By Lizy Pérez
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Me pregunto cómo se están formando los niños y niñas de ahora para poder enfrentar los retos del futuro, especialmente cómo se están educando, y con qué valores están siendo formados.

El movimiento feminista ha ido en crecimiento a través de los años, y cada vez más personas toman conciencia de las desigualdades entre hombres y mujeres, un ejemplo es la campaña #NiUnaMenos en varios países latinoamericanos y el movimiento #Metoo, las miles de denuncias por acoso laboral y escándalos por actitudes sexistas, así como el auge de debate sobre el tema. Y por eso mi pregunta es: ¿cómo se están formando los niños y niñas respecto al tema?

Un día me detuve en una tienda de juguetes; en el mostrador había un libro sobre los cuentos de las famosas princesas como: Bella, Aurora, Blanca Nieves, entre otras. Por curiosidad me puse a revisarlo, y sin sorprenderme en la mayoría de estos cuentos, me percaté que los príncipes eran los héroes de la historia. Qué tal si cambiamos la historia y en lugar de una princesa fuese una guerrera ó “Había una princesa que fue heroína”.

Uno de mis libros favoritos del año fue “Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes” de Elena Favilli y Francesca Cavallo (con objetivo de reflexión y no promoción). El libro cuenta la vida de 100 mujeres que han impactado en la historia; algunas fueron invisibilizadas por su condición de género pero llegaron a triunfar, y ahora son la luz para aquellas que están forjando sus sueños. Leer el ejemplo de mujeres inspiradoras, que se atrevieron a romper el techo de cristal y destacaron a pesar de las circunstancias, es un buen ejemplo para la generación que está en crecimiento.

Leer cuentos de mujeres que cambiaron al mundo, en lugar de cuentos de hadas y princesas rescatadas por príncipes encantadores, ya es un acto de rebeldía. A veces la rebeldía puede ser una necesidad. Es decir, una rebeldía hacia el sistema opresor patriarcal, una rebeldía a los estereotipos de género, una rebeldía a la desigualdad salarial, y que eso se refleje en cambios en el sistema.

Nosotras debemos recordar que aunque existan estereotipos y altos parámetros de “belleza”, la verdadera grandeza está en el interior. Una belleza que siempre brilla es la del corazón y la verdadera grandeza depende de las acciones positivas con las que podemos impactar el mundo, lo que realmente importa es nuestra capacidad y nuestro interior.

Esta lucha no se acaba; continua. Aún nos queda camino por delante. Una vez una amiga me dijo; “Yo estoy luchando por vos”.  Y cuando lo pienso recuerdo a todas aquellas mujeres que en el pasado tuvieron la visión de un mundo con igualdad de privilegios para todos, que sin su esfuerzo el mundo no sería igual para mí, para vos, para nosotras.

Por eso hoy es nuestro deber seguir luchando por las generaciones venideras, por nuestras hermanas, primas, sobrinas, amigas, por todas aquellas que están y para que las que vienen puedan encontrarse en lugar más libre.

Y no sólo para nosotras, para los chicos también. Porque el feminismo busca la reivindicación de la mujeres y no es lo opuesto al machismo, es una búsqueda de igualdad entre hombres y mujeres. Por eso es necesario que también ellos se unan a nosotras, porque al final nos beneficia a todos y a todas. La generación que crece debe saber que todos debemos tener los mismo derechos y oportunidades sin importar raza, género, religión o estatus social.

Como mencionó en su poderoso discurso Oprah Winfrey durante la ceremonia de los Globos de Oro 2018:

“Así que para todas las niñas que nos están viendo, ahora, un nuevo día está en el horizonte. Y cuando ese día finalmente llegue, será gracias a todas esas mujeres magníficas, muchas de las cuales están en esta sala esta noche, y muchos hombres bastante fenomenales, que habrán luchado duro para convertirse en los líderes que nos llevarán al tiempo en el que ya nadie más tenga que decir #YoTambién”.

Yo también agradezco a quienes vivieron antes que yo, a las que lucharon por los derechos que ahora tengo; que ahora tenemos. Sé que falta mucho camino por recorrer, muchos peldaños más por subir, pero tengo la esperanza de que la generación de ahora pueda formarse con un pensamiento más crítico de la realidad, más equitativo, con actitudes de tolerancia y que puedan darse cuenta que a pesar de nuestras diferencias al final todos tenemos la capacidad de hacer nuestros sueños realidad, independientemente de quiénes o cómo seamos; porque esas diferencias solo nos hacen únicos.

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Pensando en el cielo con los pies en la tierra de la eterna primavera.

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