipar qué va a pasar  en sus distintas fases. 

Sin embargo, he entendido que debemos tomar un tiempo para reflexionar sobre lo sucedido; tenemos una gran capacidad de resiliencia y con ello no digo que nos olvidemos por completo de quién falleció. Se trata de darle un renovado sentido de propósito y dirección a la vida.

Entender qué enseñanzas dejaron y cómo influyeron en nosotros debería ser lo más valioso. En lo personal, mi abuela era una persona amorosa, sensata y aprendí de ella sobre aspectos de la vida. Aunque mis emociones están a flote, es normal sentir tristeza, rabia, frustración y hasta agotamiento.

La mejor manera de honrar a ese ser querido es hacer remembranzas de lo vivido, y aplicar lo aprendido por ellos.

Ya que la vida sigue, y eso implica que el estar cerca de estos sucesos deberían hacernos más humanos.

En ese proceso comprendí que es necesario valorar a las personas que nos acompañan en el diario vivir. Si bien es cierto que necesitamos de bienes materiales y que en este mundo sin plata no se vive, al final lo que prevalecerá es el amor y todo lo que juntos en familia se haya vivido.

La muerte está a la vuelta de la esquina. Salimos de casa, un accidente o una enfermedad pueden ser motivo de la ausencia de una persona. Y si no estamos viviendo plenamente, nuestro sentido de ser en esta tierra no tendría valor.

En tanto, abracen, digan cuánto aman, quieren y valoren la presencia de ese ser especial, sea amigo, familiar o compañero, mientras su existencia física se mantenga en esta tierra.

 

En honor a una mujer que entre historias bordó parte de lo que soy, quien sumergió mis heridas en remedios caseros, quien vio mis éxitos y caídas. Y quien me dio su bendición abrazándome fuertemente. ¡Por siempre abuelita Cristy!

About the Author

Soy mujer maya-poqomchi', amante del café, vinos, chocolates y libros.
Sueño con una Guate diferente, pero creo que eso depende de la conciencia social de cada uno de nosotros. Soy decidida y día a día lucho por eliminar barreras por doquier; docente, universitaria, hija, esposa, madre, amiga y sobretodo Homo Sapiens. Soy pro LGBT y feminista sin descartar que la dualidad parte desde mis cosmovisiones.

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