By Gabriela Sosa
Posted: Updated:
1 Comment

leter

Gabriela Sosa/ Opinión/

Dicen por ahí que se acerca el día del padre, aunque la verdad nunca le presté mucha atención a esa celebración. Hasta la fecha, para ser honesta, aún no estoy muy segura del día exacto en el que se celebra. Cuando era pequeña aprendí que era en junio porque las maestras nos ponían a hacer alguna manualidad; siempre se las regalé a mi madre.

Inevitablemente recuerdo esto cada vez que se acerca, en las miradas de lástima de algunas maestras, porque mi regalo del Día del Padre, “tu” regalo, era para mi madre. Nunca lo entendí. Hay cientos, cientos de mujeres en Guatemala –y el mundo- que crían solas a sus hijos. Esto no es necesariamente una receta para el desastre. Hay muchos que en nuestro país aún ven modelos distintos a la familia nuclear como un indicio seguro que esos niños serán problemáticos; pobres, seguro su madre a saber en qué andaba metida y ahora ellos les toca vivir las consecuencias. Esa noción es tan cierta como que a las niñas solamente les gusta el color rosa.

Hay familias “normales” con papá y mamá, cuyos hijos francamente estarían mejor con uno de ambos o con ninguno.

Mi madre no hizo algo malo, trabajó, trabajó y trabajó hasta que su cuerpo no pudo más. Al igual que mi abuela, nos criaron para valernos por nosotras mismas, a luchar por las cosas, a ver las cosas desde distintas perspectivas y a seguir adelante aunque la sociedad nos vea extraño. En ellas es en quienes pienso cuando me hablan del Día del Padre, en ellas que jugaron ambos roles.

Pienso en mi madre, que con una enfermedad cardíaca, entre otros males de salud, se las arreglaba para dormir cuatro horas, trabajar todo el día, a veces con dos trabajos a la vez, llevarnos al cine una vez al mes y siempre darnos una educación privada. Es verdad, nunca hubo viajes a Disney ni ropa de marca, pero nunca nos faltó comida, educación, libros o gatos. Pienso en ella, en su lucha, en su fortaleza. Pienso también en mi abuela, que siempre estuvo ahí, todos los días, todo el día; cocinaba como nadie y nos ayudaba con las tareas, la eterna maestra, nos enseñó a leer y escribir, a amar los libros y los idiomas. Pienso en mi tío, que me enseñó a amar las películas y el fútbol; pienso en mi hermana, quien nunca me ha dejado rendirme; en mi tía y sus exquisitos desayunos de domingo, así como su forma de sonreírle al mundo a pesar que el mundo no siempre sonría de vuelta.

A la largo de los años he visto esa mirada de lástima reflejada en otros rostros que me preguntan por mi padre. Sigo sin comprender por qué. A decir verdad, no me has hecho falta. Habrá quienes te buscarían, muchas historias se han filmado y escrito con ese tema en mente. Mas, ¿por qué habría de hacerlo? ¿Para buscar la verdad? Mi madre nunca me mintió, la verdad la sé de sobra. ¿Para qué te buscaría? ¿Para reclamarte? Tuve todo lo que necesitaba y más. No necesito tus disculpas ni arrepentimientos. ¿Para pedirte dinero? No gracias, tengo mi orgullo. Prefiero trabajar por mí misma, es lo que me enseñaron a hacer y pretendo seguir haciéndolo, aunque admito que sí me cuesta. ¿Para tirarte en cara todo lo que he logrado sin ti? No, no necesito tu aprobación. ¿Por qué habría de buscarte cuando podrías encontrarme tan fácilmente y nunca lo has hecho? No quieres que te encuentre y la verdad tampoco me gustaría que me encontraras. Tú tienes tu vida, yo tengo la mía. Son vidas probablemente muy distintas. Cada quien construyó por su lado una, mi madre siguió adelante y nosotros también. Indudablemente hiciste lo mismo. ¿Por qué habríamos de mezclarlas ahora?

Imagen

About the Author

Humana, estudiante de la vida, graduada arrepentida de Psicología, librera indecisa, lectora, adicta al café y sirviente de tres gatos. Persiguiendo palabras.

Related Posts

Las encrucijadas de la vida son las que le dan un toque más colorido a los fragmentos que nos...

Guatemala ocupa el sexto lugar de desnutrición crónica a nivel mundial y presenta la mayor...

 Mi novia Brenda y yo nos conocimos en la universidad gracias a unos amigos. Brenda es una mujer...

One Comment
 
  1. Alejandra / 15/10/2014 at 14:48 /Responder

    Concuerdo contigo

Leave a Reply