By Brújula
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La violencia contra las mujeres es un fenómeno complejo que debe analizarse desde diversas perspectivas. Esta violencia afecta el bienestar físico, psicosocial, cultural y espiritual de las mujeres y las niñas en diversos momentos de su vida (OMS, 2013; ONU, 2007). Aunque la mayoría de las sociedades tienen acuerdos formales y legales que prohíben la violencia, esta violencia es usualmente cubierta o condonada tácita o explícitamente.  Esto se debe, en parte, a la presencia de normas socioculturales patriarcales que influyen en las actitudes, creencias y conductas relacionadas con la violencia contra las mujeres y las niñas. Es decir, que esta violencia está enraizada en la cultura patriarcal, expresada en normas sociales y culturales patriarcales que se transmiten de manera manifiesta e implícita.

Por ejemplo, las actitudes que condonan y permiten esta violencia, culpar a la víctima y roles de género rígidos y estereotipados (Gracia 2014; Gracia & Herrero, 2006a, 2006b; Gracia & Tomas, 2014; OMS, 2013; Taylor & Sorenson, 2005). A esta violencia que reciben las mujeres, se le puede identificar como violencia patriarcal, ya que es expresión de la dominación, desigualdad, inequidad y control sobre los cuerpos y las vidas de las mujeres y las niñas. La violencia patriarcal se puede considerar violencia estructural, ya que tiene que ver con las instituciones y las construcciones sociales sobre las cuales se edifica y sostiene la desigualdad e inequidad que las mujeres experimentan. Es decir, que la violencia patriarcal contribuye a reproducir y legitimar la violencia contra las mujeres, de manera directa o personal, o de manera indirecta o social.

Esta investigación explora esas normas socioculturales patriarcales, también llamadas normas comunitarias patriarcales y sus expresiones específicas. Para la identificación y análisis de las normas socioculturales patriarcales se utilizan perspectivas teóricas desde la psicología comunitaria y social, así como enfoques feministas y de género, entre otros. En este estudio, se utiliza una metodología mixta que incluye grupos focales y la aplicación de un cuestionario, con diseño convergente (Creswell & Plano Clark, 2011).  Es decir, que los datos se obtienen de manera simultánea y se analizan separada y conjuntamente. Con esta investigación, se pretende contribuir con el análisis, discusión y comprensión teórica sobre la violencia contra las mujeres, desde perspectivas más diversas, que trasciendan las visiones individualistas y limitadas sobre ella.

 

Referencias

Creswell, J. W., & Plano Clark, V. L. (2011). Designing and conducting mixed methods research (2nd ed.). Thousand Oaks, CA: Sage Publications, Inc.

Gracia, E. (2014). Intimate partner violence against women and victim-blaming attitudes among Europeans. Bulletin of the World Health Organization, 92, 380-381.

Gracia, E., & Herrero, J. (2006a). Acceptability of domestic violence against women in the European Union: A multilevel analysis. Journal of Epidemiology and Community Health, 60, 123-129.

Gracia, E., & Herrero, J. (2006b). Public attitudes toward reporting partner violence against women and reporting behavior. Journal of Marriage and Family, 68, 759-768.

Gracia, E., & Tomas, J. M. (2014). Correlates of victim-blaming attitudes regarding partner violence against women among the Spanish general population. Violence Against Women, 20, 26–41.

OMS (2013). Estimaciones mundiales y regionales de la violencia contra la mujer: prevalencia y efecto de la violencia conyugal y de la violencia sexual no conyugal en la salud. OMS.

ONU (2006).  Estudio a fondo sobre todas las formas de violencia contra la mujer. ONU.

Taylor, C. A., & Sorenson, S. B. (2005). Community-based norms about intimate partner violence: Putting attributions of fault and responsibility into context. Sex Roles, 53, 573-

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