“Insisto: uno cree en lo que ve — los demás interiorizan la manera de creer del convencido (o creyente) — todos creemos — o somos fieles a la creencia mientras jugamos. Nuestra creencia circula, pero al interrumpir la ceremonia o el juego sólo quedan pocos devotos o religiosos o artistas. Los demás vuelven a lo real o...

A Roman Jakobson Oídos con el alma, pasos mentales más que sombras, sombras del pensamiento más que pasos, por el camino de ecos que la memoria inventa y borra: sin caminar caminan sobre este ahora, puente tendido entre una letra y otra. Como llovizna sobre brasas dentro de mí los pasos pasan hacia lugares que se...

¿En dónde está el cerezo? ¿la mañana? ¿los días que fueron o pudieron ser? se disuelve todo entre nuestras manos, entre la memoria o el olvido, la eternidad guardará aquello que fue y no será, los días y las noches de estrellas, la lluvia sobre nuestros rostros. Podrán ser la sólida historia o el frágil sueño, ¡los...

Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé. Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos, la resaca de todo lo sufrido se empozara en el alma… Yo no sé. Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte. Serán tal vez los potros de bárbaros atilas; o los heraldos negros que...

Autor: José Ramón Hernández Iba caminando el invierno en la playa, la arena se congelaba en sus fríos pies mientras se frotaba los brazos para calentarse, aún en la playa podía ver su aliento gélido. El otoño estaba sobre una toalla  con varias sombrillas cubriéndole del sol. No había sol en la playa, pero el sentía...

Aquí están tus recuerdos: este leve polvillo de violetas cayendo inútilmente sobre las olvidadas fechas; tu nombre, el persistente nombre que abandonó tu mano entre las piedras; el árbol familiar, su rumor siempre verde contra el vidrio; mi infancia, tan cercana, en el mismo jardín donde la hierba canta todavía y...

Francisco Juárez/ Nací hace tanto tiempo, sintiendo al viento las caricias de mi madre. Comencé a dar mis pasos entre un mundo que apenas conocía, la mano de mi padre, los juegos con mi hermano, mí tímida voz y la eternidad aún estrenándose. Tuve un nombre y una familia, mi destino parecía indicar que yo debía...

La pequeña novia. Yo tenía veinte años, medía metro setenta y pesaba algo más de sesenta kilos, pero algunas personas —la esposa del jefe de Chess, la secretaria de mayor edad de su oficina y la señora Gorrie, la de arriba— me llamaban la pequeña novia. Algunas veces, nuestra pequeña novia. Chess y yo bromeábamos...

Rita María Coyoy Rodas/ UNIS/ Las cenizas de lo que algún día fue mi hogar volaban en el viento. Todo el color había desaparecido, como si nunca hubiera estado allí en primer lugar. Era atemorizante cómo se veía la tierra, el cielo… como una burla macabra de lo que alguna vez fue una región de prados verdes, colores...

Silvina Ocampo/ Las supersticiones no dejaban vivir a Cristina. Una moneda con la efigie borrada, una mancha de tinta, la luna vista a través de dos vidrios, las iniciales de su nombre grabadas por azar sobre el tronco de un cedro la enloquecían de temor. Cuando nos conocimos llevaba puesto un vestido verde, que...