By Daniel Monroy
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Zigmunt Bauman fue un destacado sociólogo y filósofo, cuyo aporte teórico denominado como modernidad líquida abrió un nuevo camino para estudiar cómo ha evolucionado la sociedad en las últimas décadas. La sociedad moderna se caracteriza por la falta de interés en el bienestar colectivo, la carencia de objetivos a lograr como colectivo social y el consumo como factor determinante de la identidad humana. Es por ello que se utiliza el término “líquido”, ya que la sociedad en los siglos pasados, era un todo integrado, con solidez, motivada por fines comunes y un deseo tenaz por salir adelante. Con el pasar del tiempo, ese espíritu y esa energía se fueron desvaneciendo y la sociedad se disolvió; es decir, se volvió líquida.

La liquidez, por esencia, al descomponer un todo en partes, crea cuerpos individuales y precisamente esa es la característica de la sociedad actual: el individualismo.

Es común ver que las personas se enfocan en alcanzar sus objetivos a expensas de los demás. Prevalece el interés individual y el interés colectivo es una ficción. Un ejemplo claro es la corrupción en las diferentes instancias del Estado. Las personas buscan poder político y no les importa violar las leyes y las normas morales para cumplir su objetivo. Su fin justifica sus medios.

Por otro lado, también está el consumo desenfrenado. Las personas basan su identidad en lo que poseen en concepto de bienes materiales y no en lo que reside adentro de ellos. La felicidad está determinada por el consumo. La vida es una carrera acumulativa, donde el que más tiene, más vale. Esto nos lleva a segmentar a las personas, a crear estereotipos y a formar identidades falsas de nosotros mismos.

Como jóvenes debemos estar conscientes de que valemos por lo que somos.

No hay bien material que va a validarnos como personas. Al igual que no debemos someternos a las presiones o a los estereotipos sociales para poder encontrar un camino dentro de la vida. Poco a poco, podemos empezar a hacer la diferencia desde nuestros pequeños espacios de convivencia y quizás, algún día, podremos ser una sociedad sólida donde las personas cumplen sus metas personales sin afectar a los demás.

La convivencia social dejará de ser percibida como un juego de suma cero. La liquidez será un tema del pasado.

Estoy seguro que lo lograremos.

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Estudiante en el día y músico por la noche. Amante de las buenas historias y las buenas conversaciones. Escribo para escaparme del bullicio del día a día.

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