By Isa Contreras
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¿Alguna vez se han preguntado cómo influye la filosofía a la cultura en la que vivimos? Creo que todas las épocas de la historia pueden encasillarse en alguna corriente filosófica. De acuerdo a las creencias que estén de moda, la manera de pensar que se generaliza en una época y las acciones de la sociedad; todos podemos estar viviendo bajo un paradigma parecido sin darnos cuenta.

 

Creo que la cultura moderna está profundamente influenciada por el existencialismo, este puede aplicarse a muchos aspectos de la actualidad. Uno de los aspectos más existencialistas de la sociedad actual se centra en la religión. Se ha dado una depreciación a la religión, principalmente católica, alrededor del mundo. El hombre ya no quiere estar regido por una moral esclavista, como decía Nietzsche, quiere sentirse dueño de sus propias decisiones, con una consecuencia no más grave que la angustia. El hombre ha dejado atrás a su religión y ha comenzado a existir de la manera en que su libertad le dicta. La religión está cada vez más olvidada por la cultura moderna. El existencialismo está basado en la libertad y las posibilidades, es por ello que el ser humano ha adaptado una visión más liberal a su vida. Esto inevitablemente no deja lugar para la religión.

 

Otro aspecto que se ve influenciado por el existencialismo en la actualidad, es la aceptación por algo diferente. Esto no es un aspecto general en el mundo, pero sí se ha dado una tendencia a aceptar las diferencias que nos hacen individuales. Un ejemplo claro de esto son los movimientos LGBTQ+, cada vez más fuertes, el movimiento Black Lives Matter en Estados Unidos, la lucha feminista, entre otros.  El existencialismo está basado en la individualidad, en la libertad que define la existencia de cada hombre. La sociedad actual se está convirtiendo, poco a poco, en una sociedad más aceptante a la diferencia entre las personas.

 

La búsqueda de sentido de la vida es otro factor actual que se ve muy influenciado por el existencialismo. El ser humano moderno no quiere solamente vivir, busca encontrarle un sentido a su existencia. La vida humana no está de ninguna manera completa, y no es enteramente satisfactoria debido a los sufrimientos y pérdidas que ocurren al considerar la falta de perfección, de poder y de control que uno tiene sobre su vida. A pesar de todo esto, tanto el existencialismo como la sociedad actual, concuerdan en que la vida tiene significado y vale la pena encontrarlo.

 

El existencialismo ha influido mucho en mi vida, desde los libros que leo, hasta mi forma de pensar. Comenzando con que defiendo y simpatizo mucho con la individualidad de las personas. Cada ser humano tiene una forma de pensar diferente, una creencia que le da sentido a su vida y una moral diferente a los demás. Esto es lo que hace que la humanidad sea tan interesante. A pesar que la cultura occidental, que es con la que estoy familiarizada, tiene una estructura bastante parecida, con principios y valores similares, cada cabeza en un universo diferente. Me encanta pensar que mi mundo es completamente diferente al de los demás y que las personas que están a mi alrededor tiene una realidad distinta a la mía.

 

Otro aspecto con el cual simpatizo mucho del existencialismo son sus ideas respecto a la religión. Aunque no estoy completamente de acuerdo con Nietzsche al decir que, “Dios ha muerto”, sí me sentiría cómoda diciendo que “la religión ha muerto.” A pesar de vivir en una familia y cultura cristiana, no me considero de ninguna religión. Creo en todo y en nada, se podría decir. El existencialismo habla de cómo el cristianismo ha mantenido a la humanidad a oscuras, como un rebaño sin pensamiento propio, con lo cual estoy completamente de acuerdo.

 

 

Creo que uno de los ejemplos más claros de la influencia del existencialismo en mi vida se refleja en la literatura que me gusta. Desde Camus, hasta Borges; desde Herman Hess hasta Kafka o Frankl. Muchos de estos libros me han fascinado al punto de hacerme cambiar de opinión en ciertos aspectos de mi vida que creía bastante sólidos. Me encanta el concepto de existir y no ser, de poder cambiar y crear un nuevo yo cuando me parezca. Cómo el ser humano tiene la ilusión de ser libre e individual, aunque eso lo hago igual a todos los demás. El hecho de no poder ser definido y simplemente existir según las decisiones que tomaremos me hace pensar que somos entes completamente maleables y transformables.

 

Los aspectos positivos del existencialismo pueden ser muchos si no se trata de llegar a una utopía existencialista, donde cada persona viva separada de otras. Una cultura donde se aliente al individualismo y a la búsqueda de decisiones que no nos lleven a la angustia, suena muy prometedor. Donde cada persona conozca su propia libertad y la condena que ésta conlleva, y por lo tanto sepa manejarla. Una cultura donde no existan sociedades acarreadas ni realidades absolutas. El existencialismo puede tener un aspecto positivo en la sociedad si se remueve lo trágico del concepto y se sustituye por un enforzamiento en las partes sustentables. Una cultura que acepte el individualismo, la libertad y el simple hecho de existir.

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