By Brújula
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Ana Eugenia Paredes Marín

Las ciudades guatemaltecas se han caracterizado por su mala planificación urbanística y en las mismas, se ha priorizando los avances de espacio comerciales, industriales y habitacionales, sin contemplar o priorizar la necesidad de conservar espacios verdes y/o recreativos para el respiro, descanso, disfrute y aprendizaje de las personas que las habitan. Esta condición administrativa, histórica y habitual, según Palma Urrutia (2009), ha generado un cúmulo de problemas en términos de seguridad, salubridad, vivienda y equipamiento para los habitantes de la Ciudad de Guatemala y de los municipios conurbanos.

El rápido crecimiento urbano en Guatemala (3.4%) y el número significativo de aglomeraciones detectado por el Banco Mundial (2016), no ha conllevado regulaciones más estrictas para promover que constructoras de viviendas o edificaciones, resguarden espacios verdes. Según Silvia García, sub directora de Urbanística, la normativa para garantizarles en Ciudad de Guatemala es mínima y débil. Siguiendo a la misma funcionaria, se destaca la existencia de dos instrumentos que deberían reglamentar esta necesidad: El primer se encuentra en el Reglamento de Construcción que data de 1975 y el segundo, es el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) aprobado en octubre de 2008. En ambos, solamente se menciona la necesidad de establecer áreas permeables (área total de predios) para regresar agua al manto friático. Sin embargo, la obligatoriedad para garantizarles es nula, ni siquiera en las zonas con mayor concentración poblacional (g5).

A esto se suma la ausencia de políticas públicas para creación y cuidado de espacios públicos que no sean emblemáticos o parte del patrimonio nacional. Según ONU-Habitat (2015), esto representa problemas a nivel global y especialmente en países en desarrollo; la inexistencia de mecanismos para crear, proteger y mantenerles de forma adecuada, ha conllevado al abandono y pauperización de los lugares necesarios para la recreación y convivencia en las ciudades.

En Guatemala, se reconocen dos procesos municipales enfocados para este fin: En Quetzaltenango, se ha propuesto la creación de una política de promoción de la cultura que incluye espacios emblemáticos, pero la misma no ha sido aprobada por el Concejo Municipal. Y a nivel de la Ciudad Capital existe la oficina URBANISTICA, que plantea la recuperación del espacio público emblemático y concentra su trabajo, en el resguardo y revitalización de lugares históricos y culturales. Esto indica que solamente existe una política pública formalmente instituida, para la promoción y rescate de los espacios públicos en todo el país.

Ante la dinámicas de abandono y pauperización de los lugares públicos, la organización a escala micro resulta ser importante, dado que desde el barrio o desde un espacio social constituido por personas interesadas en dar vida o crear un lugar emblemático, los procesos organizativos parecen estar tejiendo algún grado de gestión comunitaria. Esto puede conllevar apego a lugares emblemáticos a nivel personal o de barrio y la re configuración de la lógica dominante creada alrededor de los lugares y espacios en las ciudades.

Por lo tanto, abordar la creación y rescate de espacios públicos resulta importante, dado que permite situar en un hecho concreto, las actuales articulaciones sociales y la producción espacial en las ciudades. Este enfoque permitiría conocer los diversos mecanismos que los pobladores de barrios, vecindades u organizaciones de voluntarios implementan para circular, vivir y compartir, así también para la apropiación de los lugares públicos cercanos a sus espacios habitacionales.

Un proceso interesante y que encaja con lo anteriormente descrito, es el ocurrido en La Morera, un fragmento del histórico barrio La Parroquia, ubicado en la zona uno de la ciudad capital y en las inmediaciones de la línea del ferrocarril. Tanto la municipalidad como los vecinos, hasta 2004, consideraban este espacio descuidado y peligroso, pero gracias a las acciones comunitarias, hoy pueden gozar de polideportivos y áreas verdes adornadas con murales; antes de 2004 estos espacios eran basureros clandestinos. Esto, ha promovido la cohesión y la reactivación de procesos organizativos y también, ha posibilitado la re vitalización y re significación de un barrio que se concebía como abandonado.

 

Bibliografía:

Banco Mundial (2016) Estudio de la Urbanización en Centroamérica Oportunidades de una Centroamérica urbana. Report No: 106268, junio.

Palma Urrutia, Humberto (2009). Expresiones territoriales de la precariedad en Guatemala. Guatemala, Centro de Estudios Urbanos y Regionales. Universidad de San Carlos de Guatemala.

United Nations-HABITAT (2015) Global Public Space Toolkit: From Global Principles to Local Policies and Practice.

Entrevista con Silvia García Vettorazzi, Subdirectora URBANÍSTICA. 19 de marzo 2018.

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