By Alanon
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Vine a Al-Anon la primera y la segunda vez para que mi esposo alcanzara la sobriedad, pero en cuanto dejaba de beber yo dejaba de asistir. Al final pensaba “con uno que asistiera a su programa era suficiente”. La tercera vez que vine a Al-Anon, fue para salvarme de mí misma.  Mi enfermedad también había avanzado.

Estaba al borde de un colapso nervioso y sabía que ya no podía continuar viviendo de  la misma manera en que frecuentemente lo hacía.  Un miembro se ofreció a ser mi Madrina  (Madrina en Al-Anon es la persona que lleva un poco más de tiempo en el programa y que puede ayudarnos a seguirlo de una mejor manera, ambas personas Madrina como Ahijada  se benefician y obtienen un crecimiento espiritual a través de su compartimiento) escuchó mis historias de dolor, ira y resentimiento. Mi Madrina me pidió que eliminara las palabras “si, pero” y ¿qué tal si? de mi vocabulario, que fuera obediente en la práctica del mismo y que sólo de esa manera vería resultados en mi persona.

Mi complejo de inferioridad surgió cuando era una niña que crecía en un hogar con principios religiosos estrictos donde no se bebía.

No supe hasta muchos años después de llegar al programa que mi padre provenía de un hogar alcohólico donde se maltrataba mucho a los niños.  Mi madre fue abandonada por sus padres cuando era niña ya que mis abuelos decidieron que era más importante ser misioneros en una tierra extraña y la dejaron con gente desconocida.  Esto me explicó mucho el comportamiento de ambos, conocer su historia me hizo comprender el por qué de sus actitudes hacía mí. Esto sólo lo logré cuando ingresé al programa de Al-Anon, puede ver tan claro ya que antes me había concentrado en que era la  víctima de ellos y del mal que me habían ocasionado.  Hoy sé que me lastimaron porque ellos también fueron maltratados y olvidados por sus padres y entonces ellos hicieron conmigo lo que habían aprendido de sus padres. Si hubiesen sabido hacer otra cosa, probablemente la hubieran hecho.

Quiero contar que mi esposo participó activamente en A.A. durante unos años. La vida mejoró pero surgieron muchos problemas cuando nuestros cuatro  hijos crecieron y se volvieron adictos a las drogas, a las malas relaciones y al alcohol. Ambos nos esforzamos cuando nuestros hijos nos necesitaron. Pero las constantes crisis con ellos hicieron que  desviáramos la atención de nuestra relación. A medida que las crisis se convertían en incidentes, me di cuenta de que nadie me ayudaba  en mi recuperación de las crisis en casa.

Mi esposo ya no asistía a reuniones de A.A.  Al principio no lo noté, pero habíamos dejado de hablar el mismo idioma.

La distancia entre nosotros fue mayor. Yo vivía con alguien que ya no bebía pero tampoco se recuperaba. A pesar de que no beber, su carácter había desmejorado notablemente, sus maltratos verbales, su indiferencia, y su abandono hacia nuestra relación hizo que el dolor se incrementara.

No podía abandonar el matrimonio con odio, ira y resentimiento. Tenía que aceptar mi pasado y luego soltar las riendas del mismo completamente. Tenía que quererme a mí misma y creer que no me merecía que me maltrataran emocionalmente. Tenía que hacerle frente a mí peor miedo: el miedo de estar sola en mis años de vejez.

El dolor me impulsó a buscar ayuda externa. Me pregunté: “¿por qué yo?” y yo misma me respondí que necesitaba la recuperación. Esta sería la tercera vez que me acercaría a buscar ayuda en los Grupos de Al-Anon, pero esta vez estaba dispuesta y sabía que lo lograría.

El daño causado por el maltrato en mi niñez comenzó a cicatrizar.  No fue nada agradable encarar el dolor que sentía por la perdida de ese matrimonio de ensueño que creía que tenía. Eso me llevó tiempo.

El Dios de mi entendimiento no me pone a prueba, ni hace que sucedan cosas malas. Mi Poder Superior es bondadoso y afectuoso, y está siempre de mi lado. Camina junto a mí a lo largo de cada día, hasta cuando me olvido de comunicarme con Él a través de la oración o el lenguaje que yo decida tomar para hacer contacto consciente con Él.  Algunas veces mi Poder Superior hace lo que yo no puedo hacer por mi propia cuenta.

About the Author

Somos una hermandad formada por parientes y amigos de alcohólicos, que sentimos que nuestras vidas han sido afectadas por la forma de beber del o de los alcohólicos, que comparten experiencia, fortaleza y esperanza.
En Al-Anon perseguimos un único propósito ayudar a los familiares y amigos de los alcohólicos.
Información a los teléfonos: 2251-8949 y 2253-9637 ó alanondeguatemal@gmail.com

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4 Comments
 
  1. Alu / 26/10/2018 at 16:56 /Responder

    Qué buen artículo! Hay que buscar este tipo de ayuda.

  2. Esther / 26/10/2018 at 17:17 /Responder

    Gracias por compartir experiencia fortaleza y esperanza por esté medio.
    Soy una más beneficiada de esté programa.

    Saludos y felices 24 horas de sobríedad emocional.

  3. Dalila / 26/10/2018 at 18:36 /Responder

    Maravilloso artículo, muchas gracias! En esta hermandad he recibido la luz y sabiduría que mi vida necesitaba.

  4. Loismora / 27/10/2018 at 18:16 /Responder

    Gracias por tan bella historia, hoy más que nunca necesito este maravilloso programa! Bendiciones.

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