By Rincón Literario
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Luisa Fernanda Amariles /Colombia/

Tú que estás ahí viéndome crecer, con cada encuentro temporal de cualquier atardecer.

Que me envuelves en esas pláticas llenas de experiencia y sentimientos encontrados, que concluyen entre besos tímidos y una fusión de deseos apasionados.

Tú, el hombre de mirada varonil que me arrastra por medio de su voz perfecta, el que no espera nada a cambio pero que a su paso recibe los mejores fragmentos de mi esencia.

Que me diviertes en aquel sofá en compañía de cervezas y algún cigarrillo mágico, con una vista al cielo que logra desatar en mi una gran admiración que conlleva la talla exacta de tu cuerpo.

Una mujer plenamente débil en emociones; completa de frenesí y satisfecha de belleza y atracción por unir tu cuerpo al mío, sería la descripción más acertada para escribirlo pero a su vez la descripción más abstracta para definirlo desde mi alma.

En algunas ocasiones un café se manifiesta como el icono de la finalización de nuestro encuentro, más no del adiós de nuestros cuerpos.

Hoy tú eres el hombre del adiós que no termina, eres mi hasta luego, mi de pronto, mi quizás, mi posibilidad y mi opción de poder lograr en el caer del sol una afinidad salida de la realidad, que me desata en alegría y nos transporta a un espacio fuera de nuestra rutina.

Dime Compañero Clandestino: Si conmigo tu sales del planeta…. ¿Cuál es el universo que junto a mi visitas cada vez que nos encontramos?.

Luy
Diciembre 16 de 2010

Fotografía: hdw.eweb4.com

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One Comment
 
  1. Miriam R. / 25/01/2013 at 16:19 /Responder

    ¡Qué hermoso texto! Eso es compartir el alma con poesía.
    Definitivamente algo para ponerle dedicatoria…

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