By Brújula
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Isabel Contreras/

Parece que hoy en día el tema favorito de todos es la política. Lo escucho en la oficina, en la universidad, en clases, prensa, televisión, radio, ¡en todos lados! Escucho conversaciones constantemente sobre el presidente, la CICIG, el alcalde de la ciudad, la corrupción en Guatemala… y está bien, me parece excelente que nos involucremos en las acciones políticas que nos afectan como sociedad. Sin embargo, no puedo sacarme esta idea de la cabeza que, tal vez el problema con la política no sea la política como tal, sino el desinterés de la sociedad y de los políticos, por otros temas a parte de este.

Quizás la corrupción no está causada por políticos corruptos, sino por políticos iletrados.

La falta de literatura en nuestro sistema educativo, y en nuestra vida en general, nos ha convertido en una sociedad sin pensamiento crítico. ¿Cuándo fue la última vez que leíste un libro por placer? No por obligación, o porque todos lo estaban leyendo, no porque era una tarea, o porque era “corto y fácil”. Solamente porque sí, porque te dejó algo, te hizo imaginar, te hizo cuestionar todo tu sistema de creencias.

La falta de interés por cultura, el arte y la literatura afecta a una sociedad hasta su raíz. Si les estamos enseñando a los niños a leer, pero no a que les guste leer, estamos fallando como sociedad. Todo político fue un niño de seis años a quien su maestra le enseñó que “l-a” es “la”, pero nadie le enseñó que los libros esconden lugares mágicos donde todo es posible y que son el alimento del cerebro o que es la forma de comunicación más elemental del ser humano. Entonces, ¿cómo puede tomar decisiones honestas alguien que no sabe nada sobre el humanismo? ¿Cómo puedo esperar ética de una persona que no sabe de filosofía?

Pero sobre todo, ¿cómo puedo confiarle mi país a alguien que no lee por placer?

Países desarrollados parecen estar mejor en la política, Canadá por ejemplo. Creo que todos conocemos al famoso Trudeau -sí, ese Primer Ministro liberalista-. Lo que quizás no todos saben es que este político tiene una licenciatura en Literatura Inglesa y en Educación, fue profesor, ejerció como ingeniero, y luego entró en el mundo de la política. Eso es exactamente lo que necesitamos, seres humanos holísticos, que no sólo se especialicen en política. Necesitamos políticos que se interesen por las artes, por la matemática, por la educación, por la filosofía…. Necesitamos más escritores en puestos gubernamentales y menos políticos.

No quiero dar a entender que estoy en contra de la política (bueno… un poco). Reconozco la importancia que tiene en el mundo actual. Sin embargo, estoy segura que nuestra querida Guatemala funcionaría mejor si estuviera gobernada por un filántropo y no un politólogo. Alguien que lea más que yo, alguien que sepa más de arte que yo, alguien a quien yo pueda admirar. Quizás así me interesaría más por la política que por la literatura.

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