By Diego Secaira
Posted: Updated:
0 Comments

Durante las elecciones generales, nuestra cultura política poco democrática y el culto al caudillo llega a ser evidente. En Guatemala, los ciudadanos generalmente son ajenos a todo proceso político con excepción de las elecciones y cuando estas llegan, la crítica es la forma más común de discutir el voto.

Los guatemaltecos no queremos a ninguno de los candidatos y esperamos que algún día llegue aquel candidato honesto por el cual podamos votar. En las elecciones pasadas, esa esperanza fue depositada por muchos en Jimmy Morales, quien era un candidato que “no pertenecía a la política tradicional” y merecía el beneficio de la duda.

El problema con esta lógica es pensar que la causa de la corrupción son únicamente las personas cuando la razón de fondo son los mecanismos que atraviesan los candidatos para llegar a serlos. Es cierto que existen líderes que promueven la reproducción del modelo corrupto de gobierno, pero la solución no radica en votar por alguien que no ha estado en política. Lo que nos tenemos que cuestionar es el proceso que la persona atravesó para convertirse en candidato. Esto puede explicar por qué nuestro actual presidente no responde a los intereses de los ciudadanos, ni a las promesas hacia sus votantes durante la campaña. FCN Nación es un partido político que no ha estado jamás en el gobierno y claramente Jimmy M. “no era un político tradicional” ligado a partidos como las UNE, LIDER o el PP.

Sin embargo, FCN funciona de la misma manera que todos los partidos tradicionales y ese es el problema real.

¿Por qué no debimos de confiar en Jimmy Morales desde el principio? Porque era candidato de un partido sin transparencia en el gasto, en donde las bases del partido no tenían voz ni voto y donde los diferentes comités ejecutivos controlaban el partido. Un partido sin plan de gobierno, donde este únicamente fue el vehículo al poder y no llega a cumplir con sus funciones de carácter constitucional.

Debemos dejar de pensar un poco en los atributos personales y promesas de campaña y cuestionar qué procesos ha atravesado el candidato dentro del partido para serlo. Mientras que los partidos no promuevan la democracia interna y la transparencia, estaremos condenados a repetir la historia y jamás tendremos un presidente que responda a la ciudadanía.

Related Posts

No todo en esta vida tiene que ver con izquierdas ni derechas. Hay problemas y fenómenos que van...

Enrique Velasco/ Mis ideas son gotas De un río llamado pensamiento. Nace en lo profundo de mis...

No sé cómo se sentirán ustedes hoy, pero para mí es uno de esos días en los que me gana el...

Leave a Reply