By El Enclosetado
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Era un día soleado pero frío de enero. De los últimos que le abren paso al verano. Acababa de iniciar el ciclo académico 2018 en la universidad y al terminar mis clases ese día, mi novio y yo decidimos ir al famoso Paseo Cayalá. Un centro comercial preferido por turistas extranjeros y nacionales por su arquitectura estilo europea y tiendas lujosas.

Eran las 11 de la mañana y como era de esperarse, habían muy pocos consumidores. Tomados de la mano, caminamos y nos sentamos en una banca que se encuentra frente a un bus estilo inglés.

Pasaron unos diez o veinte minutos, quizás cuando un agente de seguridad del centro comercial se nos acercó y nos dijo: “Por favor retírense de aquí”. — ¿Por qué? — pregunté. “Pueden poner incómodas a otras personas” insistió. En el instante, no entendí lo que sucedía.

Se me olvidaba que vivo en una burbuja de aceptación en la que todos mis amigos (incluso unos que no están totalmente de acuerdo), respetan y toleran mi orientación sexual.

El guardia de seguridad al que llamaré “Javier”, me miraba con una expresión completamente neutral sin indicio de emoción alguna.

—No entiendo, no estábamos haciendo nada. Solo estábamos sentados aquí, ni siquiera nos estamos agarrando ni nada.— Estaba impactado. Solamente le había tomado la mano a mi novio y le había dado, a lo más, tres piquitos.

—Usted pregúntele a los del kiosco de información, ellos le van a decir que eso no está permitido aquí.

Lo entiendo, Javier solo estaba haciendo su trabajo.

Mi corazón se comenzó a acelerar y es que no soy una persona que sepa de confrontaciones. Me paré y le dije a mi novio —Mi amor, vamos al kiosco, ¿Cómo va a ser que nos saquen por esto?—, pero él me dijo que no importaba, que solo nos fuéramos y que todo estaba bien. Que lo olvidáramos.

Como una pareja homosexual en nuestro país, estamos acostumbrados a bajar la mirada y a retirarnos.

Sin embargo, yo no me iba a retirar sin tener evidencia de todo lo ocurrido. Ese día únicamente me limité a tomarle foto al carnet del policía y nos fuimos. Javier se sintió intimidado, lo podía sentir. Pagué los Q10 de parqueo (que sentí que me los habían robado), encendí mi carro y me fui.

A la semana siguiente, después de haberle contado de mi experiencia a varios amigos, me sugirieron que escribiera algo para hacer una denuncia pública. Pero no tenía suficiente evidencia, por lo que reuní fuerzas y regresé a Paseo Cayalá.

Entré con mi carro y me estacioné en el mismo lugar que la vez pasada, me bajé y caminé casi corriendo hacia el kiosco de información donde una mujer me atendió.

—Buenas tardes, ¿Ustedes tienen algún reglamento de conducta aquí?

—Impresas no. ¿Necesitabas algo?

Le expliqué la situación a la señorita y me preguntó si estaba dentro de mi vehículo cuando Javier nos retiró a mi novio y a mí del centro comercial. Respondí que no.

Después de ver la multa de mil quetzales que le hicieron a una pareja, ni muerto.

Procedió a hacer una llamada a su jefa y a preguntar sobre el reglamento. Me dijo que no lo tenían, a lo cual yo agrego que seguro que ni siquiera tienen uno. Me explicó que es una empresa privada y que me tengo que acatar a lo que el comercial manda.

—Sí, eso lo entiendo, pero ¿Cómo puedo tener certeza de que me dijo eso por unas reglas establecidas del comercial o simplemente fue la gana del policía la de no dejarnos estar ahí?

—Fíjate que sí tienen reglas, pero no te las puedo dar. Pero te aseguro que tanto los guardias como el personal del comercial tienen un reglamento que acatar.

—Pero mi pregunta es: ¿Las reglas aplican solamente a las personas homosexuales? —Yo he visto personalmente a muchas parejas siendo incluso más afectuosas que nosotros y no les dicen nada. Me gustaría que me dijera porque así simplemente dejo de venir.

No respondió a mi pregunta. Se limitó a decirme que le diera mi nombre y mi número de teléfono y que me iba a contactar. Se lo di, le pedí su nombre y me reafirmó que se iba a contactar conmigo.

Por cierto, ya pasaron más de 20 días de ese incidente y sigo esperando una llamada o correo de Cayalá con el reglamento de comportamiento dentro de sus instalaciones.

Mi búsqueda de respuestas y de certidumbre sobre lo que se puede o no se puede hacer en Cayalá, no estaba terminada. Luego de un momento de caminar hacia mi vehículo, encontré a una guardia de seguridad y le pregunté que si conocía a Javier. Me dijo que no pero que lo podía contactar. Lo buscó por la radio y unos momentos después, Javier llegó.

Le saludé y le dije que solo tenía que hacerle unas preguntas. Javier estaba nervioso.

— ¿Qué onda? No sé si te acordás de mí. Yo estaba el jueves pasado aquí y me dijiste que si me podía ir porque estaba con mi novio y podía poner a otras personas incómodas.

—No me acuerdo pero si quiere hable con mi supervisor.

Llamó al supervisor y este vino en su motocicleta. Javier se quedó escuchando, seguía nervioso, pero quería aparentar que no lo estaba.

Le expliqué al supervisor lo que había pasado pero me aseguré de explicarle primero que yo no tenía nada en contra de Javier, que entendía que era una empresa privada y que él solo estaba siguiendo órdenes.

Él habló por el radio, interrumpiéndome. Le hizo el gesto a Javier para que se fuera y Javier se fue.

—Hay normas. Un protocolo por parte del centro comercial. Algunos agasajos o gestos de cariño o de pareja que cuando salen ya fuera de lo normal, entonces los encargados de seguridad se acercan a la persona y solo le pueden decir que por favor guarden la postura. Les piden que no hagan ciertos agasajos. Y para cierta gente es incómodo porque hay gente que se queja. Hay gente que los observa y se queja.

Traté de volver a hablar y me volvió a interrumpir, por lo que tuve que pedir la palabra. Le expliqué que no estábamos siendo nada afectuosos y que realmente no me sentía ofendido por lo que Javier había hecho, sino que solo era curiosidad y estaba indagando un poco sobre la falta de normas escritas en Paseo Cayalá.

Me siguió explicando sobre por qué se puede dar eso. Me dio a entender que si yo veo a una pareja homosexual en Paseo Cayalá y llego a quejarme con un guardia, les dicen que por favor guarden la compostura y que si no atienden al primer aviso, sí se les debería retirar del centro comercial por no seguir “las reglas establecidas”.

En ese mismo instante se me vino a la memoria la vez que llegué con mis amigos a Cayalá en la noche y había como cinco parejas besándose muy intensamente, con guardias a la par y que no les dijeron nada.

Al final, el supervisor me dio a entender que también les piden distancia a las parejas homosexuales por los niños. Aunque he visto, en experiencia propia, que muchas parejas heterosexuales llegan a Cayalá a besarse en frente de menores y no les dicen nada.

Ahora bien, ¿qué es lo que nos demuestra esto?

Básicamente se reduce a los diferentes estándares para parejas heterosexuales y homosexuales. Como lo dije anteriormente, yo he visto a parejas heterosexuales besarse intensamente en Cayalá. En algunas ocasiones, frente de guardias y niños sin sufrir repercusión alguna. Sin embargo, para una pareja homosexual es mucho más difícil.

Por ejemplo,  mi amigo Alex, me contó su experiencia con otro hombre, en el mismo lugar. Me contó que estaba con su primer novio, él teniendo unos 16 años. Ese día habían muchas parejas besándose y mostrándose afecto cerca del gigante que está por el barranco.

Su novio le propuso en ese momento que fueran pareja formal. Mi amigo aceptó y se dieron un beso. Para Alex y su novio,  también son incómodas las muestras públicas de afecto, por lo que él las mantuvo cortas y sencillas. En otras palabras, se besaron como las demás parejas lo estaban haciendo.

En cuestión de diez minutos, tenían a unos veinte policías detrás de ellos. Había diez en los juegos y otros que venían desde el gigante y del teatro. Se sentía como si hubiera sido un terrorista.

Uno de los guardias les dijo que dejaran de hacer eso, y Alex le respondió ¿Hacer qué? El guardia le respondió que no se podían besar ahí. Entonces Alex le dijo que le dijera a los demás también que se dejaran de besar. El guardia, se limitó a decir que estaba en contra del reglamento.

Alex hizo lo mismo que yo. Se dirigió a información. Ahí le dijeron que no había un reglamento, sino que eran normas del centro comercial. Regresó a las bancas con su novio y le dijo al guardia que le habían dicho que no tenían un reglamento, por lo que le pidió que los dejaran en paz.

El guardia accedió y se retiraron todos menos uno que los estuvo viendo por el resto del tiempo que permanecieron ahí. Tuvieron que salir a pie y volver a entrar para que ese guardia los dejara en paz.

Me contó que estaba “impresionado de que trataran así a un menor de dieciséis años.”

La experiencia de Alex y mi experiencia son bastante similares; pero no, no culpo a Cayalá por tratarnos de esa manera. No porque no solo es culpa de Javier, o Cayalá o los centros comerciales; es la sociedad guatemalteca en general.

Sé muy bien que ser homosexual en este país no es algo bien visto. Lo he vivido en carne propia. Desde las miradas feas en La Sexta, hasta en la misma legislación.

Guatemala no es un buen país para disfrutar de tu identidad sexual libremente.

El simple hecho de que alguien pueda exigir que se nos restrinja la posibilidad de demostrar, aunque sea el más mínimo afecto porque se sienten incómodos, es alarmante ¿No se reduce la dignidad humana a algo de intolerancia y desprecio?

Ser una pareja homosexual en Guatemala no es fácil. Implica desafiar a la sociedad, a los grupos religiosos y a los estigmas sociales arraigados a con el hecho de que te gustan los chavos o las chavas.

Por eso no; no culpo a Cayalá. Culpo a los grupos religiosos que previenen el progreso y la igualdad en el país. Culpo a los diputados que buscan retrasar los derechos humanos. Culpo a las personas que nos acosan en la calle a mi novio y a mí. Culpo a los papás que llaman “huecos” a sus hijos por no aguantar un golpe.

Entonces ¿Qué nos queda?

En mi opinión, debemos hablar del tema, debemos cuestionar y debemos conversar. Es la única manera en la que se logrará llegar a la aceptación, escuchando y haciéndose escuchar.

Y entonces, espero que un día mis amigos puedan estar tranquilos mientras caminan en la calle y yo pueda, algún día, comerme una crepa de Saúl tomado de la mano de mi novio en Cayalá, si me da la gana, sin miedo a las miradas de desaprobación y que luego nos pidan que nos retiremos.


Quiero dejar un par de cosas claras:
  • Sé que Cayalá es una empresa privada y se reservan el derecho de admisión.
  • Puede que este caso no ejemplifique lo que pasa con todas las parejas gay que visitan el centro comercial.
  • Este artículo contiene opiniones y mi experiencia personal. Puedes sentirte identificado con lo que está escrito o no.
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Soy un muchacho que le encanta escribir, llevar la contraria y no le importa tu opinión. Escribe para apoyar sus ideas y enojar a los que están en desacuerdo.

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27 Comments
 
  1. David / 18/02/2018 at 03:06 /Responder

    Yo sí culpo a Cayalá y vos deberías también. Por cobardes, por ser tan “quedabien” con la gran mayoría. Por hipócritas y por vender una imagen tan progresista y al final son la misma basura que la religión y la legislación que mencionas.

    ¡Ánimo! 💪🏽🏳️‍🌈

  2. Ricardo alarcon / 18/02/2018 at 20:28 /Responder

    Siento que deberías de poner el rating en la página de facebook, junto con tu historia para que la gente que esté meta a ver su página allí vea y se entere de eso

  3. Elmer / 18/02/2018 at 20:28 /Responder

    Podrían haber pedido el libro de quejas de la DIACO

  4. Luisa Fernanda / 18/02/2018 at 21:53 /Responder

    En general la PDA es incómoda pero que saquen a alguien por darse un topón y agarrarse las manos, realmente triste. En especial en un lugar como Cayalá en donde seguramente un porcentaje considerable de sus clientes son gays o lesbianas o tienen familiares.

  5. Noemi De Los Angeles / 19/02/2018 at 03:06 /Responder

    Me gustó el artículo, somos Guatemaltecos viviendo en el extranjero, fuimos a Cayala con mi hija y su compañera ivan agarradas de la mano pero era un grupo grande, creo que eso ayudó, pero gracias a la vida que me dio la oportunidad de vivir afuera de Guatemala, y no pasar lo que pasan ustedes directamente y nosotros las familias que amamos a nuestros hijos e hijas sin importar su orientación sexual, mi solidaridad y apoyo a la comunidad gay dentro y afuera de Guatemala

  6. Alvaro Arzu / 19/02/2018 at 11:31 /Responder

    Quizás pensaron que grabarían una película porno gay y los policías querían participar, creo que te molestaste porque no te prestaron la macana… por todo se quejan, que esperaban ser aplaudidos??? ya maduren a todos nos violan los derechos diariamente, y ustedes solo piensan en sus besitos y su bandera de colores, mejor hagan un partido político XD

    • Autor / 20/02/2018 at 16:54 /Responder

      Hola, soy el autor del artículo y quería tomarme el tiempo para reponder a tu comentario.

      “Quizás pensaron que grabarían una película porno gay y los policías querían participar, creo que te molestaste porque no te prestaron la macana…” jaja, ¿sos un cague de risa va?

      “por todo se quejan, que esperaban ser aplaudidos???” Sí, me quejo por todo jaja. Y sí, esperaba ser aplaudido.

      Pero ya en serio; no. Solo me molestó que a las parejas heterosexuales no les dijeran nada y a nosotros sí. Y no, no esperaba ser aplaudido, con una respuesta congruente de Cayalá hubiera bastado.

      “ya maduren” jaja vivo, el que usa el “XD”.

      “a todos nos violan los derechos diariamente,” Si a ti te gusta que te violen los derechos bueno, pero a mí no.
      “y ustedes solo piensan en sus besitos y su bandera de colores,”
      De hecho, no solo pienso en eso. No estaba pensando en eso cuando estábamos en Cayalá, por si se te olvidaba lo que escribí en el artículo. Y no estaba pensando en la bandera de colores. Ni al caso jaja.

      “mejor hagan un partido político XD” Gracias por tu sugerencia, pero ni a mi novio ni a mi nos gusta la política.
      Aunque perdí mi tiempo respondiendo a este comentario, saludos, y te deseo lo mejor.

  7. Ricardo / 19/02/2018 at 11:54 /Responder

    Si no permiten la libre locomoción y expresión de las personas que ingresan al lugar, como en este caso, homosexuales, entonces solo falta que incluyan a judíos en su lista. ¿Acaso no suena igual de discriminatorio?
    ¿En realidad tendrán algún manual o reglamento escrito detallando situaciones específicas? Y si lo tienen, al menos uno en el kiosko de información deberían tenerlo, si no impreso digital.

  8. Chrys / 19/02/2018 at 13:25 /Responder

    Al igual que David, si culpo a Cayalá, no son nada congruentes con respecto a la imagen que venden. Un pedacito de primer mundo y progresismo pero con políticas retrógradas del tercero. Te recomiendo poner una queja en el sitio de Cayalá, yo ya lo hice. Es inaudito que sigamos siendo tan permisivos con los abusos considerando que pagamos.

  9. Rodrigo Polo / 19/02/2018 at 13:57 /Responder

    Ni modo, son las reglas y hay que respetarlas. No sean necios de querer seguir ahi si están incomodando a la gente con sus huecadas, les guste o no nuestra sociedad es conservadora.

    • Autor / 20/02/2018 at 16:34 /Responder

      Hola, soy el autor del artículo. Me gustaría deconstruir tu comentario para analizar un poco tu manera de pensar y fomentar el debate constructivo.

      “Ni modo,” Sí, ni modo jaja.

      “son las reglas” ¿Realmente lo son? No lo tenían escrito por ningún lado, y fue uno de los temas principales de mi artículo jaja.
      “y hay que respetarlas.” Yo sé que hay que respetarlas, el asunto es ¿por qué? Desde un punto de vista legal, cae bajo el artículo 202 Bis. Del código penal, el cual dice que: “Se entenderá como discriminación toda distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de género, raza, etnia, idioma, edad, religión, situación económica, enfermedad, discapacidad, estado civil, o en cualesquiera otro motivo, razón o circunstancia, que impidiere o dificultare a una persona, grupo de personas o asociaciones, el ejercicio de un derecho legalmente establecido incluyendo el derecho consuetudinario o costumbre, de conformidad con la constitución política de la república y los tratados internacionales en materia de derechos humanos.” Se podría hacer un caso con la reciente opinión de la Corte Interamericana con la opinión de Costa Rica que recae en el derecho internacional en materia de derechos humanos. Pero bueno, hay argumentos a favor y en contra, y no creo que te tomes el tiempo para escucharlos.
      “No sean necios de querer seguir ahi (sic) si están incomodando a la gente con sus huecadas.” No sé si esta oración estaba dirigida hacia mí, pero a mí era la primera vez que me pasaba, y no voy a volver ahí no te ahueves jaja. Pero si estaba dirigido a todas las personas LGBT, pues creo que lo que buscaba mi artículo era hacer un cambio al respecto. No voy a limitar mis derechos solo porque a la gente no le gusta cómo soy jaja. Si a la gente no le gusta ver gente gay, pues que se queden en su casa, eso realmente no es mi problema. De la misma manera, si a la gente no les gusta que sus hijos miren a gente gay, pues que no los saquen a la calle. Así como si no les gusta ver gente indígena, pues que no los saquen a los pueblos.
      “les guste o no nuestra sociedad es conservadora.” No, no me gusta. Pero eso es irrelevante. Que nuestra sociedad sea conservadora no debería impedir que yo pueda ejercer mis derechos (a la integridad, a la igualdad, a la locomoción, etc). Para ponerte un ejemplo de lo falaz que es tu razonamiento, la sociedad islámica prohíbe que las mujeres manejen, por ende ¿se les debería privar el derecho de manejar solo por su contexto? No. No deberían. Debe haber un equilibro de la costumbre, la legislación, la historia y los derechos humanos.
      Pero bueno jaja si te tomaste el tiempo de leer esto, gracias. Si no, pues lo entiendo, es más fácil evitar el diálogo y ser ignorante.
      De cualquier manera, saludos.

  10. Erick Spiegeler / 19/02/2018 at 14:30 /Responder

    Mi estimado, yo soy abogado y me gustaria poder platicar con vos para ver si puedo apoyarte en lo legal. Profesionalmente creo que se pudo haber cometido un delito y soy una persona convencida y defensora de loa defechos humanos. Quedo a tu disposición totalmente ad honorem. Escribime a mi correo erickspiegeler@hotmail.com y con gusto apoyo la causa.

  11. Jose / 19/02/2018 at 16:10 /Responder

    Mijo que esta llorando si aqui aparecen huecos y transexuales encunetados y/o descuartizados… Hagale huevos y acepta que sos aberración: SIDA te va a dar por andar siguiendo corrientes extranjeras….

    • LUIS AGOSTO / 22/02/2018 at 11:35 /Responder

      Me podes llamar? +502 4015-4016

  12. Autor / 20/02/2018 at 17:21 /Responder

    Hola, soy el autor del artículo.
    Traté de entender tu comentario y creo que logré comprender un poco a pesar de los errores ortográficos y gramaticales jaja.
    “Mijo que esta llorando si aqui aparecen huecos y transexuales encunetados y/o descuartizados…” Pues, yo sé que hay gente que la descuartizan, pero que sus experiencias sean peores no significa que la mía no sea válida.
    Te pongo un ejemplo: vas a un restaurante y no te dan la comida por la que pagaste. ¿Qué haces? ¿Te quedas callado porque hay niños que no comen nada en pueblos? No, exiges que te den la comida por la que pagaste.
    Tu lógica simplemente falla.
    “Hagale huevos” Le hago, gracias.
    “y acepta que sos aberración:” De la RAE:
    1. f. Grave error del entendimiento.
    2. f. Acto o conducta depravados, perversos, o que se apartan de lo aceptado como lícito.
    Creo que te referías a la segunda acepción, pero igualmente, no hacía nada depravado, ni perverso, ni se aparta de lo lícito. Pero igual gracias por intentar jaja.
    “SIDA te va a dar por andar siguiendo corrientes extranjeras….” No veo la relación, una política extrajera no puede haber causado SIDA. Aunque creo que sé a lo que te referís. Mi novio y yo no tenemos relaciones sexuales y ambos somos negativos para el SIDA. El aceptar o no a las personas gay no tiene nada que ver con el SIDA. Es como decir que prohibir el matrimonio heterosexual va a curar los embarazos no deseados. Por favor jajaja.
    Igualmente, saludos jaja.

  13. Alex / 21/02/2018 at 20:47 /Responder

    Me parece perfecto que hagas pública tu experiencia , para prevenir a más parejas homosexualidades , de este tipo de descriminacion y puedan prevenirse de cualquier tipo de rechazo .

    Gracias por hacer todo lo que has hecho por tomar cartas en el asunto , y por defender la comunidad .

  14. Sara / 22/02/2018 at 06:36 /Responder

    Me parece desepcionante que cosas así sucedan y que incluso haya gente que apoye la postura de las personas que actúan de esa manera, me gustaría que en Guatemala se pudiera vivir sin miedo a que pasen estas cosas, sin la necesidad de acostumbrarse a las malas miradas o gestos de desaprobación, pero por desgracia en esta sociedad “conservadora” que solo se basa en odio e intolerancia creo que eso no será posible.

    Me gustaría poder contactarme contigo, soy aspirante a escritora y desde hace varios meses he estado trabajando en un proyecto para que las personas a las que nos discriminan por se quienes somos podamos contar nuestras experiencias y demostrar que no es algo con lo que se tenga que estar de acuerdo o sea normal, pero más allá de eso demostrarle a las personas que han vivido situaciones similares que no están solas y que no tienen que bajar la mirada y resignarse.

  15. Andrea Letona / 22/02/2018 at 10:16 /Responder

    Un país snob, lleno de iphones, deuda externa, centros comerciales “estilo europeo” con actitudes de tal bajeza, e ignorancia a flor de piel. Un pico, un agarron de manos, los dedos entrelazados… ¿prohibitivo? vrs letras denigrantes hacia las mujeres, machismo y besos heteros que más parecen sexo en vivo en lugares públicos. Lo primero: aberración, lo segundo “pues cada quién” esa ambivalencia es la que tiene a este país hundido. Apoyo a la comunidad LGTB con el corazón, como ser humano, y como guatemalteca. Rara vez me pongo batallas en el pecho, pero esta sí que la lucharía.

  16. Miriam / 23/02/2018 at 11:14 /Responder

    Yo creo que el centro commercial está en su derecho. La realidad es que ser “gay” no es aceptable en la sociedad chapina. Esa es la realidad, y sin duda alguna. Si incluso el autor del artículo se ha mantenido en anonimato. El autor sabe que es un tema controversial, un tabú y algo incorrecto en nuestra sociedad.
    Lo siento autor pero no estoy de acuerdo con muestras de afección en público de parejas gay. Creo que debe de haber tolerancia hacia las personas que tienen una inclinación sexual por el mismo sexo, pero como homosexuales también deben de respetar nuestros valores de familia.

    • Autor / 24/02/2018 at 14:51 /Responder

      Hola, soy el autor del artículo.

      “Yo creo que el centro comercial está en su derecho.” Yo lo sé y lo expresé en el artículo. Nunca dije que no lo estaban, ellos se reservan el derecho de admisión.

      “La realidad es que ser “gay” no es aceptable en la sociedad chapina.” Yo sé que no.

      “Esa es la realidad, y sin duda alguna.” Sí yo sé jajaja.

      “Si incluso el autor del artículo se ha mantenido en anonimato.” ¿Eso que tiene? Yo ya salí del clóset con la gente que me importa. Que me mantenga en el anonimato solo es para evitar ataques personales.

      “El autor sabe que es un tema controversial,” Sí, lo sé.

      “un tabú” “1. m. Condición de las personas, instituciones y cosas a las que no es lícito censurar o mencionar.” Es lícito mencionar a los homosexuales y es lícito ser gay. Al final hago una alusión a que se debe conversar más sobre el tema, leal el final de la nota.

      “y algo incorrecto en nuestra sociedad.” ¿Y? ¿qué tiene que la gente lo mire como incorrecto? La gente también mira incorrecto que una mujer se vista de manera provocativa, pero eso no significa que debamos censurarla o limitar sus derechos.

      “Lo siento autor,” Yo también lo siento.

      “pero no estoy de acuerdo con muestras de afección en público de parejas gay.” Esa es tan solo tu opinión, y yo no estoy de acuerdo que la gente piense como tú. Sin embargo, no busco prohibirlo.

      “Creo que debe de haber tolerancia hacia las personas que tienen una inclinación sexual por el mismo sexo,” Sí, debe haberla.

      “pero como homosexuales también deben de respetar nuestros valores de familia.” ¿Qué valores? Las personas que prohíben celebrar matrimonios gays en Guatemala están violentando los valores de: igualdad, legalidad, fraternidad, familia, estado civil, y muchos más. El argumento de que se deben limitar los derechos de una persona por el mero hecho de que haya costumbres no es válido. Por ejemplo, no es correcto prohibirles a las mujeres manejar solamente porque en los países árabes esa es la costumbre; no es correcto mutilar los genitales de las mujeres en los países africanos solo porque es costumbre; no era correcto subyugar a las personas indígenas solamente porque esa era la costumbre en la Guatemala colonial.

      Debemos buscar desarrollarnos como sociedad hacia una cultura más tolerante como las de Dinamarca, Noruega, Alemania, Suiza, etc. Que nuestra cultura esté atrasada en ese aspecto no significa que las leyes deban estarlo o que se limite la igualdad de las personas.

      El argumento de la costumbre como un indicador de los derechos simplemente falla. No se puede confiar que la misma gente que escogió a Otto Pérez Molina hace unos años dicte las normas sociales y legales que debemos tener, es un ejemplo clarísimo de la falacia ad poplum.

      De todos modos, Miriam, gracias por tu comentario. Saludos.

  17. Alissandry / 24/02/2018 at 00:32 /Responder

    Esto fue un articulo muy emocionante la verdad me gusto que lo hicieras todo desde investigar las reglas hasta publicar este artículo gente conservadora existe en todos lados y yo nunca he ido a cayala pero si me incha hasta los huevos la gente que te dice que esta mal tomarte de la mano de tu novio o besarte con el solo por incomodar eso es una mierda cuando cualquier pareja heterosexual lo hace y para ellos esta bien… Igualdad merece este pais.. Y ahora se que cayala no sera un lugar para que lo visite gracias por todo el post lo disfrute mucho bendiciones ….. Y a los que no lo apoyen jodanse

  18. William Reyes / 24/02/2018 at 07:32 /Responder

    Quizá sea algo difícil, pero si se abocan a la PDH, conjuntamente asesorados por una o unas entidades de la comunidad LGBTQ? Para poder hacer u a denuncia formal ante todos los que puedan, ante DIACO, juzgados, etc, pata que sientan el peso de la ley, muy privado puede ser hecho su “derecho de admisión” pero hay al final discriminación, violan derechos, si se puede que se haga y así es un ejemplo para que cambie la sociedad o iniciar con los centros comerciales que al final existen por el consumo de todos.

  19. Kaitlin / 24/02/2018 at 09:58 /Responder

    Esa es la realidad de Guatemala,y es cierto hay parejas que se muestran mucho más afectuosa que lo que estabas haciendo, por el mirador es el lugar donde más parejas afectuosa hay,haciendo saber ni qué cosas y me obviamente por horas de la noche.

  20. Herb / 25/02/2018 at 11:43 /Responder

    Yo personalmente creo que sí no eres heterosexual como la mayoría de las personas y como debe ser pues estas en tu derecho de tener las preferencias que desees, inclusive de ser pareja de un perro o un oso si gustas pero creer que eso está.bien y que puede pasar frente a familias y los hijos de familias normales en propiedad privada s estás muy equivocado, como dijo Benito Juárez el respeto al derechos ajeno es la paz, estás en tu derecho mientras.estes en tu casa y en propiedad pública siempre y cuando la ley de ese lugar lo permita, y sería bueno que en lugar de pelear por derechos que supones tener, también tomarás en consideración los derechos de las.personas que piensan diferente, al final es convivir en un país con personas diferentes y formas de pensar diferentes, el solo hecho de ponerte como prioridad en todo lugar y todo momento está incorrecto,

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  23. Al / 16/08/2018 at 00:16 /Responder

    Patético. Es patético que la gente en contra de la homosexualidad cree que tiene derecho a vivir en un mundo donde no haya nada de lo que les parezca inmoral. Es aún más patético que le llamen derecho a el deseo de restringir los verdaderos derechos de alguien. Es simplemente estúpido su pensamiento; si tuvieran la capacidad de reflexionar y dejar sus dogmas internalizados por la cultura machista, podrían darse cuenta de la estupidez de sus palabras. No querer que el mundo goce de derechos que alguien cree inmorales es estúpido. Es como que yo piense que es inmoral para los heterosexuales estar juntos y evitara que las personas se mostraran afecto en lugares públicos por respeto a mi creencia. Es estúpido. La otra persona tiene derecho de hacer lo que quiera mientras no se entrometa con los derechos de otro y el derecho de ver un mundo moralmente perfecto no existe. No es argumento que la mayoría lo crea inmoral para poder negarle un derecho a alguien. Me entristece no ser capaz de mostrar algo básico y fundamental de los derechos humanos a alguien. Es como hablar con un nazi de la época de la guerra que no entiende que los judíos también son humanos.

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