By Alexander López
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Alexander López/ Opinión/

Los estudios van terminando para muchos y para otros es el comienzo de una etapa, tal vez no distante, pero sí costosa de llegar a la meta. Muchos se plantean los objetivos de graduarse y obtener mejores ingresos, otros pocos se plantean esencialmente sacarle provecho a las clases y alcanzar sueños inimaginables.

De esos pocos, unos sueñan ser científicos, otros políticos destacados que cambien el rumbo del país, y otros simplemente sacar las clases para obtener el cartón.

La diferencia está en el tipo de mediocridad de aquel para el que la vida es superficial e indiferente a la necesidad humana. Un valor y un objetivo trascienden cuando estos toman en cuenta al compañero caminante de la vida -independientemente de su ideología, estrato social, identidad sexual, religión, aspecto físico, etcétera-. Soy de la idea que si tu forma de pensar no está ligada a tu forma de obrar, deberías pensarte si vas en el camino indicado.

A veces vivir en un contexto humilde te hace recapacitar sobre la necesidad humana y te hace ver la vida de forma diferente. Lo que más llama mi atención es el hecho de aquellos que no lo hicieron y sin embargo tienen conciencia humana de poder ayudar a los otros y de favorecer a los menos agraciados en este mundo consumista y materialista. Ellos son los que me motivan aún más, aquellos que no alardean de leer marxismo y que al mismo tiempo se sienten parte de una tendencia –como moda- socialista.

Al escribir en esta plataforma he recibido críticas sobre si mi forma de pensar está acentuada a mi forma de obrar, a lo que puedo decir que sí; también soy de la idea que el anonimato vale más que la fama. Sin embargo, creo que cuando los otros necesitan argumentos para botar mis enunciados, es necesario recurrir a las prácticas personales que afirman mi forma de pensar.

Mi objetivo es no hacer valer mi palabra desde un punto de vista de personaje público, a través de un discurso profesional. Más bien, es hacerla valer desde el punto de vista de un simple ser humano que quiere promover experiencias que beneficien el crecimiento personal, como el crecimiento de los demás.

Ya no me siento como todo un joven disparatado.

Sin embargo, puedo decir que las experiencias que he logrado alcanzar me han hecho ver el mundo de forma diferente y no me cansaré de decir que mientras puedas luchar a favor de los demás, no solo alcanzarás tus sueños inimaginables, sino también te encontrarás con dificultades que se convertirán pronto en oportunidades.

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