By Brújula
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En medio de la discusión, en actitud rotunda,

Crisanta reta al gerente a que beba un vaso de agua,

si de verdad cree que la mina no ha contaminado.

Lo invita a que deje de beber su agua embotellada y a que beba del agua del río.

Un silencio tenso. Muy breve.

El hombre balbucea algo…

Se rehúsa.

Y si la justicia fuese poética, en aquél fulminante gesto habría perdido la batalla.

 

Esta escena mueve hace varios años mi inquietud por explorar claves para argumentar en defensa del derecho a la consulta. Decido investigar identificando “avances y logros” alcanzados sobre este derecho en la esfera de la legalidad, con la idea de sugerir alguna teoría para la solución de casos. Para mirar el problema de cerca, reconstruyo tres historias sobre conflictos socioambientales en América Latina. Tres relatos disímiles entre sí que me dan la posibilidad de abordar, tanto la perspectiva fenomenológica del hecho jurídico, en tanto experiencia vivida, como la estructural de los rasgos y conexiones comunes, para dar un sentido histórico a la realidad. Me embarco en el análisis cruzado entre estas historias y la teoría de la que partí, y descubro dimensiones ocultas para mí de la injusticia.

 

Ese camino me conduce a un registro analítico distinto de aquél en el que inicié: me lleva a entender, más que algún avance de la consulta como estandarte legal, los intentos y luchas de los protagonistas por remontar la adversidad, mediante estrategias y lenguajes de sobrevivencia y resistencia que a veces traspasan las fronteras de la legalidad y se mueven más bien en las franjas de los grises “alegales” o directamente en territorios “ilegales”. De ese giro profundo y no planificado, brota cualquier energía teórica que puedan contener mis líneas. Entiendo así que no falta una “teoría para la solución de casos”, porque las salidas están propuestas en la propia arena de los conflictos, y no solamente por los jueces, los legisladores o los asesores jurídicos.

 

La investigación debate críticamente la consulta previa, libre e informada como derecho humano, sus posibilidades y límites, y la importancia de debatir, tanto la necesidad de su exigencia, como la posibilidad de su rechazo cuando se constituye en una trampa. Desde una perspectiva contrahegemónica, el derecho debe ser útil para explorar la ruta en cada caso, incorporando la mirada de los sujetos de derechos, más allá de la perspectiva legal que incorpora la exclusiva mirada de operadores de justicia y asesores jurídicos.

 

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