By Alexander López
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Más que hacerte vulnerable, vivir fuera del país te hace más fuerte. Desde que salí de casa, los problemas familiares, el miedo a lo desconocido, la inseguridad de dar la talla en la universidad, y la falta de recursos económicos me han servido para hacerme más fuerte durante mi estancia en España.

Este país es uno de los más hermosos, pintorescos, seguros y de mucha vida nocturna en todo el mundo. Sin embargo, es un país al que hay que seguirle la marcha y esforzarse por conseguir un espacio para crecer y ser alguien en la vida. Aquí, como en todo lugar de Europa seguramente, hay mucha competencia entre profesionales y la mayoría de los jóvenes entre los 22 y 24 ya tienen maestría y otros más adultos, doctorados (aunque muchos de ellos sin experiencia laboral profesional).

Lo que significa que para un proveniente fuera de la Unión Europea, es todo un reto encontrar hasta un trabajo de mesero en un bar.

Porque, además tienes que luchar contra la crisis económica por la que atraviesa aún el país, así como las tasas altas de desempleo que ha obligado incluso a muchos españoles a aprender inglés e irse a países del norte de Europa.

Para los que tenemos residencia estudiantil tenemos la oportunidad de trabajar medio tiempo, y es aún imposible conseguir un contrato por la categoría en la que nos encontramos legalmente, porque en mi opinión, los dueños de empresas además de recibir miles de hojas de vida de españoles no “les viene en gana” o les supone mayor labor ayudar al pequeño porcentaje de migrantes que solicitan trabajo.

A pesar de tener una buena hoja de vida y de ser positivo ante todas las circunstancias, me he encontrado a mí mismo, dudando de mis habilidades pensando como la mayoría de los españoles e incluso extranjeros de la misma Unión Europea, que este país es sinónimo de crisis y trabajos muy mal remunerados.

Por eso, si quieres venir a España y tratar de conseguir trabajo que se supone será fácil, piénsatelo dos veces.

Es mejor tener un contrato ya preestablecido desde tu país de origen o algún contacto o familiar que te pueda contratar con seguridad. O más bien, alguien que te pueda  recomendar buscar oportunidades en otros países como Alemania, Holanda, Dinamarca, Reino Unido o Austria, países que están al centro y norte de la Unión Europea, donde muchos de mis amigos y contactos me han dicho hay más trabajo y bien remunerado.

Estoy muy agradecido con la beca que me han dado y realmente amo estar aquí en España. Además, soy muy feliz por todo lo que estoy haciendo aquí: aprendiendo en la universidad, trabajando para una entidad dirigida a migrantes (aunque de forma gratuita) y conociendo a muchas personas de todo el mundo (lo que me llena de todas las experiencias en el mundo). Sin embargo, me causa también una verdadera tristeza, no solo por nuestra situación como migrantes, sino también por los mismos españoles especialmente amigos queridos y conocidos que no encuentran trabajo aún teniendo tres maestría y unas ideas impresionantes para mejorar la situación social del país.

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