By Lizza Flores
Posted: Updated:
0 Comments

Las etapas duras de la vida a veces se sienten eternas. Creemos que nunca llegará el momento en el que terminen o que nunca llegará un momento en el que en lugar de hacernos infelices o tristes, nos hará sentir la mayor felicidad que es tan ansiada.

Una de las interrogantes que pueden surgir al respecto es, ¿los momentos felices nos aportan algo para formar y/o fortalecer nuestra esencia? La esencia suena más a una fragancia, debido a que es constantemente utilizadas para la promoción de un aroma, pero nosotros contamos con una esencia diferente, al contrario de un perfume, no es una característica de ser humano relacionada con el sentido del olfato, esta va en relación con lo que somos.

A pesar de que nuestra esencia nos define como personas, también somos capaces de distorsionarla para proyectar algunos rasgos de manera distinta y así, adentrarse en otro grupo de amigos, con la familia e incluso, puede llegar a engañarnos a nosotros mismos.

La formación de esta esencia inicia desde el momento en el que se toma conciencia, no solo del entorno en donde se desenvuelven si no que también, por las personas que nos rodean. Aquí no es valida la frase: “el que anda entre la miel, más de algo se le pega”. Con una conciencia despierta, nadie adquiere costumbres que no quiere, ni nadie es quien no quiere ser a menos que haya tomado esa decisión.

Cada momento vivido forma una pequeña parte de esta esencia. Todos son parte de nosotros y mientras más tamaño e impacto tenga para la persona, más toma parte de ella.

Estos momentos son pasajeros, toman un tiempo que puede ser relativo dependiendo de la perspectiva y del sentimiento que evoque en la persona. Un momento triste puede sentirse eterno y un momento feliz puede añorarse demasiado por la misma sensación de plenitud que puede provocar.

Nuevamente pueden aparecer las frases de “la felicidad es el sueño ideal” y “la tristeza es el enemigo de la sociedad”. Estas falacias instaladas en un individuo puede ser un paso para la frustración o sentimiento de fracaso que llega a ser un aspecto fundamental de la autodestrucción del espíritu y los buenos deseos que aguardan en lo más profundo del ser.

Todos los momentos tiene su particular parte buena. Cuando escucho a mi alrededor que lo negativo abarca es donde se ve que la felicidad más allá de ser un sentimiento, en una circunstancia de vivencia se presenta más como una cuestión de actitud.

A pesar de que cada uno puede tener su propia idea de qué es la felicidad, la vida puede ponernos a prueba y colocarnos en situaciones que desequilibran un poco esta particular definición. Puede romper los esquemas que definen la percepción de lo que proviene de este sentimiento.

Estos esquemas pueden componerse de cosas materiales como el dinero, viajes, comprar todo lo que se desea, pero probablemente se deba ampliar el panorama y reformular nuevos planteamientos.

Quizás no dependa directamente de posesiones materiales como tener una economía estable o de tener más cosas materiales o si el ámbito laboral se encuentra favorable. Quizás la felicidad viene en paquetes más pequeños, de cosas sencillas como disfrutar un día soleado, o de una lluvia refrescante o de estar con los seres más queridos o de cumplirse un antojito.

Disfrutar de las pequeñas cosas, puede marcar mucho más la esencia de lo que una cosa material puede traernos. Con el simple hecho de estar vivos, da comienzo a una felicidad que puede percibirse si la persona se acostumbra a una felicidad proveniente de la actitud y no de circunstancias momentáneas.

Cada uno decide ser feliz, buscar su fuente de euforia y sobre todo, cada uno decide que es lo que lo fortalece ser quien es.

Related Posts

El 2019 es un año importante para nuestro país, debido al Proceso Electoral que está en desarrollo,...

Oscar Eduardo Ramirez Soto/ Desde la convocatoria a elecciones generales en las primeras semanas de...

Estamos a menos de un mes de las elecciones 2019 y, no sé ustedes, pero nunca me había sentido tan...

Leave a Reply