By Auxiliares de Investigación
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Daniela Márquez/ Auxiliar del Instituto de Investigación y Proyección Sobre el Ambiente Natural (IARNA)

 

Desde que entré al Programa de Alumnos Auxiliares de Investigación me he topado con un sinfín de retos que me han ido formando poco a poco en el ámbito profesional, pero que me han marcado a nivel personal.

Cuando entré al programa me aterraba pasar todo el día sentada frente a una computadora investigando, principalmente porque tenía una idea diferente, incluso me atrevería a decir errónea, de lo importante que se torna la investigación en el ámbito profesional y porqué no decirlo, también en el personal. Una investigación para mí significaba eso, estar frente a la computadora, leer una gran cantidad de artículos o documentos, tratar de entenderlos y resumirlos, y plasmarlos en otro documento igual de extenso. Y la única recompensa de esto eran unos cuantos puntos y posiblemente de las diez páginas de investigación, solamente me quedaba una síntesis en un pequeño párrafo de aprendizaje de la dichosa investigación que yo misma había realizado. Porque prácticamente a eso estamos acostumbrados la mayoría de estudiantes.

Sin embargo, estando en el Instituto, tuve que asumir la responsabilidad que de la investigación que yo realizaría dependían otras personas.

De mi investigación dependían los investigadores pero también dependía un territorio que para mí era desconocido. Además, comprendí que la investigación es también ir al lugar de los hechos y atrapar esas fuentes que no se encuentran en la web.

He de decir que me fue asignado investigar sobre el  territorio un aspecto que no considero mi fuerte: la economía. Conforme fui avanzando en la investigación fui aprendiendo y entendiendo gran cantidad de términos y aspectos sobre ello, pero sobretodo fui comprendiendo cómo se comporta el famoso sistema integral del que tanto me han hablado en la universidad, el cual involucra economía, sociedad, medio ambiente y el sector institucional, como un todo.

La pobreza que resaltan los datos nacionales sobre ese territorio no era una pobreza únicamente por falta de empleo, era una pobreza producida principalmente por la degradación ambiental. ¡Bingo! Ahí fue cuando lo que estaba investigando logró atrapar por completo mi interés que recién estaba creándose.

A lo largo de los cuatro años en la universidad he escuchado de mis catedráticos de ese sistema integral, pero había quedado ahí, en la teoría. Pero después de realizar mi investigación, de escuchar a la gente expresando lo valioso que son para ellos sus recursos naturales y de haber estado parada ahí a la par de ese río atascado de basura, ese sistema integral dejó la teoría y se hizo práctica, para luego cuestionarme: si ellos están conscientes de lo valioso que son sus recursos, ¿por qué los tienen así de degradados, principalmente el río que es fuente de vida para muchos?

Y caí en cuenta que no eran ellos los únicos responsables, somos muchos los responsables de esto, no solo en ese territorio, sino que también a nivel nacional.

Nuestro problema como sociedad es la indiferencia. Ese territorio que les menciono es un territorio que está tan cerca de la ciudad capital, a 1 hora aproximadamente, pero en condiciones de vida está tan lejos de parecerse a ella.

 

Pero, ¿qué podía hacer yo en mi calidad de joven estudiante? Me sentía impotente

 

Hace unos días, en el marco del fallecimiento de Monseñor Oscar Julio Vian, escuché su mensaje a los jóvenes y él claramente decía: “Son ustedes los jóvenes los que tienen que cambiar el mundo, más que todo, tienen que cambiar Guatemala…traten de darse a los demás. Ayuden a los demás, piensen en los demás, Guatemala necesita gente nueva. Hay que ver la pobreza en que vive la gente, el abandono por parte del gobierno y por parte nuestra que no hacemos nada por ellos. Ánimo muchachos, denle sentido a su vida….”

Ahora sé que lo que estoy haciendo a través del programa de alumnos auxiliares es eso: darle un sentido a mi carrera y a mi vida, buscando ayudar a los demás a través de lo que hago. Explotando todas esas capacidades que poseo ahora que soy joven, dándome la oportunidad de enfrentar todo aquello que me causa cierto temor, para que dentro de algunos años esta experiencia como estudiante me será útil también como profesional y aportar mis conocimientos hacia esa sociedad que tanto lo necesita.

Estoy segura que no seré la única alumna/o auxiliar de investigación que comparte este sentimiento, ya que en cualquiera de los institutos donde estemos, la intención es la misma: hacer al estudiante partícipe de su realidad.

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