By Gabriela Sosa
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El pasado miércoles 11 se conmemoró el Día Internacional de la Niña, impulsado por las Naciones Unidas pero ¿qué significa ser niña en Guatemala?

Plaza Pública compartió algunas cifras alarmantes: Según estadísticas del 2013, 77 de cada 100 niñas que empiezan escuela primaria no la concluyen y el 59% de adolescentes entre 13 y 15 años no reciben ningún tipo de educación.

Mientras tanto, Prensa Libre reporta que de los exámenes relacionados a delitos sexuales, el 90% son hacía niñas. Y es solamente lo que se ha notificado, incontables casos más pasan sin ser reportados.  Peor aún, en el 2011 se inscribieron mil 122 matrimonios de mujeres menores de 15 años, la mayoría con hombres mayores a ellas.

Alarmantes, pero es un secreto a voces, porque vivimos en una sociedad sumamente arraigada en el machismo. Para empezar, ni siquiera debería ser legal que los menores de edad contraigan matrimonio, consentimiento de los padres o no. De hecho, en esos casos, se debería armar una investigación a la familia.

No se trata solamente un problema latinoamericano, o africano o “tercer mundista”, como a los grandes les gusta llamarnos. En los últimos días ha explotado en Hollywood una caja de Pandora (no la de Arzú, pero ya llegaremos ahí…) la verdad sobre uno de sus mayores productores, Harvey Weinstein, acusado de acosar a actrices por más de 20 años.  Claro, no debería sorprender considerando los comentarios que ha hecho Trump en el pasado respecto a las mujeres.

Sin embargo, aterrizando en Guatemala, ¿qué es ser niña aquí? Escribiendo desde una posición semi privilegiada (ciertamente más que la mayoría, según las estadísticas), no estoy exenta, pero tengo el espacio para verlo desde otros ojos.

Ser niña en Guatemala es:

  • Aprender de nuestras madres a usar ropa holgada en un bus público para evitar miradas
  • Ir acompañada a los baños públicos por seguridad, en muchos casos, incluso compartir cubículo con tu madre por su pánico a que te suceda algo
  • Siempre llevar efectivo (escondido) por si te pasa algo no tienes que acercarte a alguien desconocido
  • Desconfiar por naturaleza de oficiales del ejército/taxistas/policías porque sus cargos no significan seguridad
  • Si hay que caminar de noche, caminar del lado iluminado
  • Siempre llevar la bolsa cruzada porque es más fácil correr con ella y evitar asaltos (las niñas y mujeres somos más vulnerables)
  • Evitar andar en tacones y falda en la calle porque te hacen caminar más lento
  • Y esta la aprendí de la mía en específico: saludar con la mano, no de beso. No acercarse más de lo necesario a la gente

Pero en sectores menos privilegiados también es:

  • Acompañar a mamá a vender en el mercado/calle porque solo se puede dar educación a uno y será el hijo varón (o en casos van todos a vender)
  • Empezar a ser empleada doméstica durante la adolescencia (incluso antes)
  • Aguantar gritos, insultos, golpes y abusos de familiares masculinos porque así es como es
  • Hacer lo que el papá/abuelo/hermano/tío dice aunque atente contra nuestra salud física y/o mental
  • Salir a trabajar vendiendo o haciendo limpieza y luego llegar a casa a cocinar y limpiar
  • “Atender” o cuidar a los hermanitos
  • Vender el cuerpo porque es la forma cómo se es útil
  • Dejar que te toquen o hagan lo que quieran contigo porque para eso sirves
  • Si te atrapan en la calle, te llevan a hogares donde la seguridad es lo menos que existe
  • No hablar a menos que te dirijan la palabra directamente

Y como si es eso no fuera suficientemente aterrador, no podemos señalar exclusivamente a sectores pobres y relacionarlos con el machismo. Hay círculos de la sociedad guatemalteca donde ser niña es:

  • Jugar solo con muñecas o a cocinar porque es “práctica” para el futuro
  • Estar siempre limpia y perfumada, obviamente los deportes se excluyen, no es de niñas correr en el lodo
  • Hacer dieta y mantenerse delgada porque te verán feo si eres una niña gordita (y en el futuro afectará tus posibilidades de casamiento)
  • Estudiar carreras “sencillas”, ya que estudiás mientras te casás
  • Hacer fiestas de quince años para anunciar que estás lista para tener novio
  • Aprender a maquillarte desde pequeña
  • Tener actividades extracurriculares como danza o repostería porque es lo digno de una señorita
  • Nunca tomar un bus público o ir sola a una gasolinera/taller
  • Sonreír cuando te dicen bonita y entender que no debes decir nada porque se supone, que eres decoración (Ahora sí, Arzú, te estamos viendo).

Quizá queremos pretender que en pleno 2017 estas cosas no suceden, pero son tan reales ahora como hace 50 años.

¿Ha habido avances? Claro, a nivel personal definitivamente he tenido suerte al trabajar con gente y tener amistades que comparten un rechazo a estas ideas, tanto mujeres como hombres. He tenido suerte de crecer con mujeres que encarnan diversas identidades: madre/maestra/trabajadora/mentora/jefa/amiga/esposa//hija, sin que entren en conflicto entre sí.

He tenido suerte, pero muchas otras niñas no. No podemos olvidar lo que sucedió en marzo con las niñas del “hogar seguro”, no podemos olvidar esos horrores, aunque desestabilice nuestros pequeños mundos cotidianos; ¡Porque sí en Guatemala da miedo ser mujer, da pavor ser niña!.

About the Author

Humana, estudiante de la vida, graduada arrepentida de Psicología, librera indecisa, lectora, adicta al café y sirviente de tres gatos. Persiguiendo palabras.

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  1. Andrea / 14/10/2017 at 22:13 /Responder

    Excelente

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