By Brújula
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Claudia Reynosa/ Colaboración/

En la Universidad Rafael Landivar ha surgido una comunidad de gatos que ahora son parte del ecosistema del lugar.  Dentro de todos ellos, hay uno que es el más querido y especial de todos, el cual es conocido como: “Güicho”.   Este es un gato de gran tamaño, robusto, de color negro y grandes ojos verdes.  Los trabajadores del área de mantenimiento de la universidad se han dado a la tarea de cuidar de todos los gatos del lugar, sobre todo el Sr. Cupertino, quién  los alimenta todos los días.

Según cuenta la leyenda, Güicho no nació en el lugar, si no que llegó a la universidad en busca de comida y de un lugar donde protegerse.  Gracias a los cuidados del sr. Cupertino, Güicho encontró en la universidad el lugar perfecto para vivir.  Él siempre anda rondando cerca del  área de cafetería en busca de una caricia, de comida, o de unas palmaditas en la cabeza.  El problema de Güicho es que le encanta ser el gato líder del campus. Todos los días lo vemos lastimado de sus orejas, cola, patas, y otras partes del cuerpo.  Unos dicen que pelea con otros gatos por mantener su poder, otros dicen, que pelea con tacuazines que quieren entrar por los barrancos, o que se lastima en los alambres que circundan en el lugar.

De pelea en pelea, un día, vi que Güicho tenía su pata derecha delantera muy lastimada, con una herida que parecía una mordida de un animal,  la cual le sangraba y tenía expuesta a cualquier infección.  Diariamente, veía como los alumnos lo alimentaban, los trabajadores de GO GREEN siempre le daban su bufete de pollo desmenuzado, y entre mimos y comida pasaba el día pero nadie se daba cuenta de la gravedad de su pata.

Así lo vi por meses y su herida iba empeorando.

El día 25 de mayo entré a la universidad y lo primero que encontré  fue a Güicho echado en una de las macetas que se encuentran en la entrada del Edificio M.  Cuando vi su herida, ésta estaba más grande que casi la mitad de su pata estaba expuesta y se podía ver la carne al rojo vivo.  Apenas podía caminar.  Me dolió verlo así y temía que su pata se gangrenara; por lo que,  con la ayuda de unos alumnos conseguí meterlo en una caja y lo llevé junto con un compañero a la primera clínica que encontramos.  Pensé que le iban a suturar la pata, poner analgésicos y un antibiótico y lo iba a regresar a su hábitat de nuevo.

Sin embargo, no fue así.  La herida era tan grande que Güicho necesitaba estar hospitalizado para que le cuidaran y le limpiaran diariamente.  Por lo que fue trasladado a una clínica veterinaria en San Cristóbal.  Estando ahí, su herida se abrió de nuevo, por lo que se le realizó una segunda cirugía.  Además, se le castró para evitar que siguiera peleándose con otros animales cuando regresara a la universidad. Al final, la cuenta de la veterinaria fue onerosa, por lo que era difícil pagarla.  Un compañero hizo una alcancía con la forma de Güicho para la recaudación del dinero y nuestros amigos de GO GREEN nos ayudaron con la causa. Con el apoyo de alumnos, docentes, personal administrativo, entre otros, se logró recaudar lo necesario para poder saldar la deuda de nuestro amigo felino.

                Ha pasado un mes exacto desde que Güicho fue operado. 

Algunos puntos no sanaron adecuadamente por lo que tuvo una tercera cirugía.  Sin embargo, es poco lo que falta para que esté recuperado totalmente.  Lo increíble de esta historia es que toda la comunidad landivariana se unió en un solo sentimiento para ayudar con el tratamiento de Güicho.  Esto nos recuerda que los animales son seres vivos que requieren de cuidados para estar saludables más allá de ser alimentados diariamente.  Algunos pueden ser nuestras mascotas fieles y estar a nuestro lado siempre, pero otros también son parte de nuestro entorno, por lo cual  debemos ser responsables de ellos también, teniendo una constante observación para que todo animal cercano a nosotros se encuentre sano y con los cuidados necesarios.

Con esta nota quiero agradecer a cada uno de ustedes que, con su donativo, hicieron posible este milagro de amor, a los trabajadores de GO GREEN por su cariño a Güicho, a Manuel Chin por el diseño de tan hermosa alcancía  y al Lic. Andrés Calderón  por su apoyo y ayuda en todo momento.

 

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