By Auxiliares de Investigación
Posted: Updated:
0 Comments

Jorge Sagastume/ Auxiliar del Instituto de Investigación y Proyección sobre Dinámicas Globales y Territoriales/

“Todos necesitamos retrovisores para recordarnos quiénes somos”.

Memento                                                

En Guatemala sufrimos de amnesia. De la severa. Y cuando olvidamos, o no conocemos lo que nos ha sucedido, resulta probable que nos topemos con esa dificultad que debimos, en su momento, haber solucionado. Aquí es cuando aparece un pijazo del cielo que nos recuerda que nuestro país no funciona.

 

Por ejemplo, el mexicano Victor Trujillo (Brozo) lo representa así:

  • Político: ¡Vamos hacer el nuevo sistema educativo!
  • Pueblo: ¿Así? ¿Y cómo es?
  • Político: ¡Van hablar todos ingles! ¿Eh? ¡Desde primaria hasta la universidad!
  • Pueblo: ¿Y a cuántos maestros/as tienes que capacitar?
  • Político: Tres millones y medio…
  • Pueblo: ¿En un año?
  • Político: Bueno, va durar un poquito más…
  • Pueblo: Oye pero, ¿las escuelas que no tienen agua?… ¿Cómo le vas a hacer? ¿Las escuelas que no tienen luz? ¿Las escuelas que no tienen techo? ¿También van a hablar inglés allí?

Esto es un pijazo del cielo. Es un shock que nos devuelve a nuestra realidad. Porque en las prisas de nuestras vida ignoramos los problemas históricos de nuestro país.

Obviamos que tenemos “bombitas de tiempo” que se encuentran a nada de estallar.

Y es que tenemos postales guatemaltecas que nos revientan en la cara y nos señalan todo aquello que no hemos resuelto; Caso Hogar Seguro, La Línea, Cambray II, Masacre de Alaska, represión en La Puya, criminalización de movimientos mayas, caso IGSS-PISA. En fin, la lista es grande.

Pero es que esto es lo que nos quedó del conflicto armado y la colonia. Es lo que el viento se dejó. “Empresarios” que se creen el ombligo del mundo, un Estado débil, los aparatos clandestinos del Ejército, un pueblo dañado mentalmente, problemas sobre la tierra, racismo y una ciudad que apenas recuerda a más de 200 mil víctimas de una guerra, según la Comisión para el Esclarecimiento Histórico. Estos son nuestros nudos irresueltos, lo que no se ve.

No obstante, si bien sufrimos de amnesia podemos despojarnos de ella. Debemos mirar nuestro retrovisor, en otras palabras, necesitamos saber los antecedentes de este país para que no vuelvan a pasar. O al menos, reconocer a quién putear para que no repita las atrocidades del pasado.

Para conocer los matices de Guatemala debemos remitirnos a lo que otras personas han determinado; aportes científicos, libros, novelas, reportajes o peritajes.  En el IDGT hay un esfuerzo de hacer esta parte más fácil de comprender, por ejemplo:  Guatemala Memoria Viva que tiene el objetivo enseñar el recorrido de este país de manera fácil.

También existen investigaciones que nos explican en  dónde estamos o quiénes somos. Nos aportan cómo se relaciona esta sociedad desde los grandes eventos hasta las historias de las y los “derrotados”.  Esas personas que rara vez escuchamos sus testimonios.

Por lo que conocer el pasado es un encuentro con nosotros/as, pero en especial; con la y el otro. Porque en este país de mixturas, llevamos muy adentro a todas aquellas personas que vivieron acá.  O sea, nadie en este país es “puro”, sino que es el resultado de una infinidad de intercambios. Además, lo que nos rodea no es el invento de los de ahora, sino de los de antes.

Por lo que nuestra verdadera patria está allí, en el encuentro con las y los diferentes.

Son quienes nos obsequiaron las palabras, los colores, la pasión, la comida, la resistencia y el cariño. Es por lo anterior que al negar nuestros retrovisores dejamos afuera a todas aquellas personas que nos conforman.  Negamos a quien ya se encuentra en nuestro interior.

Por lo tanto, si no revisamos nuestra historia y por ello dejamos afuera a las y los otros, ¿no seríamos entonces, un migrante eterno que se destierra de sí mismo?

En definitiva, la amnesia que tenemos nos impide conocer las lógicas de este país. La duda del “¿Por qué estamos así?”  nos abre hacia las demás personas. Por ello, no podemos salir de nuestras murallas si no nos acercamos al pasado. Para esto necesitamos empatía y hacer espacio en nuestra rutina para sumergirnos en lo que fue y lo que sigue siendo. Es entender que si ignoramos lo que sucedió y dejamos afuera a los de adentro, la historia nos sorprenderá con un pijazo del cielo.

 

Related Posts

No todo en esta vida tiene que ver con izquierdas ni derechas. Hay problemas y fenómenos que van...

Enrique Velasco/ Mis ideas son gotas De un río llamado pensamiento. Nace en lo profundo de mis...

No sé cómo se sentirán ustedes hoy, pero para mí es uno de esos días en los que me gana el...

Leave a Reply