By Brújula
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Diana Roca/

Lejos de las alegrías del regreso o de los abrazos del reencuentro, diariamente, en la Fuerza Aérea Guatemalteca (FAG),  para cientos de migrantes la pesadilla del “sueño americano” termina.

Durante los últimos años, el retorno forzado se ha hecho común en los pasillos de la FAG. Semanalmente, Guatemala recibe un mínimo de 450 migrantes retornados por el gobierno de Estados Unidos. Sin embargo, hay semanas en las cuales se han recibido hasta 1,000 guatemaltecos.  Los desafíos para los migrantes al regreso son grandes y complicados. A pesar de ello, existen algunas organizaciones de sociedad civil, que buscan brindarles apoyo y acompañamiento.

La FAG, una instalación del Ministerio de Defensa Nacional, es únicamente el espacio físico de recibimiento; este se encuentra a cargo de la Dirección General de Migraciones (DGM), con el apoyo de otras instituciones gubernamentales como el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINEX).  

Después de un largo vuelo, el cual puede durar hasta seis horas, los retornados vienen esposados de manos y pies. Al bajar del avión, el primer recibimiento se da cuando entran a una sala de espera, con sillas metálicas frías en las cuales les espera dos panes con frijol, un jugo de naranja y una botella de agua pura. Mientras tanto, la DGM toma sus datos y se les da una charla motivacional: ¡Bienvenidos a Guatemala!

La espera es larga.

Durante la espera, los migrantes también reciben el servicio del inicio del trámite de su Documento Personal de Identificación (DPI). Banrural también se encuentra en el lugar ofreciendo los servicios de cambio de moneda. Y el MINEX ofrece el servicio de transporte gratuito a algunas áreas del país.

Según la División de Operativos en Guatemala, los retornados vía aérea desde Estados Unidos de enero a septiembre del 2017, son 19,339 personas. La mayoría de estas personas son originarias de departamentos como Quiché, Totonicapán y Quetzaltenango.

Algunos fueron capturados intentando cruzar la frontera; otros manejando por tener alguna infracción de tránsito y en algunos casos, en sus lugares de trabajo. De acuerdo a la Ley de Inmigración y Nacionalidad, cada caso en particular posee un tratamiento diferente. Una expulsión inmediata, una deportación o una salida voluntaria pueden ser las vías ante las violaciones a la ley.  Diferentes son los casos cuando los migrantes se han visto involucrados en delitos como asesinatos o violaciones.

En los rostros de las mujeres, hombres, personas de la tercera edad y en algunos casos, menores de edad que son forzados a regresar, se puede percibir el cansancio, la desesperación, la desilusión y la tristeza de regresar al suelo guatemalteco y del que quisieron partir en busca de mejores oportunidades.

Finalmente, después de dos horas, las personas retornadas son trasladadas a un angosto pasillo. En este, encuentran a organizaciones que están dispuestas a ayudarles en su regreso, aunque muchos no se acercan a ellas, porque únicamente están buscando la salida.

Poco a poco comienzan a desaparecer dentro de la gran ciudad de Guatemala, desconocida para muchos.

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Organizaciones como la Casa del Migrante, la Asociación de Retornados en Guatemala (ARG), y Te Conecta, son las únicas organizaciones de sociedad civil en atender su regreso. La Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) también se encuentra presente, apoyando en registrar datos estadísticos de los migrantes.

Estas organizaciones proporcionan llamadas gratuitas nacionales e internacionales, estadía provisional en un hogar y capacitaciones para su reinserción laboral.

La Casa del Migrante es la organización que ayuda con hospedaje, es el único refugio en Guatemala para los migrantes en tránsito y los retornados que no tienen un lugar donde pasar la noche. En Guatemala hay tres casas del migrante: una en la ciudad capital, otra en Tecún Umán, San Marcos y otra en la aldea Entre Ríos, Izabal. Además del hospedaje, también ofrecen alimentación y llamadas a sus familiares.

ARG y Te Conecta son organizaciones que se dedican exclusivamente a la atención de los retornados.  Te Conecta es una organización cuyo objetivo es la inserción laboral. Tienen cinco años ubicando retornados mayormente en puestos laborales, como call centers o restaurantes. Durante este tiempo, han logrado que más de 400 de ellos puedan tener oportunidades laborales, la mayoría de ellas en la ciudad capital.

Día a día logran contactar a 25 personas por vuelo. “¿Quién sabe hablar inglés?”, “¿Qué es lo que saben hacer?”, “¿En qué trabajaron allá?” Son algunas de las preguntas que Jeffrey y un compañero rotativo, realizan de forma voluntaria. Toman sus datos, les entregan un pequeño papel con un número de teléfono e información de la organización, y les dicen que pueden llamarlos si necesitan algo.

Les ofrecen ayuda para el uso de la computadora y el internet o bien para redactar el curriculum vitae de forma gratuita, ya que muchos de ellos no saben hacer uno o no está actualizado. La idea es que el retornado los busque en los días posteriores, para que ellos puedan darles el acompañamiento. En algunos casos las personas regresan a sus territorios y se pierde el contacto con la organización; sin embargo, se espera que la capacitación que se les brindó les sirva en sus comunidades.

José Andrés Ordóñez, fundador de la organización Te Conecta, indicó que estas personas necesitan apoyo inmediato, que ellos ayudan en la inserción laboral, pero que hay otras áreas que se necesita que se tomen en cuenta.  “Es necesario que se sumen más personas y empresas que ayuden a generar impactos a corto plazo en estas personas, ayuda inmediata”.

ARG, fundada en el 2013, apoya la vinculación laboral y vinculación técnica/ educativa por medio del Instituto Técnico de Capacitación y Productividad (INTECAP). Se dedican a coordinar la descentralización de programas y actividades para retornados, ya que reconocen que uno de los problemas es la falta de ayuda en los departamentos del país.

Su propósito principal es crear vínculos entre los retornados guatemaltecos mediante la toma de datos en la FAG, en la cual logran ayudar entre 10 a 15 personas por vuelo. Buscan promover la atención psicológica para minimizar el impacto emocional del retorno y todo lo que esto implica.

César Estrada de ARG coincide con Ordoñez en que es necesario un seguimiento y acompañamiento a los retornados por parte del Estado, ya que cuando regresan “el servicio no es de calidad ni de calidez”.

Estas organizaciones y asociaciones de sociedad civil se dedican principalmente a la inserción laboral y acompañamiento del retornado, ante una ausencia de programas estatales que los atiendan.

El migrante guatemalteco, a su regreso, pasa desapercibido. Los vuelos de migrantes retornados no dejan de aterrizar, mientras son escasas las organizaciones que trabajan junto a ellos.

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