By Hábitat para la Humanidad Guatemala
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Iván Palma / Hábitat para la Humanidad

A medida que el mundo continúa urbanizándose, las ciudades crecerán con rapidez y el número de personas que necesitan una vivienda adecuada, aumentará cada vez más. Nos movemos del campo hacia las ciudades o centros urbanos para innovar, para desarrollarnos e intercambiar productos de manera eficiente, nos mudamos sin preguntar o esperar a que estén listas para recibirnos, esto hace indispensable contar con una agenda que defina las acciones de los países para su crecimiento y desarrollo sostenible.

El pasado 20 de octubre finalizó la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre vivienda y desarrollo urbano sostenible (Hábitat III). El propósito de la conferencia fue debatir sobre las oportunidades y desafíos de la urbanización y reforzar el compromiso global para definir una “nueva agenda urbana” para los próximos 20 años.

En Guatemala, recientemente fue presentada la nueva Agenda Urbana GT. Un plan elaborado por el Programa Nacional de Competitividad (PRONACOM) del Ministerio de Economía, Instituto de Fomento Municipal (INFOM), Secretaría General de Planificación Económica (SEGEPLAN) y el Comisionado Presidencial de Desarrollo Urbano, Competitividad Local e Infraestructura Crítica y Enrique Godoy como una hoja de ruta para diseñar ciudades, barrios, casas y territorios en general de manera sostenible y resiliente en Guatemala.

Diseñada bajo los lineamientos de crecimiento económico y desarrollo social incluidos en la Política Económica 2016 – 2021 y el desarrollo social y económico de las ciudades intermedias identificadas en el Plan Katún 2032, donde están incluidas Quetzaltenango y Cobán por mencionar algunas.

Políticas y planes de desarrollo excelentes en términos de su forma. Sin embargo, parecieran ser nuevamente una bonita fachada sin oportunidad de afectar la realidad hacia la cual están supuestamente dirigidas y el simple hecho de su formulación, no garantiza que lo que propone llegue a materializarse como tal. Después de casi 100 años de aquellos terremotos de 1917-18 cuando el 60% de la Ciudad de Guatemala fue destruida, parecía ser el momento idóneo para establecer una Política Nacional de Vivienda, pero la carencia de seriedad en estos temas está condenando desde los años 20 a millones de personas a vivir en cinturones de pobreza.

La carencia de vivienda en nuestro país, es una problemática antigua y bien conocida. Sin embargo aún seguimos confiando en las viejas estrategias que evidentemente no han funcionado.

Como en los años 30, cuando el Gobierno del General Lázaro Chacón donó las primeras lotificaciones en los barrios de “El Gallito” y “La Palmita”, hoy el Fondo para la Vivienda (FOPAVI), continúa entregando terrenos a familias que emigran del interior del país y ofreciendo subsidios para la compra de terrenos urbanizados que están dejando la misma huella que en aquel entonces: hacinamiento en viviendas que no ofrecen a sus habitantes las condiciones mínimas para vivir en ellas.

La historia nos habla de varios intentos del Estado por manejar esta creciente necesidad de vivienda. De ellos, podemos mencionar al Instituto Cooperativo Interamericano de la Vivienda (ICIV), que de 1956 a 1960 construyó más de 4,000 viviendas y se urbanizaron varias colonias en la zona 7 como la Colonia Centroamérica y Proyectos 4-4, 4-10 y 4-3 en la zona 6.

5 años más tarde, el Estado dio paso a la creación del Instituto para el Fomento de Hipotecas Aseguradas FHA, única institución estatal que sobrevive hasta la fecha de esos primeros intentos por regular la vivienda en nuestro país. En sus inicios motivó la creación de las colonias Utatlán, Ciudad de Plata, Molino de las Flores, Lomas del Pedregal y las Granai Towson. Desde el año 1961 el FHA, ha colaborado con la construcción de más de 80 viviendas, pero cada vez más se alejan del sector de la población para el cual fue creado el instituto. Poco a poco, viviendas más lujosas y exclusivas llenan su catálogo de soluciones para ofrecer a los sectores con mayores ingresos económicos en el país. Solo en 2015, el FHA aprobó 20 proyectos de viviendas a los cuales sólo el 8% del país pueden acceder de acuerdo a sus ingresos como núcleo familiar.

La zona 18 en la Ciudad Capital, es el área donde actualmente se concentra la mayoría de los asentamientos precarios de la zona urbana en donde por cada colonia residencial que se ofrece en venta por el Instituto FHA, hay 10 asentamientos y con suerte un 5% de estas familias podrán mudarse a una de estas viviendas.

No hace falta mucho análisis para entender que nuestras aparentes soluciones para vivienda social, son las que cada vez más motivan el hacinamiento y el crecimiento de los asentamientos.

La Municipalidad de Guatemala, cuenta con el más moderno Plan de Ordenamiento Territorial del país y en donde podríamos pensar se encuentra la solución a estos problemas de vivienda. Se puede observar, al menos, en papel como será la ciudad del futuro; hacia donde crecerá y como nos trasladaremos de un sitio a otro. Ya no existen los asentamientos precarios en esta “ciudad ordenada”, pero no porque los reasentamos en otros sitios, sino porque no fueron incluidos en la mapa. La razón más obvia podría ser que no generan impuestos para la comuna capitalina.

Hasta ahora, lo que hemos hecho por la vivienda de interés social, es olvidarla. Sí existe a precios accesibles pero están en el kilómetro 38 hacia ninguna parte y la movilidad hacia los centros de trabajo, toma entre 3 a 4 horas por día. No podemos seguir fingiendo que hacemos algo, no es cuestión solo de las autoridades, sino del comercio en general. Nos hemos olvidado de aquellos que ya viven en pobreza y aún así, no somos capaces de frenar el crecimiento de las áreas marginadas. Según el Viceministro de Vivienda, Carlos Barillas, debemos generar cien mil unidades de viviendas nuevas en los próximos cuatro años para atender el creciente mercado, siendo positivos podremos ofrecer soluciones para la nueva demanda pero nos obligará a dejar de lado la necesidad existente.

Planificar sin tomar en cuenta a todos los ciudadanos y sus necesidades, seguirá condenando a miles de personas a vivir en cinturones de pobreza. Realmente, no sé si necesitamos una nueva agenda urbana o simplemente la voluntad de quienes siempre han estado involucrados. Si hoy hacemos algo, nuestros hijos nos lo agradecerán pero nuestra indiferencia, la historia la condenará.

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“Dicen que los lugares conservan por lo menos cierta huella de las personas que los han habitado.”

Patrick Modiano

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Imagen: Ivan Castro

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Hábitat para la Humanidad Guatemala es una organización sin fines de lucro, la cual facilita el acceso a la vivienda a las familias guatemaltecas.
Construimos viviendas nuevas y realizamos mejoras, brindamos filtros de agua, estufas mejoradas y letrinas.

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