By Daysi Caal
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Hace unos días tuve en un encuentro conmigo misma, donde me enfrentaba con mis emociones, e ideales. Pensaba en todo los sucesos de los últimos días, en relación con la marcha del día de la mujer, y en cómo enfrentarme a ese monstruo social.

Algunos amigos me dicen que sueño en muchas románticas utopías. Pero en un país desigual, racista, excluyente y polarizada, es válido cuestionarnos:¿es justo soñar en un país en donde la democracia es disfrazada de ir a votar a las urnas?, ¿en dónde para llegar al poder,  se debe tener pisto?, ¿en qué si muere alguien es común, pero si vemos una burla a una procesión es malo?, ¿en una sociedad que se indigna, pero calla?

En consecuencia, con todo ese torbellino de pensamientos y cuestionamientos; nos vemos reflejados en una sociedad que desconoce los posibles efectos de su propio empobrecimiento mental. Creemos en lo moral y lo ético pero sin que esto se traduzca en criterios políticos, objetivos y congruentes. Por eso, sobredimensionamos  lo que un grupito hace y lo convertimos en ejercicios de doble moral.

Me da la impresión de que estamos haciendo un diagnóstico equivocado de la situación, como si el origen de nuestros males fuera solamente un desfile.

Mucho se ha dicho de la ofensa a católicos indignados; pero ¿será acaso que hemos actuado como buenos cristianos?

No se trata de ver de qué lado estar. Sino de evaluar nuestras acciones debido a que estamos en una sociedad plasmada de estereotipos, y en esencia uno debe saber “discernir” para no hacer -cosas malas que parecen buenas- tomando en cuenta el valor de la tolerancia.

Este último lo aprendí en el “encuentro conmigo misma” ya que no basta con ser precursores de doctrinas moralistas, sino de ser objetivos, siendo libres. Y no hablo de aquella libertad, que indica hacer lo que nos de la gana, sino hablo de de esa libertad que indica Michael Foucault: “la libertad es la condición de la ética; pero la ética es la forma reflexiva que adopta la libertad”

Y porque la moral de algunos se vio afectada, debemos de ser reflexivos a través del discernimiento. Pero ¿cómo hacerlo? Aquí algunas pautas para discernir y hacer que nuestras acciones sean para el bien común:

1. Qué nos lance a las obras de justicia
2. Qué nos haga ser misericordiosos, tolerantes y nos conduzca a la paz
3. Qué nos de la confianza para creer que a pesar de obstáculos seguiremos al pie de lo que venga
4. Qué nos haga amarnos, querernos, y enfatizce a la fraternidad reconociendo la existencia de los otros.

Por lo anterior, sabremos que no debemos dejarnos llevar por oleadas de malos comentarios y acciones; pues en un país como Guatemala, en la que mantenemos una crisis social debemos de fomentar la esperanza.
Ya que si queremos demostrar que somos valientes, debemos trabajar en mejorar el mundo en lugar de destruirlo. Amar en lugar de odiar, ser moralistas pero del lado ético de nuestro actuar. Esto en vísperas de Cuaresma…

About the Author

Soy mujer maya-poqomchi', amante del café, vinos, chocolates y libros.
Sueño con una Guate diferente, pero creo que eso depende de la conciencia social de cada uno de nosotros. Soy decidida y día a día lucho por eliminar barreras por doquier; docente, universitaria, hija, esposa, madre, amiga y sobretodo Homo Sapiens. Soy pro LGBT y feminista sin descartar que la dualidad parte desde mis cosmovisiones.

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