Autor: José Ramón Hernández Iba caminando el invierno en la playa, la arena se congelaba en sus fríos pies mientras se frotaba los brazos para calentarse, aún en la playa podía ver su aliento gélido. El otoño estaba sobre una toalla  con varias sombrillas cubriéndole del sol. No había sol en la playa, pero el sentía...

Aquí están tus recuerdos: este leve polvillo de violetas cayendo inútilmente sobre las olvidadas fechas; tu nombre, el persistente nombre que abandonó tu mano entre las piedras; el árbol familiar, su rumor siempre verde contra el vidrio; mi infancia, tan cercana, en el mismo jardín donde la hierba canta todavía y...

Francisco Juárez/ Nací hace tanto tiempo, sintiendo al viento las caricias de mi madre. Comencé a dar mis pasos entre un mundo que apenas conocía, la mano de mi padre, los juegos con mi hermano, mí tímida voz y la eternidad aún estrenándose. Tuve un nombre y una familia, mi destino parecía indicar que yo debía...

La pequeña novia. Yo tenía veinte años, medía metro setenta y pesaba algo más de sesenta kilos, pero algunas personas —la esposa del jefe de Chess, la secretaria de mayor edad de su oficina y la señora Gorrie, la de arriba— me llamaban la pequeña novia. Algunas veces, nuestra pequeña novia. Chess y yo bromeábamos...

Rita María Coyoy Rodas/ UNIS/ Las cenizas de lo que algún día fue mi hogar volaban en el viento. Todo el color había desaparecido, como si nunca hubiera estado allí en primer lugar. Era atemorizante cómo se veía la tierra, el cielo… como una burla macabra de lo que alguna vez fue una región de prados verdes, colores...

Silvina Ocampo/ Las supersticiones no dejaban vivir a Cristina. Una moneda con la efigie borrada, una mancha de tinta, la luna vista a través de dos vidrios, las iniciales de su nombre grabadas por azar sobre el tronco de un cedro la enloquecían de temor. Cuando nos conocimos llevaba puesto un vestido verde, que...

Orlando García/ Sentado en un callejón sucio, su cabeza recostada contra la pared, perdía el tiempo viendo las nubes que anunciaban la imponente e inevitable tormenta que estaba lista para ahogarlos en baños de angustia. El sudor brotaba de su piel como el agua que huye del trapo que está siendo exprimido, mojando su...

La primera carta, la primera fotografía, le llegó al diario entre la medianoche y el cierre. Estaba golpeando la máquina, un poco hambriento, un poco enfermo por el café y el tabaco, entregado con familiar felicidad a la marcha de la frase y a la aparición dócil de las palabras. Estaba escribiendo “Cabe destacar que...

Gabriela Sosa/ Un paso delante por diez pasos de vuelta, de esos pueblos que esperan y esperan, que lentamente trabajan, lentamente caminan, pasando los días en la monotonía de sobrevivir en vez de vivir.   Se ve el  cansancio, se ve el miedo, se ve la duda, pero se escucha la risa, se nota la sonrisa, de este pueblo...

Oleñka, la hija del asesor de colegio retirado Plemiannikov, estaba sentada, pensativa, en un peldaño del pórtico, en el patio de su casa. Hacía calor, las moscas insistían en molestar y resultaba agradable pensar que la noche ya estaba cerca. Desde el este avanzaban oscuras nubes y, de vez en cuando, llegaba una...