By Juanfer Pellecer
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En mi familia corre la sangre china. Mis bisabuelos vinieron de Cantón (ahora escrito Guangzhou), en el departamento de Guangdong, a buscar nuevas oportunidades en Guatemala; y escapando del régimen comunista que impuso Mao Zedong, el temido — y respetado– comandante general del partido comunista en China, en el siglo XX de China.

Sin embargo, últimamente se ha estado hablando de las “dos chinas”, de Taiwán, de El Salvador y del rol en Guatemala en todo esto. Así que, con el propósito de informar, les escribiré un poco sobre la historia, y qué es lo que está sucediendo en el mundo, y en Guatemala, con China.

Un poco de historia

 

Todos hemos oído, aunque sea un poco de la cultura china: los guerreros terracota, confucio, la ruta de la seda, la gran muralla y muchísimas otras cosas. No puedo negar que la historia de China es probablemente más extensa de lo que se pueda cubrir en cientos de libros.

El conflicto de las dos chinas comienza con la llegada de los portugueses a la “isla formosa”, que ahora llamamos Taiwán. En ese entonces, lo que conocemos ahora como Taiwán estaba habitado por varios pueblos de diferentes etnias del sudeste asiático.

Luego de establecer los portugueses contacto con dichas tribus, llegaron los españoles y los holandeses, con el afán de continuar el imperialismo que les había funcionado bastante bien en América. Estos intentos de control de la isla no duraron mucho, ya que el comandante Koxinga, que tenía intención de colonizar la isla. Sin embargo, él se rindió y la dinastía Qing tomó posesión de la isla.

Después de eso, la isla Formosa pasó a manos de los japoneses, durante la segunda guerra mundial y, al terminar, volvió a formar parte de China.

El problema comenzó luego de la segunda guerra mundial, cuando las tensiones de izquierda y derecha en China se habían revitalizado (suena familiar ¿no?). La izquierda comunista estaba liderada por Mao Zedong y la derecha capitalista estaba liderada por Chiang Kai-shek.

Para bien o para mal, Mao ganó la guerra civil y expulsó a los de derecha a la isla de Taiwán; en donde el gobierno de la China capitalista sigue gobernando hasta hoy en día.

¿Entonces cuál es el problema?

Todo estaría bien si no hubiera sido por un acuerdo que realizaron ambos pueblos en que estipulaban que solo se reconocía a una China como la verdadera China. Es decir, Taiwán (o República de China como se le conoce), piensa que China continental (o República Popular de China como se le conoce) no es otro país, sino que es una región rebelde de su territorio; y es lo mismo viceversa.

Para poner una analogía, es como si Guatemala no reconociera a Belice como otro país soberano; y se pensara que es una extensión de Guatemala, a pesar de tener una cultura, idioma, comida, vestimenta, religión, y demografía distintos.

Gracias a eso, los países del mundo han tenido que decidir a qué China van a reconocer: a la República Popular de China, el país más poblado del mundo con 1.4 billones de personas, un país altamente desarrollado y la segunda economía del mundo; o la República de China (Taiwán), que tiene un poco menos del doble de la población de Guatemala, que tiene una cultura auténtica tradicional china y ha sido un gran aliado de los países centroamericanos desde el principio.

¿Qué decidió el mundo?

Como China continental y Taiwán acordaron de que solamente uno de ellos podía ser la verdadera China, entonces se creó un gran conflicto en las Naciones Unidas. En los años setenta, se realizó un voto para saber quién representaría a China en las Naciones Unidas, y la mayoría de los países votaron que la China continental sería la escogida. Con esto, Taiwán, además de no ser reconocido oficialmente como un país, tampoco tiene representación en las Naciones Unidas.

¿Por qué esto es importante para Guatemala?

 

Como lo había mencionado con anterioridad, Taiwán es un gran amigo en el campo internacional. Entre las obras que han hecho por Guatemala se puede mencionar que ayudaron a la renovación del centro de conservación de tortugas marinas, también dan una gran cantidad de becas de licenciatura y maestría a estudiantes guatemaltecos, han donado ambulancias, han fundado escuelas, ampliaciones a carreteras, entre muchas otras obras.

Por otro lado, pareciera ser que Guatemala no ha retribuido de ninguna manera a Taiwán, ya que no se encuentra información por ningún lado de las medidas que se hayan tomado para fortalecer las relaciones bilaterales.

¿Y qué fue eso que pasó con El Salvador?

Al principio, todos los países de Centroamérica reconocían a Taiwán como la verdadera China. Sin embargo, con el tiempo, China continental ha logrado influenciar a los países de Centroamérica para que le reconozcan y así lograr reintegrar a Taiwán a sus terrotorios.

Esto fue lo que pasó hace un par de meses. China sedujo a El Salvador con préstamos gigantescos para invertir en la infraestructura del país; lo cual obviamente será malo a la hora de pagarlo en unos años. Además, El Salvador le pidió a Taiwán sumas grandísimas de dinero, que Taiwán no podía pagar por ser demasiado grandes, así que El Salvador, al ver que no le iban a dar dinero gratis, decidió cambiarse a China continental.

Fue lo mismo que pasó con República Dominicana un tiempo antes, ofreciendo un préstamo de 3.000 millones de dólares, lo cual hizo que el país dejara de reconocer a Taiwán. Esto deja a Taiwán con solamente 17 países que los reconoce formalmente, lo que los pone en un gran peligro; ya que, si ya no hay países que reconozcan a Taiwán como la verdadera China, nada detendría al gobierno chino al entrar a Taiwán y tomar la isla por la fuerza.

¿Qué le espera a Guatemala?

Guatemala es un país con una gran esfera de influencia en Centroamérica. Por esto mismo, el gobierno taiwanés tiene miedo de que Guatemala rompa las relaciones diplomáticas que han establecido: podría crear un efecto dominó con Honduras y Nicaragua.

Por otro lado, los estadounidenses tampoco querrían que Guatemala estableciera relaciones con China continental porque significaría que su mayor competencia económica está en su “patio trasero”; sería una amenaza económica e ideológica.

Conclusión

Las relaciones de Guatemala y Taiwán tienen un futuro incierto. Ya sea que nos aferremos a un viejo aliado y a un compañero solidario o nos unamos a una superpotencia mundial, lo único que podemos hacer los guatemaltecos es esperar y ver qué nos ampara en el futuro.

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